Honduras: Sociedad Civil avala fraude electoral.

(Javier Suazo)

12/12/2017

“La democracia propone que mandemos todos; es decir, que todos intervengamos soberanamente en los hechos sociales”

Ortega y Gasset

Los miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE), conocido como la “Puercada” por el pueblo hondureño, se preparan a dar el veredicto final de las elecciones generales, declarando ganador a Juan Orlando Hernández (JOH). En tal sentido es de esperar que las impugnaciones presentadas por los partidos Alianza Opositora y Liberal no prosperen, particularmente la demanda de declarar nula la elección. Los miembros del TSE han recibido el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, a través de la encargada de negocios, Heide Fultón, al validar el proceso de escrutinio de las actas especiales escogidas por el TSE, aunque en las últimas declaraciones Salvador Nasralla, candidato de la Alianza Opositora, denunció la emisión de dos (actas) originales por parte de la imprenta contratada por el TSE.

En una de estas actas gana la Alianza Opositora y, en la otra, gana el Partido Nacional. De acuerdo a Salvador Nasralla, en la segunda acta que sustituyó la primera, se quitan votos a la Alianza y se le asignan al Partido Liberal para que cuadre la suma, pero con el propósito de que los votos obtenidos por el Partido Nacional sean mayores. Ello constituye un delito electoral, por lo que urge una investigación por parte de la Fiscalía General. Al parecer esta nueva evidencia no era del conocimiento de la señora Fulton ni de los miembros de las misiones de la OEA y UE, por lo que deben considerarla al momento de emitir su opinión e informe, ya que sin querer-queriendo pueden estar avalando un fraude electoral “monstruoso” para la llamada democracia de fachada hondureña.

Otro argumento que gana peso es la urgente necesidad de reconteo de los votos nulos, en tanto la diferencia según los votos en poder del TSE, entre Salvador Nasralla y Juan Orlando Hernández, es menor al número de votos nulos obtenidos en la contienda, unos 130,000 votos, y la Ley dice que hay que abrir las urnas y volver a contar dichos votos.

La OEA ha pedido al TSE le entregue la lista de personas que tuvieron en las mesas electorales, donde se ha denunciado un tráfico y compra de credenciales, y la adulteración del número de votos obtenidos por los partidos, aspirantes a diputados y alcaldes. Una práctica corrupta que posibilita alcanzar las primeras posiciones en la planilla de diputados y alcaldes, a cambio de dinero y desconociendo las voluntad popular expresada en las urnas.

Un punto poco estudiado en este proceso fraudulento en las elecciones estilo Honduras de nuevo cuño, es la legalización del proceso de fraude electoral por organizaciones que representan a la “sociedad civil”. Tanto el TSE como la Señora Fulton, avalan el acompañamiento de dichas organizaciones en el conteo de actas, por los que, según ella, se garantiza transparencia del mismo. En este costal se mete a varias organizaciones que no representan a la población hondureña, sino que responden a intereses personales y de grupo, beneficiados con las políticas de corte neoliberal ejecutadas por el gobierno.

El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), se considera como una de las principales organizaciones de la sociedad civil hondureña, aunque es evidente que varios de los sectores o grupos que representa (caso de los industriales) han sido afectados por dichas políticas y sus dirigentes se pronuncian en contra de la reelección de JOH y del fraude (véase las declaraciones de Eduardo Facusse en un medio televisivo).Pero otros como los maquiladores, empresarios térmicos y la industria sin chimenea, apoyan la reelección y piden se acelere el conteo para declarar a JOH presidente reelecto.

Lo mismo sucede con las asociaciones de cooperativas, ya que las beneficiadas son aquellas empresas ligadas a la industria agroexportadora, no los pequeños productores cuya producción mayormente destina a satisfacer la demanda del mercado interno. Un dato curioso, algunos dirigentes campesinos ligados a organizaciones de la Reforma Agraria, apoyan la relección y la declaratoria rápida, pero sus líderes se han beneficiado directamente de las dádivas del gobierno al acceder a recursos de crédito.

Las iglesias evangélicas es un caso especial. En su mayor parte han acompañado al presidente en su cruzada reeleccionista, al grado que algunos de los pastores se pronunciaron a favor de JOH por ser elegido de Dios para gobernar el país de nuevo. Están incorporadas a la estructura del Estado, y se benefician del uso de recursos asignados por el gobierno.

Las Asociaciones de Patronatos piden también declarar ganador a JOH y acompañan el conteo de actas del TSE, aun cuando existen en cada colonia dos o tres patronatos, uno de ellos reconocido por el Estado que es a fin al Partido de Gobierno, y a los otros las Alcaldías los consideran ilegales; los que se pronuncian a favor son lo que reciben dinero del gobierno.

El diario El Libertador, primer Auditor Social de Honduras, denunció que varias ONGs avalan el plan de reelección de JOH, ya que se han beneficiado de programas como “Vida Mejor”, y de aquellas reformas institucionales impulsadas por el gobierno con apoyo de organismos financieros y agencias de cooperación internacional; muchas de estas ONGs están ligadas a la Federación de Organizaciones Privadas de Honduras (FOPRIDEH). Entre las ONGs destacan: La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), que trabaja en la reforma judicial y policial, y la Fundación para el Desarrollo Integral de la Mujer Hondureña (FUNDEIMH), que apoya y se beneficia de políticas, programas y proyectos de compensación social.

Un caso especial es el Foro Nacional de Convergencia (FONAC) que se han pronunciado a favor del conteo de actas y declare al ganador, lo que desnaturaliza su razón de ser en tanto debe funcionar como el espacio de diálogo y concertación de propuestas de desarrollo para el país y su población. Después del Golpe de Estado, el FONAC prácticamente se silenció ya que el gobierno copó la mayor parte de las organizaciones que lo integran, como es el caso de la Asociación de Empleados Públicos, el Colegio de Abogados de Honduras, Partido Democracia Cristiana que tiene un representante en el TSE a fin al gobierno, la Confraternidad Evangélica, y las Asociaciones de Enfermeras.

Es este orden, la aprobación de la legalidad de la relección y, posterior legitimación, con la participación de la OEA y Embajada Americana, tendrá un respaldo de organizaciones de sociedad civil que no lo son, muchas de las cuales han recibido beneficio del gobierno y sus cuerpos de dirección copados por el Partido Nacional.

Tegucigalpa, DC, 12 de Noviembre de 2017

https://www.alainet.org/es/articulo/189794

Javier Suazo

Versión para impresión

12/12/2017

Opinión

elecciones_honduras.jpg

Foto: Diario de Hoy

El Salvador.

-A

+A

“La democracia propone que mandemos todos; es decir, que todos intervengamos soberanamente en los hechos sociales”

Ortega y Gasset

Los miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE), conocido como la “Puercada” por el pueblo hondureño, se preparan a dar el veredicto final de las elecciones generales, declarando ganador a Juan Orlando Hernández (JOH). En tal sentido es de esperar que las impugnaciones presentadas por los partidos Alianza Opositora y Liberal no prosperen, particularmente la demanda de declarar nula la elección. Los miembros del TSE han recibido el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, a través de la encargada de negocios, Heide Fultón, al validar el proceso de escrutinio de las actas especiales escogidas por el TSE, aunque en las últimas declaraciones Salvador Nasralla, candidato de la Alianza Opositora, denunció la emisión de dos (actas) originales por parte de la imprenta contratada por el TSE.

En una de estas actas gana la Alianza Opositora y, en la otra, gana el Partido Nacional. De acuerdo a Salvador Nasralla, en la segunda acta que sustituyó la primera, se quitan votos a la Alianza y se le asignan al Partido Liberal para que cuadre la suma, pero con el propósito de que los votos obtenidos por el Partido Nacional sean mayores. Ello constituye un delito electoral, por lo que urge una investigación por parte de la Fiscalía General. Al parecer esta nueva evidencia no era del conocimiento de la señora Fulton ni de los miembros de las misiones de la OEA y UE, por lo que deben considerarla al momento de emitir su opinión e informe, ya que sin querer-queriendo pueden estar avalando un fraude electoral “monstruoso” para la llamada democracia de fachada hondureña.

Otro argumento que gana peso es la urgente necesidad de reconteo de los votos nulos, en tanto la diferencia según los votos en poder del TSE, entre Salvador Nasralla y Juan Orlando Hernández, es menor al número de votos nulos obtenidos en la contienda, unos 130,000 votos, y la Ley dice que hay que abrir las urnas y volver a contar dichos votos.

La OEA ha pedido al TSE le entregue la lista de personas que tuvieron en las mesas electorales, donde se ha denunciado un tráfico y compra de credenciales, y la adulteración del número de votos obtenidos por los partidos, aspirantes a diputados y alcaldes. Una práctica corrupta que posibilita alcanzar las primeras posiciones en la planilla de diputados y alcaldes, a cambio de dinero y desconociendo las voluntad popular expresada en las urnas.

Un punto poco estudiado en este proceso fraudulento en las elecciones estilo Honduras de nuevo cuño, es la legalización del proceso de fraude electoral por organizaciones que representan a la “sociedad civil”. Tanto el TSE como la Señora Fulton, avalan el acompañamiento de dichas organizaciones en el conteo de actas, por los que, según ella, se garantiza transparencia del mismo. En este costal se mete a varias organizaciones que no representan a la población hondureña, sino que responden a intereses personales y de grupo, beneficiados con las políticas de corte neoliberal ejecutadas por el gobierno.

El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), se considera como una de las principales organizaciones de la sociedad civil hondureña, aunque es evidente que varios de los sectores o grupos que representa (caso de los industriales) han sido afectados por dichas políticas y sus dirigentes se pronuncian en contra de la reelección de JOH y del fraude (véase las declaraciones de Eduardo Facusse en un medio televisivo).Pero otros como los maquiladores, empresarios térmicos y la industria sin chimenea, apoyan la reelección y piden se acelere el conteo para declarar a JOH presidente reelecto.

Lo mismo sucede con las asociaciones de cooperativas, ya que las beneficiadas son aquellas empresas ligadas a la industria agroexportadora, no los pequeños productores cuya producción mayormente destina a satisfacer la demanda del mercado interno. Un dato curioso, algunos dirigentes campesinos ligados a organizaciones de la Reforma Agraria, apoyan la relección y la declaratoria rápida, pero sus líderes se han beneficiado directamente de las dádivas del gobierno al acceder a recursos de crédito.

Las iglesias evangélicas es un caso especial. En su mayor parte han acompañado al presidente en su cruzada reeleccionista, al grado que algunos de los pastores se pronunciaron a favor de JOH por ser elegido de Dios para gobernar el país de nuevo. Están incorporadas a la estructura del Estado, y se benefician del uso de recursos asignados por el gobierno.

Las Asociaciones de Patronatos piden también declarar ganador a JOH y acompañan el conteo de actas del TSE, aun cuando existen en cada colonia dos o tres patronatos, uno de ellos reconocido por el Estado que es a fin al Partido de Gobierno, y a los otros las Alcaldías los consideran ilegales; los que se pronuncian a favor son lo que reciben dinero del gobierno.

El diario El Libertador, primer Auditor Social de Honduras, denunció que varias ONGs avalan el plan de reelección de JOH, ya que se han beneficiado de programas como “Vida Mejor”, y de aquellas reformas institucionales impulsadas por el gobierno con apoyo de organismos financieros y agencias de cooperación internacional; muchas de estas ONGs están ligadas a la Federación de Organizaciones Privadas de Honduras (FOPRIDEH). Entre las ONGs destacan: La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), que trabaja en la reforma judicial y policial, y la Fundación para el Desarrollo Integral de la Mujer Hondureña (FUNDEIMH), que apoya y se beneficia de políticas, programas y proyectos de compensación social.

Un caso especial es el Foro Nacional de Convergencia (FONAC) que se han pronunciado a favor del conteo de actas y declare al ganador, lo que desnaturaliza su razón de ser en tanto debe funcionar como el espacio de diálogo y concertación de propuestas de desarrollo para el país y su población. Después del Golpe de Estado, el FONAC prácticamente se silenció ya que el gobierno copó la mayor parte de las organizaciones que lo integran, como es el caso de la Asociación de Empleados Públicos, el Colegio de Abogados de Honduras, Partido Democracia Cristiana que tiene un representante en el TSE a fin al gobierno, la Confraternidad Evangélica, y las Asociaciones de Enfermeras.

Es este orden, la aprobación de la legalidad de la relección y, posterior legitimación, con la participación de la OEA y Embajada Americana, tendrá un respaldo de organizaciones de sociedad civil que no lo son, muchas de las cuales han recibido beneficio del gobierno y sus cuerpos de dirección copados por el Partido Nacional.

Tegucigalpa, DC, 12 de Noviembre de 2017

https://www.alainet.org/es/articulo/189794