El libre comercio en la agenda de Cambiemos: la llegada de la OMC a la Argentina.

(Francisco J. Cantamutto)

La conferencia ministerial viene a profundizar el modelo económico macrista: una "lluvia de inversiones" que nunca llega y una Argentina que se convierte en paraíso de la especulación financiera.

La llegada al gobierno de Cambiemos produjo múltiples modificaciones en términos de política económica. Gran parte de estos cambios se ordenan en función de su promovido slogan de “volver al mundo”, entendiendo que los años previos se habría producido una alteración de la normal relación con el resto de los países.

Siempre es bueno sospechar de lo que se concibe como “normal”, y éste caso no va a ser la excepción. El “equipo” cambiemita -compuesto mayormente por políticos liberales y empresarios- entiende por normal aquella relación que acepta el lugar subordinado y dependiente de la Argentina en el mundo, como un hecho inalterable, del que no queda más que captar los ínfimos beneficios (siempre para pocos). Aunque se parece mucho, esto no implica la vieja inserción como granero del mundo, sino algo levemente diferente.

Atento a los cambios del siglo XXI, la nueva apertura combina segmentos de la producción primaria con algunos procesamientos básicos que compiten a nivel global, y el desplazamiento de otras producciones. El caso de la cría de porcinos o la fruta del Alto Valle del Río Negro ejemplifican este desplazamiento, que da cuenta de que ya no todo el mundo rural forma parte del “granero”. En ambos casos se identifica un desplazamiento por la vía de la importación, pero en el segundo caso se suma la presión de usos alternativos del suelo, debido básicamente a la expansión de la extracción de hidrocarburos por vías no tradicionales (fracking). Por supuesto, la mayor parte de la industria sí se ve aplastada por la competencia, creando severos problemas de empleo y presiones en el balance externo. Las finanzas se erigen como la fracción dirigente de este proceso, ordenando las políticas, liderando los negocios y construyendo hitos del sentido común.

Claro que lo anterior no completa el panorama que se abre en los últimos años, pero ayuda a entender de qué mundo habla Cambiemos y qué tipo de retorno implica. Sus esfuerzos han sido denodados en este rumbo, participando de todas las reuniones internacionales de negocios en las que se le dio espacio. Desde el punto de vista productivo, no ha habido resultados claros en este sentido. Con los últimos datos oficiales, aparece que se recibieron 4.377 millones de dólares por inversión extranjera directa desde que asumió el gobierno, pero al mismo tiempo salieron 4.739 millones por remisión de utilidades y dividendos, dejando un neto negativo. ¿Cuál es entonces la “lluvia de inversiones” de la que habla el gobierno? Según parece, se trata de la atracción de recursos hacia la especulación, que en 2016 otorgó la mayor renta financiera del mundo, siendo Argentina el país que lideró la emisión de deuda.

Aunque serían necesarios más elementos para este diagnóstico, la figura que se erige para el país es la de un espacio de valorización para los capitales mundiales, desatendiendo por completo consideraciones sociales y políticas ligadas a la soberanía, la igualdad o los derechos humanos. Con este formato como proyecto local, Argentina será sede de la 11° reunión ministerial (MC11) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en diciembre de este año, y del G20 en 2018. Al mismo tiempo, el gobierno busca cerrar para diciembre un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que reproduce las asimetrías clásicas entre una potencia del norte y un país periférico del sur. El gobierno, que asumió el pasado jueves la presidencia del G20, ya ha mostrado cuál es el carácter que quiere imponer a su proyección global. En esta misma semana se conoció que Cambiemos negó el visado a expertos/as internacionales tanto como la acreditación en las reuniones oficiales, demostrando que, tras los slogans de diálogo, se esconde una férrea voluntad de silenciar oposiciones y disidencias. La creciente represión que se vive en el país parece tener directa relación con este lineamiento.

En este Dossier, analizaremos algunos aspectos clave sobre el desarrollo de la OMC, los temas que se van a discutir en Buenos Aires y sus implicancias sobre los trabajadores y las trabajadoras. Las siguientes notas abordan aspectos de la historia de la OMC y sus desafíos actuales, la importancia de la desregulación del comercio electrónico como política de máxima en las negociaciones actuales, el impacto de estas políticas sobre el mundo del trabajo, y sobre las trabajadoras en particular, analizando luego las implicancias medioambientales de este programa económico y político. La última nota presenta la construcción de alternativas frente a la agenda de la OMC.

* Es Investigador IDAES-UNSAM-CONICET e integrante de la Sociedad de Economía Crítica (SEC ) y de la Confluencia #FueraOMC.