Estamos solos…y que?

(Jorge Luis Ubertalli Ombrelli)

‘Yo quiero muerte ranculche, no quiero vida extranjera’

‘Capitanejo LLancamil’, de Gabino Correa. ‘Cantos del Desierto’

En el mundo de hoy, donde los negocios entre unos y otros están a la orden del día, la basura gubernamental pareciera que tiene el aval de todo el mundo…menos de nosotros. Cuando el basura mayor habló de recurrir a un ‘empréstito’ del FMI debido a la chorrera de dólares mangueados a los usureros, fugados y malgastados en solventar a los ricos a costa del sufrimiento de las mayorías populares, varios países salieron a apoyar la pedigueñería maliciosa de los basura. Así, China y EE.UU., por nombrar a algunos de los que compiten y se sacan los ojos en la arena mundial, ergo, en el mercado mundial de mercancías y capitales, apoyaron la ‘idea’ del basura mayor- no el más importante, claro, en el concierto de los basuras- de contraer la deuda con el FMI (a costa de terminar con nuestra fame matándonos a todos).

Como dije en otras oportunidades, no cuestiono ni cuestionaré las tácticas de los que están ‘de este lado’ en cuanto a socavar al capitalismo por dentro o por fuera, pero sí cuestiono la alegre hipocresía con la que se manejan en cuanto a hacerse los ciegos ante tamaña desventura de los trabajadores y el pueblo y la Nación Argentina toda.

Frente a esto, no hay mucho que decir y preguntarse: estamos solos…estamos solos? …y que?

Muchos compañeros y compañeras han apologado la actitud combativa del pueblo palestino frente a las hordas sionistas, que en este momento siguen asesinando gente que protesta en el contexto de la apertura de la embajada yanqui en Jerusalén, sitio sagrado para tres religiones, ubicado en tierra palestina. Y sobre todo han alabado a un compañero palestino que, habiendo perdido las dos piernas contra la soldadesca sionista en el 2008, se batió sólo en estos días– tal cual aparece en las fotos- hasta morir en manos de un francotirador blandiendo una honda. Igual que la de David contra Goliath. De los tantos Davides que en este mundo han combatido a los Goliathes hasta morir, para seguir viviendo en la historia y la leyenda de sus pueblos y los del mundo, como bien nacidos y bien caidos.

Ahora bien. Muchos de estos compañeros y compañeras argentinos y argentinas, que se recrean en alabar combatientes de otras latitudes, son reacios a imitarlos en eso de combatir como ellos a la horda de CEOS y paniaguados de lujo que se han enseñoreado en la Nación, y que bregan día a día, haciéndonos burlas para colmo, para hacerla desaparecer en el marco del toma y daca de los ‘Estados inviables’, ‘ efectos colaterales no deseables’ y otros eufemismos que en realidad dicen: ‘ustedes, en este mundo, están de más’.

Así como el viejo Marx nos decía, en el Capítulo XXV de ‘El Capital’- Tomo I, y refiriéndose a la denominada ‘centralización del capital’, que en algún momento y debido a la competencia los grandes capitalistas se fagocitan a los chicos; y agregaba que los que quedan en pie ‘solo pueden invertirse en nichos productivos que la gran empresa no consideró hacer suyos, o se apoderó de ellos de manera imperfecta’, digo que con las naciones y países pasa lo mismo.

Interpretando al Maestro en un apunte que produje hace varios años y con las limitaciones de una traducción del alemán al ruso y del ruso al castellano que en ese punto no es del todo feliz, sostengo: “ El Jova (Marx) dice que la competencia hace estragos en razón directa con la cifra de capitalistas privados, que terminan chupados por el más grande, reduciéndose a uno, a dos, tres…grandes capitalistas toda la anterior cifra de capitalistas”. Y agrega (página 600, Cartago, 1974) que la competencia intercapitalista “ Termina siempre con la ruina de muchos pequeños capitalistas, cuyos capitales desaparecen en parte y pasan en parte a manos del vencedor”.

De esta manera y así como naciones como las nuestras, Nuestraamericanas, fueron concebidas en función de sus mercados internos y de su producción fundamental vinculada al mercado mundial por obra y gracia- en nuestro caso- de los balcanizadores británicos, ahora sería el momento, debido al desarrollo ‘objetivo’ de la competencia mundial, de que desaparezcamos o seamos directamente miserable colonia de los poderosos.

Por eso, el único camino que nos queda es el del combate a vida o muerte contra los renovados rapiñeros que hacen del mercado mundial su coto de caza, y de nosotros nuestra presa.

Así como el compañero palestino fue derribado por una bala colonial, podría no haberlo sido si contara con el armamento, la dirección política revolucionaria y antiimperialista, la solidaridad de sus pares del mundo, y la voluntad de su dirigencia de vencer o vencer al enemigo de nación y clase.

Aprender de su martirio y convertirlo en triunfo es la tarea. Mejor que llorar es combatir, mejor que observar y quejarse pasivamente es actuar, mejor que ser esclavos es ser libres…o desaparecer de cualquier forma, sin siquiera tener a alguien de nuestra historia individual y colectiva, que nos recuerde…