HONDURAS: DE BANANA RUPUBLIC A COCA REPUBLIC.

(Víctor Manuel Ramos)

Honduras, durante un largo tiempo, por su posición de lacayo de las compañías transnacionales bananeras -dominaban la vida política y económica del país- y del gobierno norteamericano, fue tristemente conocida internacionalmente como Banana Republic. En la representación de ese vergonzoso papel, la Honduras Banana Repulic se sometió a las exigencias norteamericanas para derrocar al gobierno del Presidente Árbenz de Guatemala y, para cumplir con lo que le mandaban desde el Norte, prestó el territorio nacional y desde aquí salieran las tropas que cometieron tal tropelía en violación del derecho internacional. Honduras también se prestó a ser parte del tinglado montado por Foster Dulles, Secretario de Estado Norteamericano, en otras palabras: el amo norteamericano de Mr. Gálvez. En la OEA, organización a la que Fidel bautizó acertadamente como el Ministerio de Colonias de USA, Dulles justificó la agresión a Guatemala. En esa circunstancia, la OEA jugó el triste papel se ser un aval sumiso de los deseos norteamericanos de terminar violentamente con el gobierno reformista de Guatemala.

En el papel de lacayo norteamericano como Banana Republic, Honduras sometió a arbitraje, ante los Estados Unidos, su conflicto de fronteras con Guatemala, conflicto en el que la United Fruit Co. tenía intereses para que los territorios que reclamaba Honduras pasaran a soberanía guatemalteca, porque así convenía a la bananera. Honduras entregó de esta manera el Valle del Motagua. Siempre en posesión de ese lacayuno papel, Honduras, al mando de Ramón Villeda Morales, se prestó para avalar la agresión a Cuba, con el ataque a Bahía Cochinos en donde los norteamericanos sufren la primera derrota. Honduras rompe relaciones con la Revolución cubana y posteriormente Los Estados Unidos, alienta un golpe de Estado en contra de Villeda Morales, convenido con el mismo Villeda Morales, con el saldo de miles de indígenas guardias civiles desarmados asesinados. Estados Unidos se apodera de las hondureñas Islas del Cisne y las utiliza para montar una emisora que se encarga de agredir a Cuba.

Más tarde, cuando los militares en el gobierno conducen al país a una situación de precariedad económica por sus actos de corrupción desmedida, los gringos patrocinan el restablecimiento de una seudo democracia bipartidista, que no era sino el acto de un mismo drama tragicómico en el cual la victima permanente es el pueblo hondureño. El otro aspirante a Mister, el señor Suazo Córdoba, electo con la esperanza de que liberara al país de la ejemonía militar, se entrega a los mandatos de un comandante equizofrénico y sanguinario llamado Gustavo Álvarez. Deseoso de ser ciudadano de Gringolandia, ofrece a este país para que forme parte de las colonias norteamericanas al estilo Puerto Rico. Durante el mandato del títere Suazo Córdoba, se entrega el país para que se convierta en un porta aviones norteamericano para invadir a Nicaragua y sofocar la revolución sandinista. Gregorio Sélser, nos calificó, entonces, como republiqueta alquilada, y así era conocida internacionalmente nuestra humillación.

Ahora, cuando los intereses norteamericanos por mantener su dominio de los países del continente se ha vuelto nuevamente evidente, Honduras vuelve a asumir su papel de lamebotas de la nación del Norte. Además, no debemos de olvidar que ahora, Honduras es el país, con la cooperación de altos funcionarios del Estado, por donde transita un importante porcentaje de la droga que se comercializa en Los Estados Unidos, comercio que genera fabulosas ganancias a trusts que están, sin lugar a dudas, en el stablishment norteamericano Es decir que bien podríamos muy pronto ser bautizados como Honduras, la Coca Republic.

El objetivo de USA y su OEA es Venezuela. Para eso ha puesto frente al micrófono a los presidentuchos sumisos de América a vociferar en contra de la Revolución Bolivariana, reclamando democracia, legalidad, anticipo de elecciones y actuando para hacer boicot económico a la Revolución Chavista. En ese corifeo de lloronas vemos al presidente de Honduras quien debería estar con la boca cerrada porque lo que reclama a Venezuela es justamente lo que hace aquí: asaltó la Corte Suprema de Justicia, nombró una nueva Corte mediante el pago de soborno a diputados deshonestos y traidores al pueblo, financió su campaña con el atraco que hicieron funcionarios de su partido al Instituto Hondureño del Seguro Social, modificó la Constitución para poder plantear su reelección a pesar de que la Constitución lo prohíbe y le condena como traidor a la patria, tiene medidas sus extremidades en los partidos de oposición y mantiene sometido al pueblo con limosnas indignantes, represión y violación delos derechos humanos.

No ha habido, por todo esto, lamentaciones, ni cartas democráticas para aplicárselas a Honduras. Por el contrario la OEA dio por aceptado el golpe de Estado en contra del Presidente Zelaya y avaló el actual régimen que es el producto del asalto a las urnas y de la complicidad con el narcotráfico. Tampoco mueve un dedo la OEA para condenar lo que ha ocurrido en Paraguay, en donde el pueblo se opone tozudamente a la reelección presidencial. Y, mucho menos, ha reaccionado en contra de Brasil, gobernado por Alí Babá-Temer y los cuarenta corruptos. México, que vergüenza nuestro querido México, humillado por Trump, se convierte en su acólito y reclama derechos humanos en Venezuela al mismo tiempo que se descubren fosas comunes con miles de asesinados por el gobierno mexicano, que se niega a esclarecer el parader de los muchachos de Ayotzinapa, asesinato en el que tienen responsabilidad, también, altos funcionarios del Estado Mexicano.

Y qué decir de Guatemala, la pobre Guatemala que en vez de vivir en la eterna primavera vive en el eterno sometimiento, en la continua barbarie, hoy en día gobernada por un payaso que no ha superado su papel. Y no puedo dejar de mencionar a Argentina, la pujante Argentina a la que cantó Darío, ahora con su pueblo valiente en las calles para exigir la salida de Macri y, para concluir este breve repaso, el Chile de Allende, todavía en manos de los feroces asesinos pinochetistas.

En Venezuela lo que hay es una ruptura definitiva con el capitalismo. Eso, por supuesto incomoda a yanquilandia y su llanto debe ser repetido en coro por los gobiernos sometidos de Nuestra América, como si fueran lloronas dominicanas. Pero en la Venezuela Bolivariana hay un pueblo, con su ejército, decidido a luchar por la paz y por la revolución que es el legado más grande que les dejó Hugo Chávez.

En toda esta circunstancia, Honduras vuelve a saltar al ruedo. Esta vez de la mano de Norteamérica secuestra la presidencia del Consejo de la OEA, para cumplir el papel que le mandan, sin que haya sido electa para ello, porque el legítimo presidente es el representante de Bolivia. Pobre Honduras, a cambio de qué, toda esta genuflexión desvergonzada.