Enfoques cooperativos; Hoy: La formación teórica, la práctica y la difusión en el cooperativismo..

(José Yorg, el cooperario)

“Sería en verdad una actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica”. Paulo Freire.

Es ampliamente reconocido que la formación moral, ética, fraternal y orgánica, que buscan organizaciones como las cooperativas y otros colectivos, que den por resultado individuos con sensibilidad social es, cuanto menos, una ardua tarea en razón a que no vivimos en sociedades solidarias, cooperativas, y las consecuencias que de ella derivan son muy significativas.

Lo que sí surge, inmediatamente en este sentido, es el reproche a que se hacen acreedores estas entidades porque eluden ciertos temas, en razón a que al elaborar y aplicar sus respectivos planes y proyectos de educación y capacitación cooperativa, no contemplan temáticas de métodos de análisis sobre la características del sistema capitalista y su proyección de alienación social.

Punto éste que consideramos crucial para dotar de herramientas conceptuales y metodológicas que ayuden a discernir a los adheridos al noble cooperativismo, acordes a disciplinas científicas

El surgimiento del cooperativismo se explica por su reacción doctrinal y organizacional ante una etapa del capitalismo industrial, fue en sus comienzos un cooperativismo defensivo de las atrocidades a que sometía una forma organizativa de la producción social al pueblo, generando en consecuencia una desigualdad social. Cuestión que es de actualidad, pero en otra etapa del capitalismo, su etapa financiera.

La frase atribuida al sabio Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, nos parece oportuna para, sucintamente, ejemplificar cuanto estamos aludiendo sobre aspectos que hacen a la formación teórica, la práctica y la difusión en el cooperativismo de una manera realista, concreta y con sapiencia disciplinar para alcanzar los corazones y mentes del pueblo e incidir políticamente ante los gobiernos.

Algunas pocas referencias nos llevan a algunas cuestiones, como puede ser, el carácter transformador del cooperativismo:

Esta temática exige que el educador o formador cooperativista evidencie en los hechos, en la realidad, su efecto positivo, su mentalidad y acción crítica ante lo que lo que está mal humanamente hablando y su consecuente impulso a modificar esa situación perjudicial.

Otra cuestión interesante es estudiar concienzudamente la división de los beneficios en la empresa cooperativa:

Esta contempla expresa y orgánicamente el aniquilamiento del plus-valor, de la ganancia patronal o como querramos denominarlo a aquella gran porción del ingreso del beneficio y que es repartido de manera proporcional, equitativa. La expoliación desaparece.

También resulta relevante la cuestión de la esencia incompatible del régimen capitalista con la vida, con la naturaleza y la salud mental:

En razón a su incontenible voracidad de ganancia a como dé lugar, incluido el mecanismo corruptor de las coimas, sobornos o cohecho que es extendida y corroe las instituciones, incluida las cooperativas.

¿Cómo es posible educar cooperativismo en medio de la tempestad financiera?

Nosotros pensamos en lo que afirma el médico argentino Enrique Pichón Rivière: “Es imposible realizar una labor en profundidad si se prescinde del método psicoanalítico, así como es imposible que este método tenga una operatividad científica definida si no se lo confronta y verifica permanentemente con un trabajo social paralelo”.

Entendemos, en atrevida metodología analógica, que es imposible realizar la labor educadora cooperativa, atendiendo a su concepción doctrinaria, si se prescinde del método de confrontación y verificación con la realidad que nos plantea el capitalismo depredador, enmarcado en un trabajo social paralelo y lleno de dificultades y trabas que imponen las políticas burocráticas de funcionarios oficiales del sistema imperante a las que es imperativo superar.

Nuevamente nos afirmamos en considerar “El método de análisis y el contenido teórico del enfoque cooperativo” por León Schujman que nos alecciona-entre otros puntos esenciales-, que “La teoría cooperativa debe ofrecernos un sistema de ideas que permita sustentar un método de análisis que oriente el accionar común”. Nos habla de “Unidad de concepción, unidad de acción”, es decir, cómo es la realidad concreta despojada de ingenuidad, de fantasía y actuar en consecuencia.

La práctica y la teoría cooperativa, como toda buena y humana concepción, se realizan en el seno mismo de la sociedad con la acción política cooperativa como militante y que difunde el cooperativismo a sabiendas que enfrenta contracorrientes ideológicas negativas, individualistas. Esta verdad incontrastable no figura en las enseñanzas de las burocratizadas y economicistas cooperativas.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!