ESA TIMBA LLAMADA ARGENTINA.

(Hernán Andrés Kruse)

Nos está tocando vivir tiempos de mediocridad, falta de respeto e impunidad. El presidente de la nación y sus CEOS han transformado la Argentina en una timba financiera, avalada por el FMI y el gobierno de Estados Unidos. Cambiemos toma medidas económicas con un único objetivo: garantizar la fuga de capitales. Todo lo demás-educación, producción, trabajo, salud, investigación científica, desarrollo industrial-le es indiferente. Hoy en la Argentina de lo único que se habla es de Lebacs, Letes, dólar, emisión de deuda, corto plazo, vencimientos, suscripción con Lebacs, licitación de Letras del Tesoro, subasta de dólares, mercado cambiario, tasas de interés, canje para los inversores, Stand-By, desembolsos, Carta de Intención, etc. Todos vocablos que aluden a la timba financiera, al mercado persa que es hoy nuestro país. Históricamente no hemos hecho más que retroceder un cuarto de siglo, retornar al momento de asunción de Carlos Saúl Menem el 8 de julio de 1989. A partir de entonces y hasta la crisis institucional de 2001 la economía se rigió por los códigos de la timba financiera, igual que ahora.

Desde que tuvo lugar la corrida cambiaria a mediados de abril de este año los artículos de economía que publican todos los medios masivos escritos aluden a la nomenclatura reseñada precedentemente. De todos ellos el que mejor retrata el escenario en que se desenvuelve la economía es el de Alfredo Zaiat publicado por Página/12 el 8 de julio. Es tan jugoso que a mi entender será en el futuro un material de impostergable consulta para quienes se interesen por la economía argentina en tiempos de Macri. He aquí su contenido:

DE LA MANO DE CAVALLO

“El texto fechado el lunes 2 de julio en el blog personal de Domingo Cavallo propone que las Lebac en pesos sean reemplazadas por Letes en dólares. El mismo día, el Ministerio de Hacienda y Finanzas publicó en su página web, con un título inmenso, “Anuncio: suscripción con Lebacs en la licitación de Letras del Tesoro”. La coincidencia es llamativa” (…) “Lo concreto es que la propuesta de Cavallo es similar a la que lanzó Hacienda: canjear deuda en pesos de cortísimo plazo del Banco Central por deuda en dólares de corto plazo del Tesoro Nacional. Este tipo de operación financiera revela que en el gobierno están decididos a que la caída de la economía macrista sea aún más estrepitosa” (…) “Cavallo es experto en megacanjes ruinosos para las finanzas públicas y en estatizar deudas privadas. Esa especialidad la vuelve a exhibir con el plan de trocar Lebac por Letes. Hacienda y el Banco Central avanzaron el jueves en el intento de desactivar la Bomba Lebac, objetivo que no es seguro que puedan lograr, para acelerar el diseño de la Bomba Letes. Esta última ya estaba en la estantería de la economía macrista con un stock de 18.000 millones de dólares, con vencimientos a no más de doce meses. Hoy el total de Lebac es de cerca del billón de pesos, equivalente a 35 mil millones de dólares” (…) “El traspaso de gran parte de esa deuda a Letes hace explosivo el manejo de la economía con semejante nivel de pasivos públicos en dólares de vencimiento cercano” (…) “En un largo post en su blog, Cavallo desarrolla la propuesta de canjear Lebac por Letes. Señala que el acuerdo con el FMI no sirvió para revertir el clima de desconfianza sobre la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones; desconfianza que atribuye a la incapacidad de evitar que el ahorro nacional se fugue al exterior. Afirma que la fuerte alza de la tasa de interés en pesos (Lebac) deja de ser efectiva porque genera la sospecha de una posible explosión devaluatoria e inflacionaria, lo que provoca una salida de los activos en pesos para refugiarse en dólares. Asegura que se deben modificar los acuerdos monetarios y cambiarios con el FMI, por lo que saluda el eventual viaje a Washington del presidente del Banco Central, Luis Caputo, para reformular el stand-by” (…) “Estima que la tasa de inflación de junio medida por el Indec debería ser superior al 4 por ciento mensual. Indica que el gobierno está acentuando el ajuste fiscal postergando pagos de certificados de obras públicas, algo que no podrá sostenerlo a riesgo de hacer colapsar la inversión pública” (…) “Cavallo advierte que continúa la fuga de capitales pese al acuerdo con el FMI, para apuntar que el motivo principal de la desconfianza se origina en que los inversores observan que el ahorro local no se mantiene en pesos ni con tasas de interés altísima” (…) “Dice que ese trueque (Lebac por Letes) debe avanzar porque se debe conciliar el deseo de los ahorristas de dolarizar sus activos financieros con la necesidad del gobierno de financiar su déficit y controlar la emisión de pesos por parte del Banco Central. En esa instancia, empieza a preparar el terreno para impulsar el canje, señalando que “una forma de facilitar la dolarización de los ahorros y retenerlos en el país es que el Banco Central pague a su vencimiento las Lebac, reemplace por Leliq o encajes remunerados a las que están en el activo de los bancos y el Tesoro emita Letes a distintos plazos para absorber los pesos emitidos para pagar las Lebac colocadas fuera del sistema Bancario” (…) “Recomienda además que el Tesoro se abstenga de emitir deudas en pesos pactada a tasas nominales de interés; y sólo debería emitir Letes o bonos ajustables en dólares. O sea, dolarizar todavía más el stock de deuda” (…) “El camino que ha trazado Cavallo para la administración de la deuda, que es el mismo que está transitando la dupla Dujovne-Caputo, no puede tener otro desenlace que el conocido de su paso por la gestión pública” (…) “La emisión de deuda fue en dólares. A un plazo corto de 379 días, con vencimiento el 26 de julio de 2019” (…) “La tasa de interés fue altísima, del 5,5 por ciento anual. Se podía comprar en pesos billetes o en pesos Lebac. Se postergó dos días la operación para hacer más conveniente el negocio para los inversores. Esa ventaja fue la de fijar un precio de canje que implicaba un valor del dólar a 26,35 pesos, más bajo que la cotización de mercado de 28,10. Con todo, la licitación fue un fracaso. Hacienda colocó Letes por 422 millones de dólares, de los cuales el 69,9 por ciento fue suscripto con Lebac y el resto en efectivo, pagando 945,97 dólares por cada 1000 nominales, el cual representó una tasa de 5,5 por ciento anual. Esa tasa se ubicó 105 puntos básicos por encima de la anterior licitada el mes pasado al 4,45 por ciento a 238 días” (…) “El fiasco del canje, la descoordinación en la gestión diaria del gobierno y la evidente carencia de dólares son manifestaciones evidentes de la crisis. Pero el gobierno insiste con medidas que apuntan a reducir el déficit fiscal, como señal a los mercados financieros para que reabran el grifo de dólares para evitar la caída de la economía macrista. Pero la principal restricción es la escasez de divisas. No hay dólares para todos en la magnitud ni en el apuro que cada uno de los agentes económicos pretende”.

Impresiona leer el artículo de Zaiat. Porque sólo alude a las Lebac y Letes, los, pesos y los dólares, el déficit fiscal y la falta de confianza de los mercados. La política económica de Macri es nada más y nada menos que eso. Su mirada está puesta pura y exclusivamente en resguardar los intereses de los grandes timberos, tanto vernáculos como foráneos. De producción y trabajo, ni una palabra. Da la impresión de que para el Gobierno tales palabras no forman parte del diccionario económico. En consecuencia, los trabajadores (obreros, periodistas, policías, médicos, maestros, docentes, etc.) quedan al margen del sistema. No tienen nada que hacer en una economía que se rige por los vaivenes de las Lebacs, las Letes y el dólar. Mientras Cambiemos esté en el poder (con Macri en la Rosada o con Vidal o Rodríguez Larreta, da exactamente igual), el paradigma de la timba financiera permanecerá incólume. De ahí la enorme e histórica responsabilidad que le cabe a la oposición en las elecciones del año próximo. Porque si no va unida y no es capaz de presentar al electorado una alternativa de gobierno seria y responsable, el gobierno seguirá hablando el idioma de la timba financiera.

En su edición del 7 de julio La Nación publicó artículos de Eduardo Fidanza (“El colapso del software argentino”) y Héctor M. Guyot (“Y la nave va, entre tiburones que acechan”).

Escribió Fidanza: “La actual crisis económica, como toda transición dolorosa, parece jugarse en dos planos: el ahora y el después. En lo inmediato, se observa que un factor del sistema-los precios-adquirieron un papel decisivo, condicionando la conducta de los individuos y las organizaciones. La sociedad está siendo arrastrada por la incertidumbre en torno al valor de tres mercancías claves: la moneda extranjera, los bienes de consumo y el trabajo” (…) “Junto a ese drama coyuntural se recorta una sensación de fin de época, que potencia la angustia del después: el país ha agotado las posibilidades de vivir de un modo, según una cultura y unas formas de organización que si no se transforman lo condenarán a agravar sus conflictos y miserias. Que el mercado y los precios que cotizan en él ocupen el lugar estelar de la crisis es el síntoma de una enfermedad grave, cuya superación se ha depositado en un único remedio: la corrección contable, a través de una ecuación que supone que achicando el gasto público, subiendo la tasa de interés, cambiando bonos en pesos a dólares u otras tácticas por el estilo se recuperará el equilibrio perdido. De ese modo, la política económica se está convirtiendo en un balance de debe y haber, una ingenua partida doble que la planilla de cálculo enhebra con banal exactitud” (…) “Tampoco sorprende la pobreza del debate, copado por los fundamentalistas del mercado de un lado y los sostenedores de un populismo suicida, del otro” (…) “Tal vez interpretaciones más profundas contribuyan a echar un poco de luz en esta crisis paradigmática, que se está abordando con tanta cortedad intelectual. Un ejemplo es el aporte del economista José María Fanelli en su libro “La Argentina y el desarrollo económico en el siglo XXI”, que, publicado en 2012, mantiene notable actualidad para una lectura sugestiva de los acontecimientos. Este texto plantea que la anatomía del sistema económico está conformada por tres partes indisolublemente vinculadas: la estructura productiva, que el autor denomina hardware; el marco institucional, al que llama software, y las organizaciones públicas y privadas, el mercado y las familias, cuya dinámica de cooperación o conflicto está determinada por las señales provenientes del hardware y el software. Así, un sistema productivo potente y diversificado en combinación con instituciones fuertes, generará incentivos para la cooperación y el desarrollo” (…) “La hipótesis central de Fanelli es que si bien la Argentina presenta limitaciones en el hardware productivo, su flanco débil, que explica las crisis recurrentes, los conflictos distributivos y las pérdidas de oportunidades, es el software institucional. Falla la interacción entre las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones, conformadas por las bases jurídicas, los contratos, las regulaciones, los derechos de propiedad, las políticas públicas y las pautas culturales. Si el objetivo es el desarrollo humano y no solo el crecimiento o el equilibrio presupuestario, como argumenta Fanelli, este es el punto a subsanar. De ese complejo entramado el mercado es apenas un aspecto” (…) “Detrás de la crisis de los mercados asoma el colapso del software argentino, cuya recuperación dependerá de una inteligente reconstrucción política del rol de las élites. Esa tarea no puede quedar en manos del neoliberalismo o el populismo porque sus herramientas han demostrado ser inútiles y peligrosas, no solo aquí sino en el mundo” (…) “La reconstrucción de la dirigencia es un proyecto estratégico a mediano plazo, que requiere un liderazgo hoy ausente. En el tiempo corto (y desesperante) tal vez ayude leer una perlita de estos días, que publicó en El Cronista con la firma de Andrés Ferrari Haimes. Este economista recomienda abandonar dos vías: la fantasía de no ajustar de los populistas y el ajuste unidimensional de los neoliberales. En su lugar sugiere consensuar cuáles serán las medidas para restablecer los equilibrios sin sacrificar la equidad y el desarrollo productivo. Se trata de un postrero esfuerzo del software, no de un mero asiento contable”.

Escribió Guyot: “Son semanas sin tregua. De pronto la realidad se confabula y aparecen, con sutiles variaciones, algunos elementos de aquel viejo y conocido drama que los argentinos parecemos condenados a repetir como si fuéramos víctimas de una insobornable maldición. A todos nos horroriza el desenlace, pero a veces parece que los actores se someten con secreto deleite a los imperativos del guión. Todo lo que tienen que hacer es lo de siempre, algo que sale muy bien, puesto que son veteranos de las tablas y lo han ensayado una y mil veces: tirar cada cual para su lado, cueste lo que cueste y sin miramientos, pero como si estuvieran sacrificándose en el altar de la patria. Así la tragedia se encarrila en un crescendo previsible hacia el Apocalipsis final, en una celebración de la destrucción ofrecida a los dioses sanguinarios del poder y el dinero. La fiesta pagana, como siempre, la pagarán los pobres inocentes” (…) “En estos días, la tensión escaló en el encuentro entre las organizaciones sociales que dominan la calle y el gobierno” (…) “La única posibilidad de salir es ir más allá del diagnóstico y entender qué fue lo que llevó al paciente terminal al borde del abismo, para no repetirlo otra vez. Algo complicado, por los ruidos ideológicos y mediáticos que nos aturden. La cosa sería más fácil si la hipocresía no pudiera ocultarse detrás de las palabras arteras y se inscribiera de alguna forma en el rostro del cínico, delatándolo” (…) “Sin una autocrítica clara de las responsabilidades en la alienación de la década kirchnerista, que nos ha dejado como estamos, ¿hay razón que valga?” (…) “Pero el gobierno no solo enfrenta tiburones en la política (k y peronistas dialoguistas). El mar revuelto del capital está infestado de ellos. Aquí muerden bancos, grandes empresas y fondos de inversión que solo veneran al dios dólar, el sol alrededor del cual gira la economía argentina y a cuyo altar vamos todos los días a rezar. Cada cual con su plegaria. Incluso los que buscan que los pesitos que ahorran no se derritan al calor de la crisis. Ese amor por la moneda extranjera expresa, después de tantos desengaños, la desconfianza que los propios argentinos le tenemos al país y que hoy el Gobierno padece en carne propia” (…) “En medio de la tormenta, al gobierno se lo siente lejos, concentrándose en planillas y números, pero descuidando algunos de los peligros que lo acechan en un mar impiadoso, donde nadie entrega nada porque prevalece la idea enfermiza de que si no mordés primero, te degluten. Y no parece aconsejable que el capitán, ensimismado en el ejercicio cerrado y autosuficiente del poder, se olvide de atender a los pasajeros. Además de los conflictos de interés, al gobierno le puede costar caro resignar la batalla de la palabra, en la idea de que alcanza con llevar firme el timón y con la buena onda para atravesar la tempestad. Ya ha pagado costos suficientes por eso” (…) “En toda travesía, los pasajeros quieren saber por dónde avanzará la nave y los obstáculos que deberá sortear en el intento de dejar el mal tiempo atrás”.

Anexo

En su edición del 2 de julio Página/12 publicó un artículo de Eduardo Aliverti titulado “Un Mundial con el final cantado”. Escribió el autor: “La impresión es que el Gobierno ya no sabe revertir el cuadro financiero dramático a que llevó un programa económico de su exclusiva responsabilidad. Quizá es antes que lo previsto. Son insistentes dos hipótesis centrales, cuyos resultados no alteran los efectos devastadores sobre una enorme mayoría social. 1) El gobierno está a la deriva y, dentro de su esquema ideológico, no tiene más recursos para proteger lo que la propia prensa oficialista denomina el Plan Perdurar. 2) Este escenario estaba entre mediana y largamente previsto como paso previo a (el intento de) dolarizar la moneda” (…) “En la opción uno, el equipazo macrista se ratifica como una pandilla de burros y rapiñeros que, tanto en la previa como en el comienzo de su gestión y, ahora, con el blindaje del FMI más el título de economía emergente, creyó de veras en la confianza de los mercados para provocar una lluvia de inversiones” (…) “La sospecha número dos está azuzada desde la asunción del mago Toto en el Banco Central, por interpretarse que no serían capaces de afrontar el bardo sin plan alternativo. Esa previsión del equipazo estaría tan a salvo como la esencia timbera que siempre dejará cuidados sus patrimonios personales y corporativos. En tal presunción, dirán que, frente a los temblores internacionales desatados por el nacionalismo de Trump, las guerras comerciales subsecuentes y sus etcéteras, debe acabarse con la incertidumbre por vía de derogar el peso. Sería una variante terminal de lo ejecutado por el hace poco renacido Domingo Cavallo, al crearse la fantasía del uno a uno con el dólar cuando se agotó la apuesta por la “burguesía industrialista” que encarnaba Bunge y Born en los comienzos del menemato” (…) “En cualquier caso y de aceptarse generalización de café o discusión de entrecasa, Argentina choca por tercera vez contra la misma piedra en apenas cuarenta años” (…) “Sea que se piense en una manga de inservibles, de delincuentes de guante blanco o de una conjunción entre ambos, no cambia la ecuación final. Hay una puja de facciones del bloque dominante, insertada en esos tembladerales del capitalismo global que no se sabe dónde terminan políticamente en las escenas locales (aquello de las anomalías del tipo kirchnerista) pero sí cómo empiezan y a quiénes afectan” (…) “Dólar a casi 30, fuere como consecuencia buscada para abaratar costo laboral argentino o producto de la imprevisión. ¿Impotencia? del ¿acuerdo? con el Fondo monetario y del festejado emergentismo para blindar corridas cambiarias. Escalada inflacionaria que desata conflictividad social y, peor aún porque ya se estudia la derrota electoral macrista en 2019 a manos del populismo, desconfianza de la piraña financiera global” (…) “Un Presidente con imagen de zombie, que sólo atina a reiterar que “vamos a cumplir, vamos a achicar el déficit” (…) “Si este desastre es corolario de una pérfida maniobra de la oligarquía diversificada o de improvisadores que ya estarían cavilando dónde esconderse, para los patos de la boda no varía absolutamente nada” (…) “En todo escenario y no lo dicen voceros del trotskismo sino (algunos de) los propios pajes del aparato periodístico oficial, el apoyo financiero comprometido por el Fondo no alcanza, siquiera, a compensar la sangría de fuga de capitales y restricción externa prevista hasta fin de año” (…) “Argentina es el maravilloso mercado emergente que tiene la fragilidad más alta del mundo por la relación entre PBI y compromisos de pago en moneda extranjera, gracias a la fiesta de endeudamiento desatada por el gobierno que Macri asumió en un país sin deuda” (…) “Marcos Peña, de cuyo paradero mediático no se sabe demasiado excepto por su comparecencia en la Cámara Alta de hace unos días, admite que la recesión de los próximos meses es inevitable” (…) “La magia de Toto consiste en haber descubierto el truco de que las tasas de interés seguirán en torno del 40 por ciento, si no más” (…) “Y el Presidente examina que Dujovne, el presunto superministro que tanto necesitaban los mercados para asimilar que alguien concentra el mando operativo, se disponga a un road show internacional para convencer…a los mercados” (…) “Como hacia el final de De la Rúa, vuelve a hablarse del riesgo-país. No importa que pocos sepan en qué consiste técnicamente ese índice, pero se trata de su significado, simplemente” (…) “Los embargos en las cuentas de comerciantes, profesionales, pymes, son temas crecientes de angustia cotidiana. El “motor” de los créditos hipotecarios desapareció. Los descubiertos bancarios tocan techo. Se cortan las cadenas de pago. Esa realidad es ajena al mundo PRO, quizá ficticio, de sus funcionarios. Ya avergüenzan a quienes lo proclamaron. Por lo menos, no es fácil hallar a identificados con él” (…) “Hasta la UCA ofrece estadísticas de gente que pasa hambre” (…) “Pero no debe perderse de vista que, siempre, en la “argentinidad”, lo perverso de estos modelos de exclusión encontró su límite cuando cayeron las expectativas de consumo y crecimiento de la clase media. El acabóse de la plata dulce en la dictadura. El corralito en el ciclo que derruyó al menemato y a su herencia republicanista. Y el nombre que vaya a tener el final del macrismo como esperanza blanca”.