HONDURAS: HISTORIA EN UNA LÁGRIMA.

(Víctor Manuel Ramos)

Cristóbal Colón pasó por las costas de Honduras en su cuarto viaje, tomó posesión de estas tierras, que ya tenían dueño, y las sumó a los bienes del rey de España. Más tarde vinieron otros aventureros, conocidos también como conquistadores, arrasaron con sus arcabuces y sus espadas a los indios, destrozaron sus templos y ciudades, desorganizaron sus cacicazgos y les hicieron abjurar de sus creencias para que aceptaran el cristianismo como verdad absoluta y como instrumento de sometimiento. Más tarde impusieron la esclavitud y como los indígenas se resistieran a ese sistema oprobioso, los conquistadores tuvieron que importar africanos para la explotación de las minas.

Honduras era parte de la Capitanía General de Guatemala pero se trataba de un territorio lejano, pobre en crecimiento y con una población diezmada que no tenía tanta importancia como para que el Capitán General, que nos gobernaba en nombre del Rey se preocupara por la provincia. Cuando se desató la guerra de independencia en el continente americano, los gobernantes de Centro América, entonces llamada Provincias de Guatemala, quisieron evitar que el poder pasara a manos de aquellos que ya empezaban a manifestase en favor de proclamar la libertad mediante la separación y la independencia. Se fundó, entonces, la República llamada Provincias Unidas de Centro América, con un sistema federal formado por cinco Estados.

Los intereses de los caudillos de cada provincia y los de Inglaterra y Los Estados Unidos comenzaron a propiciar la destrucción de la República Federal para entregar tierras, riquezas y soberanía a los nuevos amos ingleses o norteamericanos. Esta circunstancia hizo surgir el genio de Francisco Morazán que alzó su espada para defender la integridad de la Federación, pero los intereses y la instigación de ingleses y norteamericanos, la resistencia retardataria del clero y el atraso político y cultural de la población centroamericana llevaron a la desintegración de la Federación y al asesinato del héroe unionista Francisco Morazán.

Desde entonces una burguesía rural, más bien un grupo de terratenientes feudales que han ignorado el paso de la historia, gobiernan a Honduras para mantenerla en el estado de atraso en todos los aspectos de la vida de una nación y sometida a los intereses y los dictados que mandan Los Estados Unidos, quienes realmente gobiernan en el país mediante presidentuchos impuestos por el fraude y la violación de la ley.

Manuel Bonilla, cuya estatua ha rodado al piso durante las recientes protestas, fundador del oprobioso Partido Nacional, fue el primero en hacer concesiones abusivas de las tierras más fértiles del país a las compañías bananeras norteamericanas, empresas que lo habían impuesto como mandatario.

Honduras se ha situado, actualmente, en el sitio del país más atrasado de América Latina, con índices alarmantes de pobreza, de desnutrición de prevalencia de enfermedades prevenibles, con elevadas cifras de analfabetismos, con un alto índice de desempleo, con un porcentaje de la población en el nivel de la pobreza y de la miseria –los técnicos la llaman pobreza extrema-, con altos índice de desnutrición y falta de vivienda, con una violencia callejera que conduce a un nivel alarmante de criminalidad.

A esto hay que sumar que la elite gobernante ha roto con todos los modelos de democracia y ha impuesto una dictadura mediante el fraude y la corrupción.

Actualmente, el pueblo hondureño se encuentra en las calles en protesta por el fraude electoral con el que han querido bendecir la reelección ilegal del Presidente Juan Orlando Hernández, personaje que siguió una trayectoria política de asalto a los cargos públicos mediante el irrespeto a Constitución y las leyes y que ahora se sostiene en el poder mediante el uso de las armas y del soborno.

En noviembre pasado se realizaron las elecciones en Honduras para escoger al presidente, a los diputados al Congreso Nacional y a las corporaciones municipales. Los resultados fueron adulterados escandalosamente dándole el triunfo a Juan Orlando Hernández, quien se postuló a la reelección a pesa de que la Constitución se lo prohíbe. A esto hay que sumar el fraude que adjudicó una mayoría de diputados al partido de Hernández y la mayoría de las municipalidades.

El pueblo no ha aceptado tales resultados como tampoco aceptó el golpe de Estado en contra de Manuel Zelaya Rosales, en 2009. Desde entonces se ha mantenido n la protesta pacífica en contra del el régimen usurpador. La dictadura ha respondido con represión militar que ha dejado un saldo de más de un centenar de compatriotas asesinados por los agentes gubernamentales.

El régimen dictatorial de Juan Orlando Hernández está totalmente debilitado. Se sostiene simplemente porque cuenta con la guardia pretoriana militar que evade cumplir el mandato de la constitución que le manda garantizar la alternancia en el poder e impedir la reelección.

Todos los pueblos del mundo, amantes de la libertad, están obligados a solidarizarse con el pueblo e Hondura que lucha, pacíficamente, por el respeto de sus derechos, del derecho inalienable a no debe obediencia a un usurpador y a el derecho a la rebelión.

La bandera de libertad de Morazán está en las calles para reivindicar al valiente pueblo de Honduras que ya dijo basta a la arbitrariedad, al fraude, a la represión y a la miseria y el sometimiento.