GONZÁLEZ VIAÑA NOVELA TESTIMONIO, POESÍA TRÁGICA.

(WINSTON ORRILLO)

“-Crees que aquí termina todo. Crees que todo queda en el pasado, pero no es así. El pasado vuelve a ti. Volverá a ti toda la vida.”
“Santiago parecía haberse convertido en un adulto, y no incomodaba a su pequeña guardiana. Estaba silencioso. No hablaba con la niña. Solamente quería dialogar con su caballo. Se detenían por un día o dos en lugares donde podían encontrar pasto seguro y algún refugio donde pasar la noche. A veces parecían no distinguir entre la vigilia y los sueños.”
EGV

En estos epígrafes, tomados de El camino de Santiago (Planeta, 2017), Eduardo González Viaña, hallamos algunos puntos cardinales. En el primero, la afirmación de que el pasado no pasa, “vuelve a ti toda la vida”, identificamos que la barbarie, el genocidio que nimban, con su estela siniestra, las páginas de esta su nueva y formidable creación narrativa, perduran, permanecen, lo que no es difícil de comprobar en los días que corren, y en todo lo acaecido después de la masacre de Accomarca –con 69 asesinados- se repite en sucesivas hecatombes y en que su principal autor, Thelmo Hurtado –aquí aparece como Telmo Colina- vagarosamente ha sido “condenado” –digo es un decir.
El segundo epígrafe señala que los personajes parecen no distinguir entre la vigilia y los sueños”, lo cual es verdad, porque, muchas veces, no podemos saber si lo que se narra es algo de la realidad (“la vigilia”) o “los sueños”, en este caso más valdría decir, “pesadillas”.
Porque nuestro autor se adentra en una de las más paradigmáticas auras trágicas del Perú convulso de la época de la lucha terrorista, en la que, la doctrina militar peruana -copiada y adoctrinada en los parámetros made in USA- consistía en el aniquilamiento de todo ser vivo que, más adelante pueda integrarse, al grupo de los sublevados.
Y esto explica el arrasamiento de aldeas y pueblos enteros, como lo más natural del mundo, ya que, si quedaba alguien con vida, podría integrarse a los levantiscos.
Como resultado de lo anterior, Accomarca – que no es sino un botón de muestra- ve exterminada a su población y entre los poquísimos que se salvan está el niño Santiago, hijo de la maestra de la Escuela, y quien será el protagonista de la paradigmática novela que reseñamos.
Santiago crece y, ya en Lima, su desiderátum es viajar a los EE.UU., como miles de connacionales (no estamos en Venezuela), para lo cual opta por el cruce vía México, y allí es donde, paradójicamente, se topa con el comandante Colina, asesino de su madre y capitoste del arrasamiento de su pueblo –ascendido militarmente: fue alférez cuando dirigiera la “desaparición” de todo lo vivo de Accomarca. como premio a su condición de genocida-´con quien en un prodigioso intríngulis narrativo, hace el viaje para atravesar la frontera.
En el ínterin aparecen grupos de fanatizados asesinos que son llamados The Patriots- que contratan a Colina para los trabajos sucios, como desaparecer a los que intenten cruzar la frontera, lo cual hace que Santiago coincida con aquél, lo que es motivo de la remembranza que constituye, en realidad, el fascinante corpus de esta nueva novela de EGV.
Con motivo de este “encuentro” se describe, entre el sueño y la pesadilla, la realidad peruana de la época de la llamada “guerra interna”.
EGV parte de una novelística latinoamericana, plena de maestros, el más visible de los cuales es Rulfo y su universo de muertos-vivos o vivos-muertos, detrás de los cuales bulle, dinámico, el mundo concreto, nuestro mundo.
El camino de Santiago quedó finalista en el Premio Planeta, 2016, y se aúna a la serie de novelas que su autor produce ininterrumpidamente, desde la década del 90, en la que reside en la patria de W. Whitman, y, entre cuyos frutos más conspicuos se hallan El corrido de Dante (premio a la mejor novela escrita en español, en el 2007) y Vallejo en los infiernos, cuya temática es la ominosa carcelería trujillana, que sufriera el autor de Poemas Humanos, y que ha sido traducida y publicada en italiano, como Vallejo agli inferi y, en inglés, como César Vallejo´s Season in Hell.
Larga y fatigosa sería la enumeración de las preseas obtenidas por el autor y nos constreñimos a señalar que es doctor en Literatura, con varios Honoris causa de universidades, así como Miembro de Número de la Academia Norteamericana de la Lengua Español y Correspondiente de la Academia Peruana y de la Real Academia.
Siempre hemos sostenido que, parte del encanto de la prosa de nuestro autor, se halla en que la poesía es su verdadero substrato, desde su añoso libro Los peces muertos.
En el presente volumen la barbarie, el genocidio, el repetido aparecer de las muertes trágicas, se consubstancian con la lírica, el humor negro y demás recursos maestros de su autor, cuya obra “crece como crece la sombra cuando el sol declina”