INDEPENDENCIA Y SOBERANIA. PROCESO BOLIVARIANO SE AFIRMA Y AVANZA.

CEDIS

Contrariamente a lo que sostiene la “prensa grande”, en nuestro continente el proceso emancipador latinoamericano se afirma y avanza, haciendo frente de manera, vigorosa y resuelta, a la campaña agresiva del Imperialismo y las camarillas locales a su servicio.

Los acontecimientos ocurridos recientemente en Venezuela y Ecuador, para espanto de la clase dominante, dan al traste con la “derrota” de los pueblos y el supuesto “fracaso” de la ola liberadora que sopla el suelo americano.

EN VENEZUELA ESTÁ EN JUEGO LA SOBERANÍA DEL PAIS.

Mucho se ha especulado acerca de lo ocurrido en los últimos días en la Patria de Bolívar. Los voceros del Neo liberalismo y los acólitos del Imperio, a una sola voz, han denunciado un presunto “Golpe de Estado” y lo han atribuido al Gobierno Bolivariano. Algunos segmentos oportunistas de la “izquierda” se han sumado a esa grita vocinglera clamando por el “respeto” a la “legalidad democrática”, como si ella estuviese encarnada en los hampones que dirigen la llamada “Mesa de Unidad Democrática”, algunos de los cuales hoy están encarcelados por sus crímenes.

No ha habido, ciertamente, ningún “golpe de Estado” en Venezuela. Lo que ha habido -y aún hay- es un parlamento sedicioso que -siguiendo la pauta trazada en Honduras, Paraguay y más recientemente Brasil- busca “vacar” al Presidente de la República y poner fin a un proceso de cambios inspirado en los más altos intereses del pueblo venezolano. El propósito declarado por los facciosos no es “restaurar” ninguna democracia, sino imponer a rajatabla un “modelo” neo liberal como el que representara en su momento Pinochet, en Chile, Videla en Argentina y Fujimori en el Perú; contando para ello con el apoyo desembozado de Washington y con la beneplácito del Fondo Monetario y el Capital Financiero. En esa línea, buscan acabar con todas las medidas progresistas del gobierno, aplastar al pueblo venezolano, y apoderarse del petróleo y las riquezas básicas de ese país en provecho del Imperio.

Eso fue lo que ocurrió en el Perú, hace 25 años precisamente un 5 de abril de 1992, como resultado de una sucia conspiración del Gran Capital y sus sirvientes nativos.

Ha habido quienes, en esa hora dramática, han creído que Venezuela caería abatida por la agresividad del Imperio. En ese cálculo, buscaron “tomar distancia” del proceso bolivariano y se sumaron aviesamente a la prédica reaccionaria de la “prensa grande”. Se equivocaron, por cierto. La fortaleza caraqueña no cayó, y más bien signó nuevamente el fracaso de sus detractores.

A ellos debemos decirles claramente que estamos ante una hora de definiciones. Y que los cálculos oportunistas que aconsejan “posiciones intermedias” están condenadas a la derrota, incluso en el hipotético caso de un supuesto colapso del proceso liberador que hoy remece a la Patria de los Libertadores. Una “caída” de Maduro, como la “caída” de Allende en Chile, no implicaría un fracaso del proceso en marcha, sino tan sólo un traspié circunstancial y transitorio que no perdonaría a sus detractores como no perdonó tampoco en Chile a quienes se sumaron -por acción u omisión- al Golpe Fascista del 73 en la Patria de Neruda.

Cuando se juega el destino de un pueblo, no hay lugar para las “posiciones intermedias”, para la vacilación, ni el acomodo. Se trata de defender trincheras revolucionarias, y eso hay que hacerlo como lo exigía José Carlos Mariátegui: “sin reservas cobardes”.

EN ECUADOR, SE AFIRMA LA REVOLUCIÓN CIUDADANA

El pasado 2 de abril tuvo lugar la “segunda ronda” en la consulta electoral ecuatoriana. El pueblo otorgó un verdadero voto de confianza a la Revolución Ciudadana y al Presidente Rafael Correa, ungiendo como nuevo mandatario del país a Lenin Moreno. La reacción ecuatoriana y latinoamericana aún se resiste a aceptar su derrota y la atribuye cínicamente a un supuesto “fraude electoral”, como ocurriera aquí con Keiko Fujimori, cuando fue abatida en junio del 2016.

Ni en uno, ni en otro caso, los contestatarios presentan prueba alguna. Se limitan a expresar su ira ante el fracaso de sus aspiraciones y tratan de ocultar el sentido de su derrota. Ellos perdieron por una sola razón: el pueblo no está dispuesto a renunciar a sus conquistas ni a entregar la soberanía de la patria a la voracidad extranjera.

Hay quienes arguyen que la victoria del candidato ganador, es “estrecha”, Y pretenden justificarse dándole la razón al enemigo. Dicen, en efecto, que eso debe atribuirse al supuesto “desprestigio” del Presidente Correa. La gente –dicen ellos- estaría “cansada” de su figura.

No hay razón para creer eso. Correa venció largamente en procesos electorales anteriores. Y si no postuló esta vez, fue en respeto estricto a la legalidad de la propia Constitución ecuatoriana. Pero el mandatario cesante dejó sentadas las bases de un proceso irreversible largamente apoyando por su pueblo, que venció incluso la campaña de miedo desatada por la prensa reaccionaria distorsionando los sucesos de Caracas. Esa misma guerra de mentiras desplegada en nuestro país -que hizo trastabillar incluso a “personalidades respetables”- se descargó también contra el pueblo ecuatoriano, intimidando a sectores vacilantes en la Patria de Olmedo.

Hoy, el éxito de Lenin Moreno es un nuevo paso en la luchas emancipadora de nuestros pueblos Y constituye una verdadera victoria de la Patria Grande, como llamara Bolívar a los pueblos de nuestro continente.

El CEDIS llama a todos a cerrar filas, de maneras enérgica y clara, con Venezuela Bolivariana y el Ecuador Ciudadano, para afirmar el derecho de los pueblos, y la emancipación de nuestro continente.

Lima, 5 de abril del 2017

El Colectivo de Dirección de CEDIS