EL ROSTRO HUMANO DE LA TRAGEDIA DEL AJUSTE.

(Hernán Andrés Kruse)

El presidente de la nación confirmó en Tucumán, durante la conmemoración del día de la independencia, que su gobierno no modificará el rumbo económico. En consecuencia, los argentinos nos veremos obligados a soportar el ajuste por lo menos hasta las elecciones de octubre del año próximo. Durante todo este tiempo, que será una eternidad, Macri y sus CEOS no hará otra cosa que hablar de cifras, porcentajes, déficit fiscal, tasas de interés, Letes y Lebacs. Mientras tanto, el pueblo profundizará su sufrimiento, su desesperanza, su desasosiego. Porque el ajuste es más, mucho más, que una reducción de gastos. Es, esencialmente, una tragedia humana, profundamente humana.

En su edición del 7 de julio Página/12 publicó un artículo de David Cufré (“Como moscas”) en el que expone, precisamente, el rostro humano del ajuste. Primero transcribe las vivencias de Rafael, dueño de una panadería-La Rosa-situada en el barrio industrial Villa Progreso, del partido de San Martín (conurbano bonaerense), y luego las de un industrial que prefirió reservar su identidad. Expresó Rafael: “De lo que vieron el año pasado cuando hicieron la recorrida con la fotógrafa de Página/12 se agudizó mucho más. Incluso el dueño de la fábrica al lado de mi negocio, la de productos plásticos, que conversaron con él y defendían al Gobierno, cerró por dos problemas: falta de trabajo y corte de la cadena de pagos. Debía y le debían y bajó la persiana hasta regularizar. Al minimercado de la esquina, que es amigo mío, le bajaron las ventas un 40 por ciento y no puede cobrar los fiados, y vendió la camioneta para mantener el crédito con el frigorífico. A mí me cayeron 30 por ciento las ventas. Se hace difícil cubrir las tarifas. La ferretería industrial de la vuelta, con tres empleados, cerró. La fábrica inmensa de preservativos (Tulipán) que tiene 80 empleados, la mitad temporarios, ya les dijo a unos 10 que no les va a renovar el contrato. La fábrica de bolsitas de nylon de la vereda de enfrente que tenía ocho mujeres trabajando y un encargado queda solo el dueño y tres chicas. La fábrica de pintura látex no fabrica más la base blanca. La importa y envasa solamente. Echó a ocho operarios y se quedó con los tres más antiguos. El herrero no trabaja más, un empleado afuera. Cerró definitivamente la fábrica de cartón corrugado, con doce obreros y seis operadores de grúa. La rotisería ahora solo es almacén, no vende más comida. En Heredia casi avenida Rodríguez Peña cerró la fábrica de mangueras, escobas y escobillones plásticos. La fábrica de puertas blindadas echó a cuatro empleados y cerró. Ese es el panorama industrial en cuatro cuadras a la redonda. Después los jubilados están muy mal. Se deteriora la posibilidad de que los chicos sigan yendo al secundario porque hay que changuear para ayudar a la familia. Bajó 20 por ciento la matriculación de alumnos en dos colegios privados. Yo les vendo a los kioscos internos y te cuentan que el futuro es negro. Hay muchos más cartoneros. Yo vendo pan de cinco piezas a 30 pesos entre las 6 y las 8 de la mañana para ayudar un poco. Me supera la demanda, pero más no puedo hacer porque me fundo. Ahora, los dueños de fábricas grandes y galpones cambiaron la producción por importación. A ellos no les afecta tanto la crisis, se manejan con dos o tres empleados. Otro detalle, muchos por no tener laburo salen de albañiles o arregla todo, pero se sobreofertó el rubro. Además nadie gasta. Es todo muy oscuro pero así están las cosas” (…) “Hoy el deterioro es muy profundo. Villa Progreso y Villa Lynch son barrios luchadores. Pero ahora aparentemente se nos acaban los recursos y las fuerzas. Acá nunca se compuso del todo después de la crisis de 2016, pero al menos hasta febrero de este año la cosa no empeoraba. Ahora todo se cayó a una velocidad casi eléctrica” (…) “Esto es mucho más grave de lo que se ve en los medios, incluso en los críticos”.

Expresó el industrial: “A mí lo que me hace acordar a los 90 es que volvimos a fabricar carteras con pedacitos de cuero. Tengo gente cosiendo los recortes que van sobrando de las planchas para armar otras nuevas y con eso producir más carteras. Tengo poco cuero y no puedo perder nada” (…) “El problema es que venimos de una contracción fuerte de la demanda durante 2016 y 2017 y ahora se suma otra baja del 25 por ciento. Nuestro sector no tuvo rebote el año pasado porque las importaciones aumentaron 40 por ciento. Nosotros terminamos 2015 con la fábrica renovada, 12 locales comerciales y 70 empleados. Ahora nos quedan 8 locales y 45 empleados. Tenemos los principales costos dolarizados porque el gobierno dolarizó las tarifas, los combustibles y los insumos básicos están dolarizados. La devaluación nos encarece todo muchísimo, pero la demanda se cae y los bancos te cobran cualquier tasa para financiar capital de trabajo. A qué tasa voy a prefinanciar una exportación, ahora que me dicen que la salida es exportar. El Banco Central eliminó la obligación a los bancos de prestar el 10 por ciento de los depósitos a las pymes y eso nos sacó mucha financiación” (…) “La caída del consumo se acentúa en la misma medida que se anuncian aumentos de tarifas, de prepagas, de combustibles, es muy directo el impacto de cada aumento sobre nuestros niveles de producción porque dependemos del poder adquisitivo del salario y con salarios hundidos, la producción se hunde”.

Testimonios que reflejan el drama de nuestro tiempo. Ponen en evidencia la frialdad del gobierno de Mauricio Macri, su perversidad, su odio clasista. Porque el presidente sabe muy bien que este sufrimiento que está socavando el espíritu de millones de argentinos es en vano. Aquí emerge su máxima perversidad. Macri no se cansa de expresar que, si bien estamos pasando por momentos turbulentos, la tormenta pasará y luego emergerá el sol en todo su esplendor. Es una flagrante mentira. El acuerdo desesperado con el FMI le abrió al país las compuertas del infierno. A partir de ahora se profundizará la recesión, se enfriará más la economía, aumentará el desempleo, la plata valdrá cada vez menos y los tarifazos serán peores. El sufrimiento llegó para quedarse por el tiempo que dure Cambiemos en el poder. Lo peor de todo es que este tsunami lejos está de ser una novedad. Ya lo sufrimos durante los noventa y a comienzos del siglo XXI. La misma política y los mismos resultados, pero con actores diferentes. Antes estaba De la Rúa y ahora está Macri. Antes estaba Köhler y ahora está Lagarde. Antes sufrió, sufrió muchísimo. Hubo quienes fallecieron debido al corralito. Ahora estamos comenzando a recorrer el mismo camino y pareciera que algunos lo están haciendo esperanzados. Es una locura. El pueblo decidió suicidarse nuevamente en 2015 y 2017. Que dios nos ampare.

Pese al desamparo en el que estamos inmersos al final del túnel parece querer emerger una luz de esperanza. Según el último estudio de opinión pública de CEOP la inmensa mayoría de los consultados tiene una imagen negativa del gobierno. Escribió Raúl Kollmann (“La noche más oscura”, Página/12, 8/7/018): “La desaprobación y la crítica a la administración Macri se está convirtiendo en algo más negativo: bronca, incertidumbre, miedo. Nada menos que tres de cada cuatro argentinos sienten eso ahora, produciendo un cambio de máxima importancia en el cuadro de situación de la opinión pública” (…) “Pero en los últimos treinta días hubo un salto. Todos los números exhiben la caída. Siete de cada diez dicen que la economía en su casa está mal y casi igual proporción piensa que dentro de un año estarán también mal. Tal vez lo peor es que ocho de cada diez personas confían poco o nada en el equipo económico, lo que deteriora muchísimo las expectativas” (…) “Por ahora, son más los que dicen que votarían a un candidato opositor que al oficialismo” (…) “Las conclusiones surgen de la encuesta mensual que realiza el Centro de Estudios de Opinión Pública que lidera el sociólogo Roberto Bacman” (…) “Bacman explica que “ya no sorprende a nadie que la gestión de Cambiemos está pasando por su peor momento. Desde diciembre se encendieron las luces de alerta y mes tras mes la situación se fue agravando. Ocurre que de la preocupación se pasó sin anestesia ni estación intermedia a la bronca, la incertidumbre y el miedo. No queda duda: la situación es alarmante. Más de ocho de cada diez argentinos están preocupados por cuestiones puramente económicas, la inflación, la marcha de la economía en su conjunto y el costo de las tarifas y el combustible. Si le agregamos la preocupación por la desocupación, que creció este último mes, no hay argentino que no esté alarmado. Hace mucho tiempo que no se detectaba en nuestro país una situación de estas características” (…) “La confianza, el optimismo y la tranquilidad, tres sentimientos que acompañaron a la mayor parte de los argentinos que optó por Cambiemos en el ballotage de 2015, hoy redondean apenas menos del 25 por ciento. Por lo que puede verse, el componente contextual que acompañó a Cambiemos en los tiempos de campaña, se ha reducido a una mínima expresión”, señala Bacman. Debe tenerse en cuenta que en este último mes no sólo hubo una devaluación. También quedaron más expuestas algunas de las promesas de campaña que están lejísimo de cumplirse. Ni pobreza cero ni baja de la inflación ni capacidad para unir a los argentinos” (…) “Bacman sostiene que la clave electoral está en los independientes, aunque el panorama es desfavorable para la Casa Rosada. “Si en nuestro país existiera un claro y definido bipartidismo-analiza Bacman-no cabría duda que el partido opositor, aquel que podría estructurarse si el peronismo logra construir la unidad, se impondría con facilidad. Lejos quedaron los tiempos cuando el oficialismo soñaba con un triunfo en primera vuelta. Sin embargo, sigue imaginando una oposición dividida y mantiene firme su esperanza de volver a antagonizar con el kirchnerismo, ya sea desde el punto de vista estrictamente político, o con CFK como figura simbólica y representativa de tal antagonismo” (…) “Bacman concluye que existe “un elemento que genera un nuevo desafío en el campamento oficialista. Nada más ni nada menos que cuatro de cada diez votantes que optaron por Macri en segunda vuelta, no lo volverían a votar. El valor es realmente duro para la actual estrategia electoral del oficialismo. La desesperanza es significativa y posee un anclaje cualitativo que descansa en cuatro factores. En estricto orden de importancia, lo primero es el incumplimiento de promesas. Segundo, que no logró diferenciarse y terminó siendo para la gente más de lo mismo. Tercero, que el cambio pregonado realmente no existió. Cuarto, que le han perdido la confianza”.

En su edición del 8 de julio Página/12 publicó un artículo de Claudio Scaletta titulado “Cinismo e ingenuidad”. Escribió el autor: “En un artículo reciente, “Entre dos fuegos”, el periodista Horacio Verbitsky se preguntó, palabras más, palabras menos, si Mauricio Macri era ingenuo, salame o cínico. Se trata de “preguntas sociales” porque “flotan” en la sociedad. Son las que muchos observadores se hacen desde al menos diciembre de 2015.” (…) “Verbitsky sostiene que las respuestas sólo podrán aclararse con el paso del tiempo. Pero si se mira con más detenimiento esas respuestas ya existen” (…) “Las limitaciones intelectuales de quien ejerce la primera magistratura son evidentes, no es un tópico que demande mayor detalle, sin embargo estas limitaciones nunca significaron un impedimento para ninguna carrera política. La población no demanda que sus representantes sean intelectualmente brillantes, algo que hasta puede provocar rechazo o lejanía en buena parte del electorado. Luego, como lo sabe cualquier intendente de pueblo, el dinero siempre resulta un componente fundamental para la construcción de imágenes electorales” (…) “En cuanto al discurso político infantil, esa sucesión interminable de eslóganes ingenuos y afirmaciones positivas…constituye el mismísimo núcleo del aparato de legitimación gubernamental” (…) “Finalmente, la confusión que lleva a hablar de cinismo nace del apego a la literalidad, es decir a juzgar al macrismo por lo que dice y no por lo que hace” (…) “El apego por la literalidad resulta lógico en tanto representa el primer paso racional del análisis” (…) “Hoy es posible afirmar, sin temor a equivocarse, que el objetivo de la política económica de Cambiemos fue provocar un shock sobre los tres principales precios relativos de la economía: el tipo de cambio, las tarifas y los salarios” (…) “Cambiar los precios relativos de cualquier economía significa alterar los patrones de distribución del ingreso, es decir provocar inmensas transferencias de recursos entre sectores y clases sociales. En concreto, los ganadores del modelo macrista fueron ligados a los recursos naturales-campo, minería y energía-y las finanzas” (…) “El problema es que se trata de un modelo en el que ganan las minorías respecto de las mayorías en tanto que las democracias presuponen gobiernos de mayorías respecto de minorías. Desde el punto de vista conceptual se trataría de un antagonismo insalvable. Es aquí, entonces, donde irrumpen los mecanismos de legitimación” (…) “No es posible ganar elecciones prometiendo aumentar tarifas, devaluar y bajar salarios. En cambio sí es posible a posteriori hacerles creer a los trabajadores que sus salarios más bajos son el producto de la violación pasada de leyes naturales e inmutables. Lo mismo sucede con las tarifas. Los servicios públicos más caros no pueden justificarse por la voluntad de generar súper ganancias a las empresas energéticas amigas vía los mayores precios de los hidrocarburos en boca de pozo o la dolarización de los precios de los surtidores. Es mejor hablar, por ejemplo, de la necesidad de aumentar las inversiones para que crezca la producción aunque tal cosa no suceda” (…) “Empujar para arriba precios relativos es inflacionario, en tanto estos precios relativos son componentes del resto de los precios. Desde la teoría convencional se sostiene en cambio que la inflación es producto de la monetización del déficit, de la mayor cantidad de dinero en circulación emergente de gastar más de lo que se recauda. En consecuencia, una vez que aparece el rojo fiscal, en este caso porque se desfinanció al Estado reduciendo los tributos de la parte superior de la pirámide, comienza a enfatizarse la necesidad de reducir el Gasto. El proceso es mostrado como una necesidad impuesta por leyes contables, cuando su verdadero objetivo es reducir el tamaño del sector público, es decir los servicios y la capacidad de regulación e intervención del Estado en la economía” (…) “Observe el lector las transferencias de ingresos producidas: la suba de tarifas y combustibles beneficia a las firmas energéticas, el aumento del tipo de cambio baja los salarios medidos en divisas. La inflación generada sirve para consolidar la baja de salarios y justificar la destrucción del Estado. La reconstrucción de la deuda externa financia la transición y conduce nuevamente al FMI, lo que es visto por los sectores dominantes como una garantía de mantenimiento en el largo plazo de las políticas en curso y, por lo tanto, de la nueva distribución del ingreso alcanzada” (…) “El discurso ingenuo fue el producto de la legitimación, la piel de cordero del lobo. El cinismo fue el emergente de la necesidad de enmascarar los objetivos. De salames, nada”.

Anexo

En su edición del 2 de julio Página/12 publicó un artículo de Mempo Giardinelli titulado “Un posible legado de Rusia 2018”. Escribió el autor: “El triunfalismo argentino llegaba a límites de vergüenza, y la perorata vocinglera y hueca de decenas de comentaristas alcanzaba cimas de ridículo, cuando en pocos minutos tres goles franceses dieron un baño de realidad que el mundo entero vio en la tele. Incluso al final de ese partido que no enfrentaba a Molière con Borges, ni a Paul Valery con María Elena Walsh, hubo un segundo en el que pareció que milagrosamente se alcanzaría el empate dilatador de esa agonía deportiva” (…) “Así murió otro sueño desmedido: el de millones de argentinos que en el fútbol esperaban no ver el engaño gigantesco del que fueron, son y siguen siendo víctimas” (…) “Claro que lo de Rusia este año es mucho más penoso que todo lo anterior. En el 94 y el 98, en 2002 y 2006, en 2010 y 2014, mi generación se ilusionó y desilusionó-en implacable continuidad-viviendo derrotas en todos los torneos mundiales. Pero eso no es lo grave, no en absoluto. Lo gravísimo es que no se aprenden las lecciones, las conductas son cada vez peores, las dirigencias son más y más corruptas e inútiles y la incapacidad autocrítica es nula de toda nulidad” (…) “Todas las taras argentinas se repiten, y no sólo en materia futbolera, pero ahora una vez más el fútbol es el espejo que nos devuelve la imagen más dolorosa. Dirigentes incapaces devenidos vulgares operadores políticos, entrenadores farsantes que ocupan el lugar que por cansancio o dignidad abandonaron los más capacitados, barras violentos consentidos por inmorales, y jugadores frivolizados que, pobrecitos, hacen esfuerzos enormes hasta aprender, en sus corazones, que el solo esfuerzo nunca alcanza” (…) “Y es que saben, deben saberlo, que sus virtudes naturales de poco valen si no tienen detrás un riguroso conjunto de factores benéficos que los contengan: trabajo serio y continuado, tiempo y análisis, educación integral, estrategias compartidas y ensayadas, guía moral por parte de los técnicos, y nada del bestiario machista de miles de grotescos, embrutecidos y violentos hinchas cuyas conductas espantarían a más de uno en el infierno de Dante” (…) “Lo que sucedió este fin de semana fue, en este sentido, ejemplar. Mientras la verborrea mediática procuraba amainar la desilusión en un pueblo, el nuestro, que vive un presente ominoso, se clasificaba la notable y disciplinada selección uruguaya de la mano del “Maestro” Oscar Tabárez, que la conduce desde hace años. Y también la de Francia, que con toda humildad salió a la cancha a hacer lo que tenía que hacer, sin desbordes pasionales de sus simpatizantes” (…) “Es claro que las y los futboleros solemos dejarnos ganar por la pasión de la competencia y el buen gusto que nos regalan los Maradona, Messi y tantos otros chicos, cuando son chicos, pero no por eso perdemos la compostura ni la razón. Por eso dolió tanto que el fútbol…una vez más le dio un sopapo a su propio pueblo, que se pretende a sí mismo modelo quién sabe de qué pero seguro que no de educación, equilibrio, racionalidad y cordura” (…) “Por eso quizás sea éste un buen momento para decir que la mediáticamente celebrada “pasión argentina” es inservible e inconducente. Y nos da una pésima imagen, además, porque somos un pueblo mucho, muchísimo mejor que lo que muestra la tele durante todo el año y en particular en los torneos planetarios” (…) “Quizás sea momento oportuno, también, para llamar la atención sobre la cercanía entre el penoso charlatanerío y la estafa del poder, que arruinan el presente y el futuro de un pueblo que sólo quiere trabajo, paz y concordia pero al que le joden la vida las jaurías de ladrones con offshores, ahora y siempre al servicio del fondo monetario” (…) “El griterío, la soberbia y el descontrol sólo son demostrativos de una sociedad mal y cada vez peor educada. El propio presidente es un mentiroso serial, y todos los indicadores y denuncias lo responsabilizan del desastre económico, social e institucional que padece nuestra sufrida república, y no es casual que uno de sus principales objetivos es destruir por completo la educación pública” (…) “Futbolero como el o la que más, este escriba lamenta el nuevo fracaso, que no por recontranunciado duele menos. Y lamenta sobre todo, y ésa es la razón profunda de este texto, que nos cueste tanto aprender, como pueblo, y entonces repitamos una y otra vez, y otra más, las mismas necedades. En el fútbol y en la política”.