EL MANOTAZO DE AHOGADO DE UN MACRI DESESPERADO

(Hernán Andrés Kruse)

El martes 8 fue otra jornada frenética, cargada de tensión. El dólar comenzó a escalar no bien los bancos comenzaron a funcionar. Primero se cotizó a 22,70$ y a partir de ahí comenzó una suba imparable hasta llegar a los 23,50$, una cifra más alta de la alcanzada en otra jornada plena de histeria, el jueves pasado. Quedó en evidencia el fracaso de las medidas anunciadas por Dujovne y Caputo el viernes por la mañana y, fundamentalmente, la carencia absoluta del capital más valorable de todo político: su credibilidad. Ante el cariz que iban tomando los acontecimientos el presidente de la Nación grabó un breve mensaje que fue transmitido al mediodía para anunciar la decisión de su gobierno de iniciar negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para conseguir 30.000 millones de dólares que le permitan al país sobrevivir durante un tiempo, no muy prolongado por cierto. Al rato habló el devaluado Dujovne quien, entre otras cosas, ratificó la intención del gobierno de lograr una inflación del 15% durante 2018. Por la noche el ministro y una comitiva de “expertos” viajó rumbo a Washington para reunirse con los burócratas del Fondo. Luego del anuncio presidencial el dólar cedió un poco hasta que habló Dujovne. Bastó la aparición de su rostro en la pantalla para que la divisa norteamericana volviera a subir hasta situarse en los 23$. Por la noche la totalidad de los programas políticos que se emiten por cable analizaron la acuciante realidad económica del país. Quienes hasta anteayer se mostraban fervientes partidarios de Cambiemos, hoy se muestran extrañamente críticos, en otra palpable demostración de “periodismo independiente”.

La decisión del presidente de arrodillarse ante el Fondo se asemeja al clásico manotazo de quien se está ahogando. Algunos periodistas adherentes al oficialismo aseguraron que el lunes cerca de la medianoche un atribulado Caputo se comunicó con el presidente para informarle de la casi segura reacción negativa de los “mercados” para el martes 8, predicción que finalmente se materializó. Ese mismo día, por la mañana, Macri y su círculo áulico habrían tomado la decisión de reiniciar “negociaciones” con el FMI para aplacar la ira de los “mercados”. Vale decir que el lunes 7 ni los radicales ni la propia Elisa Carrió tenían noticia de lo que sucedería horas más tarde. Probablemente ni el propio presidente. Da toda la sensación de que se trató de una decisión desesperada de un primer mandatario que por primera vez desde que se sentó en el sillón de Rivadavia se ha visto desbordado por la cotización alocada de la divisa norteamericana. Lo que hizo Macri fue nada más y nada menos que reconocer que el FMI es la última alternativa, signo elocuente del fracaso económico de su gobierno hasta el día de la fecha. ¿Dónde quedaron sus promesas de reducir la inflación a 0 y solucionar el problema de la inflación en días? Al presidente lo está derrotando su soberbia. Cree que las sabe todas, que es un triunfador. El dólar le acaba de demostrar que es un ser humano como cualquier otro, susceptible de cometer yerros, de tomar decisiones equivocadas, de errar-a veces groseramente-en los diagnósticos. Evidentemente cometió un grueso error al designar en áreas claves del gobierno a personas que, más allá de sus innegables condiciones para hacer negocios, carecen de las mínimas condiciones para ejercer funciones tan relevantes. El ejemplo más elocuente es el de Dujovne. Creo sinceramente que no tiene la menor idea de lo que debe hacer alguien que ocupa semejante cargo. Hace dos años, junto a Carlos Pagni, dijo en televisión que el gobierno jamás se acercaría al Fondo. Hoy está en las oficinas del organismo para “negociar” con Lagarde y sus secuaces.

Lo real y concreto es que la Argentina retornó al FMI, como tantas veces lo hizo a partir de la Revolución Libertadora. Los resultados siempre fueron muy nocivos para el bienestar del pueblo. Sus recetas son las clásicas del neoliberalismo ortodoxo y que se sintetizan en una palabra: ajuste. En las últimas horas algunos periodistas dijeron que este Fondo no es el mismo de hace veinte años, dando a entender que hoy son un poco más flexibles y comprensivos. Anoche, en Intratables, el experimentado economista ortodoxo Martín Redrado se encargó de refutar esa suposición. Aseguró que el gobierno de Macri se va encontrar con la clásica rigidez y autoritarismo del organismo. Además, es necesario aclarar lo siguiente. Resulta hasta cómico decir que Dujovne viajó a Washington para iniciar negociaciones con el FMI. El ministro está tan devaluado que no es capaz siquiera de negociar con el panadero de la esquina para que le fíe. El funcionario viajó a la capital norteamericana con un solo objetivo: rogar para que las imposiciones del FMI no sean catastróficas para la Argentina. Cuando Dujovne se siente delante de los funcionarios sólo recibirá órdenes, no sugerencias. ¿O alguien puede suponer que el FMI se sentará a negociar con semejante “ministro”? Y aquí arribamos al meollo del problema. Lo central será ver el grado de rigurosidad del ajuste que el FMI le impondrá a Macri para prestarle 30 mil millones de dólares. Lo más probable es que se trate de un ajuste muy profundo, de un ajuste que sacudirá a los argentinos. En consecuencia, habrá más tarifazos, más despidos, más enfriamiento de la economía, menos consumo. Para colmo, al menos durante este año, habrá mucha inflación, con lo cual viviremos una situación de estanflación. En consecuencia, aumentará la protesta social. Habrá más cortes de calles, más movilizaciones, más bronca. Será, qué duda cabe, un año sumamente complicado.

Así analizó Raúl Dellatorre el anuncio de Macri de acercarse al FMI (“Vulnerables, poco confiables pero amigos de Lagarde”, Página/12, 9/5/018): “La tormenta se había convertido en una cortina de agua para quienes transitaban por las calles de Buenos Aires a esa hora. En las pizarras de la city, la cotización del dólar tipo vendedor alcanzaba los 23,40 pesos, en una escalada sin freno desde media mañana, tras un valor inicial de 22,30 pesos” (…) “A la una en punto, ocurrió lo anunciado pocos minutos antes: el presidente de la Nación, Mauricio Macri, aparecía en la pantalla de los canales de TV abierta y en los cables de noticias, parado frente a la tarima del Salón Blanco de la Casa Rosada… “Hemos decidido iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para que nos otorgue una línea de apoyo financiero; hace minutos hablé con Christine Lagarde, su directora, y nos confirmó que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo”, expuso” (…) “El FMI está otra vez entre nosotros, al mando de la situación. El centro de decisión para enfrentar la crisis se mudó a Washington, sede del organismo internacional” (…) “Para el gobierno, los tiempos son escasos, y se le vienen acortando cada vez más desde que se inició la actual corrida” (…) “Acorralado por una crisis que, según funcionarios próximos al presidente, “no vio venir nadie”, Macri decidió junto a su núcleo más cercano recurrir a la última carta fuerte que le quedaba por jugar, antes de ir a un ajuste salvaje como le vienen reclamando desde los sectores más ortodoxos que se desentienden de los costos políticos (dejar correr el dólar hasta donde llegue, dejar que se traslade a precios el impacto libremente, recortar a filo de hacha el gasto, y recién después del desastre buscar “los nuevos equilibrios monetarios y fiscales” con lo que quede). En vez de eso, insostenible desde el punto de vista político, el gobierno optó por lo que podría denominarse un intento de crisis administrada: depositar en el FMI la responsabilidad tanto del respaldo financiero al programa económico, como la de hacer las recomendaciones sobre modificaciones al propio programa de gobierno” (…) “En la coyuntura, la solución por vía del FMI resulta “la más política”. Curiosidades de la historia económica de este país” (…) “La huida hacia el refugio del Fondo no es tan inesperada, si se tiene en cuenta la velocidad con que el Gobierno fue quemando instrumentos que no lograron detener la fuga de dólares. Entre el lunes 23 y el viernes 27 de abril el Banco Central vendió unos 4.500 millones de dólares para detener la corrida, pero fue inútil. Tras el fin de semana largo, el miércoles 2 de mayo fue aliviado, pero el jueves 3 se volvió a disparar el dólar pasando por encima de subas de tasas e intervención del Central. El viernes 4 la autoridad monetaria elevó la apuesta: llevó la tasa de referencia al 40 por ciento anual. Las operaciones en la plaza cambiaria de lunes y martes, hasta el mediodía de ayer, mostraban que también había resultado inútil” (…) “La crisis de divisas del país reconoce su origen en el fuerte desbalance cambiario que originó el actual programa económico: se importa por más de lo que se exporta, los exportadores no están obligados a entrar las divisas, se vuelven a pagar altos intereses por deuda en divisas, sigue la fuga de capitales hacia el exterior o a activos dolarizados, el turismo saliente es mayor al entrante, y la remisión de utilidades y dividendos al exterior se revitalizó después de varios años de estar neutralizada” (…) “El diagnóstico que ofreció ayer Macri es bien diferente: “Durante los dos primeros años, hemos contado con un contexto mundial muy favorable. Pero eso hoy está cambiando, las condiciones mundiales están cada día más complejas. Por varios factores: están subiendo las tasas de interés, está subiendo el petróleo, se han devaluado las monedas de países emergentes, entre otras variables que nosotros no manejamos”, enunció. Para, de inmediato, explicar que “el problema que tenemos es que somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo, producto del enorme gasto público que heredamos y que estamos ordenando”. Tal cuadro de situación…es lo que lo llevó a recurrir, “de manera preventiva”, al Fondo Monetario Internacional en busca de apoyo financiero. “Esto nos va a permitir fortalecer este programa de crecimiento y desarrollo dándonos un mayor respaldo para enfrentar este nuevo escenario global y evitar crisis como las que hemos tenido en nuestra historia”, aseguró… “Esta decisión la tomé pensando en el mejor interés de todos los argentinos, no mintiéndoles como tantas veces nos han hecho. Les digo a todos los argentinos, en especial a toda la dirigencia, que cumpliendo con los compromisos y alejándonos de la demagogia y de la mentira, estoy convencido que el camino que tomamos va a lograr un mejor futuro para todos” (…) “La decisión de que fuera, en persona, Mauricio Macri quien asumiera la responsabilidad de hacer el anuncio pretendía generar confianza. No está claro que lo haya logrado” (…) “¿Qué espera el gobierno? Que el respaldo del FMI le devuelva confiabilidad al gobierno de parte de los agentes financieros. El problema es que ayer, más que nunca antes, el propio gobierno nacional se hizo cargo de reconocer su extrema vulnerabilidad” (…) “¿Qué pueden responder los agentes financieros? Las razones de fondo para la fuga siguen vigentes. Si el FMI aporta 30 mil millones de dólares en un “crédito flexible” puede estirar los plazos, pero no solucionar el problema. La cuestión es qué pasará el martes, cuando vencen Lebac por un valor equivalente al monto máximo del crédito del FMI” (…) “¿Qué puede pasar en el escenario político? El gobierno estará presionado por el Fondo para rechazar cualquier opción de alivio al tarifazo o cualquier otra forma de “subsidio”. Habrá más tensión política y confrontación social, previsiblemente” (…) “¿Qué puede pasar en la economía? Los sectores productivos esperan que el gobierno no siga trasladándole una crisis que es “puramente monetaria”, dicen. A esta altura, visto el camino resuelto, es una súplica en el medio del océano”.

El artículo de Morales Solá (“Era el FMI o una crisis mayor”) publicado por La Nación el 9 de mayo es una apología de la decisión de Macri de acudir al FMI: “El dólar había cruzado de nuevo los 23 pesos. Las acciones y los bonos argentinos se derrumbaban en el mundo. Cuando ayer amenazaba con convertirse en un martes negro (después de un reciente jueves negro), el gobierno jugó la carta más importante que tenía: el regreso del país a los créditos del FMI” (…) “El argumento más importante del gobierno consistió en la necesidad de enviarles un contundente mensaje a los mercados de capitales. Si cuenta con el respaldo del FMI, el garante más influyente del mundo, ¿por qué los inversores privados seguirán desconfiando del país?” (…) “Inversores que le venían prestando a la Argentina le adelantaron a funcionarios argentinos que un acuerdo con el FMI le aseguraría a la administración el financiamiento necesario hasta después de las elecciones presidenciales. Esa garantía revela también un dato que estaba presente y callado al mismo tiempo: una fuerte restricción en el acceso al crédito internacional puede poner en riesgo la reelección del Presidente en 2019” (…) “El programa económico del gobierno requiere de créditos por unos 30.000 millones de dólares anuales para financiar un reordenamiento gradual de la economía” (…) “Ahora bien, ¿cuál será el costo político que el gobierno pagará por volver a transar con el FMI? La Argentina tuvo una relación zigzagueante con el organismo durante cincuenta años, desde mediados de la década del cincuenta hasta mediados de la primera década de este siglo, pero fue duramente estigmatizado por el gobierno de los Kirchner” (…) “Nicolás Dujovne dijo ayer que el Fondo Monetario de ahora ya no es el mismo que conocieron los argentinos. Es cierto, sobre todo es muy distinto del que le dio el empujón final a De la Rúa. Ya no está en su conducción la dura Anne Krueger y su teoría de que los países deben quebrar como quiebran las empresas mal administradas” (…) “Lagarde, en cambio, habla más de la productividad y de desigualdad social que de recetas ortodoxas de la economía” (…) “De cualquier forma, el precio político no se verá ahora, sino cuando haya transcurrido cierta parte del proceso económico. ¿Se alejará la Argentina de una crisis? ¿Su economía seguirá creciendo y se estabilizará el dólar? Las sociedades suelen valorar más los resultados que las ideologías” (…) “El costo sería enorme si un acuerdo con el Fondo no eliminara la crisis, si colocara más limitaciones a la economía de los argentinos y si, encima, inspecciones periódicas del Fondo hicieran nuevos reclamos al gobierno” (…) “El peronismo (el racional, desde ya) pareció comprender ayer la magnitud del desafío. Le aseguró al gobierno que hoy tendrá los votos necesarios para sacar las leyes de mercado de capitales y de defensa de la competencia” (…) “La actitud del peronismo es crucial. Sus distintas versiones significan, si están unidas, la mayoría en las dos cámaras del Congreso y es, a la vez, el partido que declaró el default que sigue siendo el más grande de la historia de la humanidad” (…) “Si el país superara la crisis de estos días, la experiencia deberá servirle al peronismo porque le enseñó que todavía es importante como factor de poder” (…) “El propio gobierno deberá aprender las lecciones del conflicto. Los distintos trozos de la conducción económica deberían trabajar más en equipo, porque es lo que faltó…Y tendrá que encontrar una estrategia de comunicación distinta de la que rigió hasta ahora. La semilla de la crisis estuvo en el fastidio de gran parte de la sociedad, que activó, a su vez, los reflejos oportunistas de la oposición. Las noticias internacionales hicieron el resto”.

En opinión de Claudio Scaletta la mayoría de los economistas del establishment son unos chantas (“Econochantas”, Página/12, 9/5/018): “Todas las predicciones económicas de 2015 de la actual oposición se cumplieron. El actual oficialismo contrarrestó por entonces con la “Campaña Bu! Con miedo votás mejor”. Hoy el pánico, ese gran disciplinador social para la implementación de las peores medidas económicas, vuelve a estar presente. La población observa azorada cómo el equipo de los Messi de las finanzas, los supuestos jugadores estrella de las grandes ligas, ni superó el primer round contra el poder financiero global y local. Perdieron por knockout” (…) “El resultado es desolador. El dólar se escapó a 23 pesos, liquidaron un cuarto de las reservas netas, ya que existen 16.000 millones de dólares de depósitos y otros 10.000 millones del tan criticado Swap con China. Como resultado quedan reservas por alrededor de 30 mil millones netos…El próximo martes 15, en tanto, vencen 680.000 millones de pesos de Lebac, que con un dólar a 23 equivalen a 29.565 millones en divisas, es decir el equivalente a todas las reservas internacionales netas, que además son prestadas” (…) “Pero el poder financiero global no quiere la caída del gobierno de Mauricio Macri. No todas las Lebacs se pasarán a dólares. Lo que se discute en el exterior es la velocidad de la salida. Parece haber consenso en 3.000 millones mensuales. El modelo, en consecuencia, cambió todos sus parámetros. La pérdida de reservas y su fuga supone la continuidad de las tasas altas, lo que junto con los recortes anunciados en el gasto se traducirá en contracción y deterioro de la economía real” (…) “El aumento del riesgo país ya es una realidad y se terminó el sueño de convertirse en mercado emergente” (…) “La intervención del Banco Central en la crisis quedará así en la historia como un fracaso rotundo. Mientras todo lo sólido se desvanece en el aire, el golpe para los hasta hoy adherentes de Cambiemos no es sólo moral, sino también material” (…) “Los ideólogos, en tanto, se quedaron mudos. Las estanterías de la mala teoría se les cayeron encima. Los papeles se quemaron” (…) “Un racconto suscinto de estas creencias, de estas ideas económicas erróneas, incluye, entre otras, que los aumentos de los precios relativos, como las tarifas o el dólar, no se trasladan a precios, es decir que sus subas no son inflacionarias, que con un tipo de cambio flotante no existía el problema de la restricción externa, que la puja distributiva es un cuento argentino, que el leve crecimiento de 2017 fue el resultado de un boom inversor, que es lo mismo endeudarse en pesos que en dólares, porque son fungibles, que la suba de los precios del gas en boca de pozo y de los combustibles se traducirían en un aumento de la producción, que las mayores tarifas de los servicios públicos aumentarían las inversiones sectoriales, que la apertura comercial volvería más competitiva a la economía interna y bajarían los precios, que la liberalización financiera ayudaría al ingreso de inversiones en la economía real, que las desregulaciones en general sumarían confianza en la economía local” (…) “En contrapartida, una idea exitosa de los economistas oficialistas fue la del “gradualismo”, cuando en realidad el actual modelo provocó un verdadero shock económico. Desde la devaluación de partida con baja de salarios, a la redolarización de las tarifas de los servicios y de los combustibles, amén de la reconstrucción de la dependencia vía el súper endeudamiento externo que hoy acelera la crisis. No hay aquí nada de gradualismo, sino un verdadero shock de precios relativos. La idea, sin embargo, fue exitosa como herramienta de legitimación. Históricamente, frente a los inevitables fracasos de los ciclos neoliberales, siempre se repitió un argumento recurrente: “No se fue lo suficientemente a fondo”. Hoy no podía ser diferente y todos los econochantas, con o sin consultora en la city, repiten a coro que por culpa del gradualismo no se realizaron los necesarios ajustes del déficit fiscal, un rojo que es apenas el déficit de un sector de la economía y cuya contrapartida es el superávit privado” (…) “Una segunda línea de argumentación para explicar los fracasos sistémicos fue que el programa se aplicó mal” (…) “Otra vez, el problema es el modelo, aunque el proceder de la conducción económica durante la corrida en curso haya sido notablemente errático, descoordinado y desconcertante” (…) “Finalmente supervive la reacción más desgastada de todas…la idea de que la pesada herencia fue tan gravosa que resultó imposible exorcizarla, aun luego de casi 29 meses de gobierno. Esta visión se complementa con un presunto golpismo o demagogia de la oposición, acusaciones que poco aportan en un momento en que la crisis comienza a afectar la gobernabilidad”.