EL PATÉTICO GOBIERNO DE MACRI.

(Hernán Andrés Kruse)

El gobierno de Mauricio Macri es lisa y llanamente patético. El daño que le está ocasionando al pueblo es inconmensurable. Sus deletéreas consecuencias se extenderán por décadas. A raíz de este fenomenal descalabro, el pueblo está inmerso en una profunda tristeza. Al caminar por la calle queda en evidencia el desgano de la gente, su desasosiego. Razones no le faltan. La economía marcha hacia el desastre. Hay inflación y desocupación. Un cóctel de extrema peligrosidad que amenaza la paz social. La recesión se instaló nuevamente entre nosotros. Hay cierres de pymes, de comercios y de restaurantes por doquier. La plata se esfuma devorada por la ola inflacionaria. La inmensa mayoría de las familias no llega a fin de mes. Son millones los argentinos aterrados por la posibilidad de caer en la pobreza. He aquí la cruel realidad que nos toca vivir.

Pero eso no es todo. Fruto en buena medida del crecimiento exponencial de la pobreza, la inseguridad ha pasado a ser una de las plagas de Egipto. Nadie vive seguro. Todo el mundo tiene miedo y siente que la policía no lo protege. Los argentinos estamos a la buena de Dios, a merced de la delincuencia, cada día más violenta. El consumo de drogas está causando estragos, sobre todo en la juventud. Es probable que esta tragedia mucho tenga que ver con la violencia extrema de los delincuentes. La inacción policial y la desidia de la justicia está obligando a muchos argentinos a armarse en defensa propia. De ahí al abismo solo hay un paso. El estado ha perdido el monopolio del uso legítimo de la fuerza. En Rosario, por ejemplo, barrios enteros están en poder de los narcos. Ellos son sus dueños. Increíble pero real.

La educación y la salud pública están en bancarrota. Quien carece de dinero se muere. Así de simple, así de dramático. Quien no puede pagar el costo de la salud está condenado a ser atendido en dispensarios o en hospitales públicos arruinados. Quien se da el “lujo” de costearse una prepaga ruega para que, por lo menos, los aumentos no sigan siendo tan seguidos. Hoy atenderse en una guardia puede significar una sentencia de muerte. Las colas son larguísimas y quienes tienen a su cargo la atención de los enfermos son en su mayoría médicos residentes mal preparados. De terror. La educación pública está al borde del colapso. En estos momentos hay un paro por tiempo indeterminado de todas las universidades públicas del país. El problema es muy grave ya que se corre el riesgo de que, carentes de dinero, cierren sus puertas en un futuro no tan lejano. Cuesta imaginar una Argentina sin universidades públicas. El sólo hecho de pensarlo provocar escozor y miedo. Porque si ello llegara a acontecer miles y miles de estudiantes quedarían a la deriva, a la intemperie. De terror, realmente.

El presidente parece no ser consciente de esta dramática situación. La inmensa mayoría de los argentinos la está pasando muy mal y él se comporta como si nada pasara. Habla de una tormenta pasajera ocasionada por la tasa de interés de los Estados Unidos y la sequía. De lo que sí es consciente es de la escalada del dólar. Desesperado por la situación colocó en la presidencia del Central a un broker amigo suyo y se arrodilló ante el FMI. Evidentemente el presidente sólo se conmueve cuando los “mercados” le dan la espalda. Para domesticar a la divisa estadounidense el gobierno decidió congelar la actividad económica hasta nuevo aviso, lo que no hace más que agravar las tragedias reseñadas más arriba. Pero eso a Macri lo tiene sin cuidado. Mientras el FMI le siga guiñando el ojo el presidente continuará imperturbable con su modelo de ajuste.

Sin embargo, surgió un hecho que probablemente no previó. Desde hace un tiempo la imagen positiva de la ex presidente comenzó a escalar posiciones. De golpe Macri se encontró con un panorama que seguramente lo sacó de quicio: de acuerdo con varias encuestas, de haber ballottage próximamente Cristina estaría en condiciones de ganarle. Si hay algo que el presidente no puede permitir es que el kirchnerismo esté en condiciones de volver al poder el año que viene. Algo debía hacer, y de manera urgente, para intentar detener el avance de Cristina. Fue entonces que entraron en escena los “cuadernos Gloria”.

Estos cuadernos aluden a dos fenómenos “habituales”-lamentablemente- de la política vernácula: el financiamiento espurio de las campañas electorales y las coimas en la adjudicación de la obra pública. Lo mejor que le podría pasar al país es que estos hechos tuvieran el condigno castigo. Si uno le creyera al gobierno, si no dudara de su sinceridad, estaría dispuesto a apoyar su aparente intención de terminar de una vez por todas con la impunidad de políticos y empresarios. Pero este no es el caso. Se trata de una fenomenal operación política cuyo único objetivo es sacar a Cristina de la cancha a como de lugar. El gobierno, qué duda cabe, va por la ex presidente. Y en esta embestida cuenta con el apoyo incondicional de importantes sectores de la política, del establishment y del monopolio mediático.

La causa de los “cuadernos Gloria” ha sacudido a la opinión pública. De golpe aparecieron unas fotocopias de unos cuadernos que fueron adjudicados a Centeno (él mismo dijo haberlos redactado), un ex subofical del Ejército que hizo de chofer del número 2 de De Vido, el señor Baretta. Durante una década Centeno habría escrito una suerte de diario íntimo donde habría dejado constancia de la connivencia entre funcionarios kirchneristas y empresarios de la patria contratista, y del financiamiento ilegal de las campañas electorales. Los empresarios que figuraban en esas fotocopias fueron inmediatamente detenidos por orden del juez Claudio Bonadio, quien, palabras más, palabras menos, les dijo: “muchachos, si no quieren seguir en estas jaulas, mejor que se arrepientan, mejor que hablen”. Quienes lo hicieron recuperaron su libertad. El mismo consejo les dio a los implicados en el financiamiento en negro de las campañas electorales. Ángelo Calcaterra, primo presidencial, se acercó a la Justicia y reconoció que había comenzado a aportar dinero en negro para el kirchnerismo a partir de 2007. Entró y salió del tribunal como pancho por su casa. Por su parte, el ex jefe de Gabinete Juan Manual Abal Medina reconoció haber recibido dinero ilegal para la campaña del FPV en 2013. Es decir, reconoció la existencia de un delito del que él fue partícipe, como bien acaba de señalar Aníbal Fernández. Sin embargo, sigue estando en su casa.

El gobierno consiguió lo que buscaba: que todo el mundo hable de los “cuadernos Gloria”. Cuando llegue el momento de la razón y no de la emoción, el pueblo se dará cuenta de algo fundamental: Macri y sus secuaces no titubearon en mansillar el estado de derecho con tal de hacer que la gente se olvide de la economía y propinarle un duro golpe a Cristina y sus ansias de retorno. Página/12 publicó recientemente dos aleccionadores artículos que tratan de esta delicada cuestión: “Fotocopias, aprietes, arrepentidos”, escrito por Raúl Kollmann e Irina Hauser (5/8/018) y “Si no hay pan, que haya circo”, escrito por Eduardo Aliverti (“6/8/018).

Los párrafos más salientes del artículo de Kollmann y Hauser son los siguientes:

a) “El apriete a los empresarios, dejándolos presos sin razón alguna, parece que produjo un primer “arrepentido” y da la impresión de que es inminente el anuncio del segundo. La orfandad de pruebas de la causa de las fotocopias de los cuadernos requería de un empresario que “se quiebre” (…) “¿Qué valor probatorio tiene el arrepentimiento de un empresario, cercano al gobierno, con negocios con la familia del Presidente, que además no dice que pagó coimas sino que sólo aportó, por presión, a la campaña electoral?”

b) “El problema es que la prueba del expediente es de una debilidad notoria” (…) “Dado que las evidencias de la causa son casi inexistentes, el dúo Carlos Stornelli- Claudio Bonadio sostendrá las fotocopias de los cuadernos como la prueba de las pruebas”.

c) “La falta de evidencia hace más imprescindible el apriete, con la cárcel, a empresarios y ex funcionarios. Y, por supuesto, siempre estará lista la Cámara Federal y las mayorías en Casación para darle validez y anabólicos a esta especie de pseudo pruebas que son los cuadernos”.

d) “La pregunta es, en concreto, por qué no están precios Paolo Rocca, el dueño de Techint, y Angelo Calcaterra, el primo de Macri, supuesto dueño de IECSA. Siguiendo los insólitos criterios de detener con el soporte de fotocopias de cuadernos, no se entiende por qué apresaron al número dos de IECSA, Sánchez Caballero, y no al número uno”.

e) “Sin pruebas ¿aprietan?” (…) “El abogado de uno de los empresarios detenidos lo puso en otras palabras: “presos hasta que el chancho cante”. A simple vista, se trata de métodos de extorsión, casi de tortura”.

f) “La unanimidad de los juristas opina que la causa es nula, con un forum shopping tan grosero que no debería pasar ningún filtro. Salvo, claro está, el del carnaval de Comodoro Py”.

g) “De la cacería de esta semana quedan cuadernos que no están, detenciones arbitrarias, un arrepentido que no se arrepiente y, sobre todo, una ofensiva política enorme para mitigar “la tormenta” de tarifazos, inflación y caída de salarios y jubilaciones”.

Los párrafos más salientes del artículo de Aliverti son los siguientes:

a) “A menos que la coalición gubernamental sustentada por un sector de los tribunales federales y los medios tradicionales dominantes se reserve una sorpresa fundada que, por ahora, no figura en ninguna parte, el país asiste a una de las mayores operetas de su historia en tiempos democráticos”.

b) “Derrumbada la economía hasta su peor nivel desde la crisis de 2002; agotada toda esperanza de recuperación que no consista en algún rebote del gato muerto en meses previos a los comicios; avanzadas las denuncias que sí se corroboran sobre la corrupción macrista; ya inquieto el oficialismo por los asomos de articulado opositor junto con la caída de imagen e intención de voto en las encuestas propias y ajenas y, llovido sobre mojado, ante la posibilidad de que un rechazo, legislativo a la legalización del aborto genere un malhumor de consecuencias impredecibles en franjas amplias y activas, la alianza del poder juega todas sus cartas a reinstalar los sentimientos más bajos, más frívolos, más cándidos respecto de que los K y el peronismo globalmente entendido sólo residieron en robarse todo para volver a hacerlo cuantas veces retornen”.

c) “De resultas, no existe límite para el humo que pueda desviar la atención y eso incluye afectaciones gravísimas de los derechos judiciales universales”.

d) “Hicieron una razzia sin más pruebas que unos cuadernos fotocopiados que no pueden peritarse, aportados por un periodista del house organ de la causa oficial a quien le llegaron los documentos de un chofer que es un ex militar a quien su propia esposa apuntó como un extorsionador. Los originales de la Gloria fueron quemados”.

e) “Hasta hace poco, mandar presa a Cristina, a como fuere, era una opción discutida. La interna gubernamental, entre el grupejo Cardenal Newman/carriotistas contra el sector de “los políticos”, se saldó provisoriamente a favor de los segundos porque el peligro de semejante sacudida fue juzgado más grande que sus eventuales beneficios. Era la prehistoria, antes del quiebre por la reforma previsional, la corrida cambiaria, el retorno al Fondo Monetario, el tsunami verde, los aportantes truchos a la campaña de Cambiemos, la recesión, los despidos que no paran, los tarifazos que tampoco, la clase media embroncada, los arrepentidos que no son el chofer”.

f) “¿Cuánto más le queda al Gobierno, que no sea apostar a Comodoro Py, al ejército mediático, a los servicios, al símbolo de que los militares vuelvan a intervenir en la seguridad interior?”

g) “El macrismo llegó para agravar absolutamente todo lo que estaba mal, revertir cuanto hubiera de bueno y confiar en que arrepentidos apócrifos le salven las papas por las buenas o las malas”.

Así está hoy la República Argentina. A merced de un grupo mafioso que, por estar desesperado, es capaz de hacer cualquier cosa con tal de impedir el regreso de Cristina al poder.

En su edición del 10 de agosto La Nación publicó un artículo de Sergio Berensztein titulado “Las cloacas de la política al descubierto”. Escribió el autor: “El miércoles pasado se cumplieron 44 años de la renuncia de Richard Nixon a la presidencia de los Estados Unidos. Fue el resultado del Watergate, hasta entonces el escándalo de corrupción conocido más importante, si no el peor, de la política moderna, al menos en un sistema democrático” (…) “El sistema político norteamericano cambió radicalmente a partir de entonces” (…) “Difícil saber si el singular tembladeral que está provocando los cuadernos de la corrupción tendrá un impacto similar. A juzgar por el raudal de arrepentidos que, apenas a una semana de que tomara estado público, tiene esta causa, podría incluso ser bastante peor” (…) “En efecto, este terremoto sin precedente en la historia política argentina permite adquirir una idea aproximada de la monumental dimensión del drama institucional que padecemos hace demasiadas décadas. Se trata de un sistema político afectado por una verdadera septicemia, en la que se reprodujeron grupos mafiosos, esquemas sistemáticos de corrupción y todo tipo de negociados” (…) “Los cuadernos de Centeno pueden utilizarse como una suerte de mirador para comprender, con cierta perspectiva, solo un porcentaje bastante acotado de una práctica sistemática y generalizada. Pero sería muy injusto ignorar que los problemas de corrupción, ineficacia de los controles estatales y colusión con el sector privado eran efectivamente de larga data. Gobiernos militares como civiles fracasaron en promover prácticas de transparencia. El Estado fue históricamente el socio bobo en muchos emprendimientos, y los contribuyentes, las pasivas víctimas que pagaron (pagamos aún) las consecuencias”.

En su edición del 10 de agosto Página/12 publicó artículos de Federico Kucher (“Fin de la paz cambiaria; la fuga abre otra etapa”) y Washington Uranga (“Las huelgas en las universidades”).

Escribió Kucher: “Los desequilibrios cambiarios y financieros son cada vez más marcados. El dólar se ubicó ayer en 28,71 pesos, un incremento de 48 centavos. El lunes ya había subido otros 20 centavos. El equipo económico no pudo sostener la tranquilidad del tipo de cambio de las últimas semanas, cuando la cotización se mantuvo en torno a los 28 pesos. Los inversores no quieren tener riesgo argentino y prefieren dolarizarse frente a la incertidumbre” (…) “El riesgo país alcanzó el nivel más elevado de los últimos tres años” (…) “El salto del dólar no fue una sorpresa en la city. El inicio de la semana ya había arrancado con mucha demanda y una oferta en baja, debido a la menor subasta de divisas del Tesoro y la mayor expectativa de devaluación que lleva a los exportadores a no liquidar sus divisas” (…) “Las tensiones no son sólo cambiarias. Los bonos argentinos recibieron un fuerte castigo esta semana en Nueva York y algunos títulos de largo plazo como el Par, el Discourt y el Argentina 2046 ya rinden más del 10 por ciento en moneda dura” (…) “En lo que va del año, 8 de cada 10 bonos emitidos en moneda extranjera, sin importar el plazo de vencimiento, registran una disminución de su precio superior al 15 por ciento en dólares. Algunos cayeron hasta casi 30 por ciento” (…) “El escenario financiero internacional tampoco colaboró para traer tranquilidad en la city” (…) “Pero las tensiones cambiarias y financieras argentinas no se justifican porque “pasan cosas” en el mundo. Los elementos que potencian el problema son internos y estructurales. La economía argentina tiene fuertes desequilibrios en su cuenta corriente y de capital (con déficit comercial, salida de divisas por ahorro y turismo) y no consigue aumentar las divisas de origen genuino (ni por endeudamiento). La caída permanente de las reservas es un termómetro de la situación. El stock de divisas del Central se ubicó ayer en 57.516 millones de dólares, con una baja en el día de 64 millones. Las reservas ya bajaron 5758 millones de dólares desde que ingresó el préstamo del FMI el 22 de junio pasado”.

Escribió Uranga: “La semana que transcurre, intensa por la cantidad de acontecimientos políticos y sociales que se agolparon y por las vivencias que los mismos concitan, viene siendo escenario también de un paro total de actividades por parte de los docentes de las universidades nacionales. Una medida de fuerza en defensa de la educación pública y en reclamo de mejoras salariales, que ha sido casi invisible para la mayoría de la ciudadanía” (…) “La política general de ajuste establecida por el Gobierno que encabeza Mauricio Macri apunta a generar un recorte presupuestario que, de manera directa, implica una restricción de las responsabilidades que tiene el estado como garante de los derechos sociales ciudadanos. La educación no está exenta de este quite de derechos. Ni puede extrañar entonces que los maestros y las maestras se vean privados de derechos” (…) “La universidad no es una excepción a la regla” (…) “Para Vidal, como para Macri….la educación pública es un “gasto” y no un “derecho ciudadano” (…) “Además de insostenible desde el punto de vista conceptual y político, el argumento del ajuste económico es inconsistente a la hora de los números. El sistema público universitario argentino insume el 1 por ciento del PBI: baja inversión presupuestaria que, sin embargo, permite uno de los mejores niveles de accesibilidad y permanencia en comparación con otros países de la región latinoamericana. No menos importante es el dato de que las políticas públicas de los años recientes permitieron el ingreso creciente de estudiantes que han sido universitarios en primera generación en sus familias” (…) “La educación no es un producto que se compra o se vende. Es un derecho del que gozan las personas por su sola condición ciudadana. De allí también que el salario de los y las trabajadoras de la educación universitaria, docentes e investigadores, no es apenas un problema de derechos laborales y tampoco una cuestión restringida al ámbito de las universidades. Es un problema ciudadano, que afecta derechos y, por lo tanto, que atañe a la democracia misma. Aunque el Gobierno pretenda reducir todo a una cuestión de recorte presupuestario”.