El Frente Nacional de Resistencia es una expresión de la lucha de clases

(Gilberto Ríos Munguía)

Yo digo que no hay quien crezca

más allá de lo que vale

—y el tonto que no lo sabe

es el que en zancos se arresta—.

Y digo que el que se presta

para peón del veneno

es doble tonto y no quiero

ser bailarín de su fiesta.

S. Rodríguez

La reciente reunión en Caracas con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, el ex Presidente y Coordinador General del Frente Nacional de Resistencia Popular Manuel Zelaya, el Subcoordinador Juan Barahona y demás miembros de la Resistencia que acompañábamos la cita, tiene un significado importante en la lucha del pueblo hondureño en contra de la oligarquía y el imperialismo norteamericano. El instrumento del pueblo para lograr transformaciones históricas y trascendentales es sin duda el FNRP en cuyas convicciones ideológicas diversas priman las referidas a las posiciones definidas por los trabajadores y trabajadoras en la lucha de clases.

El desarrollo de los acontecimientos posteriores al golpe de estado del 28 de junio de 2009 reúnen a un ex militar socialista presidente de una potencia petrolera mundial, a un empresario ex presidente, exiliado por aventurarse a gobernar para el pueblo y a un histórico dirigente obrero que sintetiza el liderazgo del movimiento popular hondureño; juntos frente a una mediación ofrecida por el Presidente Santos de Colombia, emblemático representante de un sector ultra conservador de su país y de los intereses norteamericanos en la región. La iniciativa responde claramente a una necesidad de comenzar a resolver el conflicto político en Honduras, que va –en el sentido formal o burgués de la democracia- en permitir la participación política y abierta del FNRP, el retorno del ex presidente Manuel Zelaya junto a más de 200 exiliados, en dar inicio a procesos judiciales en contra de los responsables del golpe y los crímenes cometidos durante este período de crisis política y en plantear los caminos para una Asamblea Nacional Constituyente; pero que representa en el terrero de los intereses de clase, la necesidad de un nuevo pacto social que le permita a la clase dominante hondureña retornar a sus márgenes de acumulación de capital y al “concierto de naciones” una mediática solución del vergonzoso arrebato del Departamento de Estado el 28 de junio de 2009. Mientras que para el Frente Nacional representaría a su vez una victoria política que contribuiría sustancialmente a su proceso de acumulación de fuerzas y a la izquierda latinoamericana la reivindicación de una conquista histórica, la derrota de los golpes de estado.

En fechas recientes, el FNRP sostuvo una Asamblea Nacional de delegados y delegadas que representaban la muestra más significativa del pueblo hondureño organizado en torno a las demandas de justicia social y cambios radicales en la esencia del Estado de Honduras, precisamente en lo referido al control absoluto de la oligarquía de las instituciones y funcionamiento exclusivo de las mismas al servicio de sus intereses. El denominador común de los y las delegadas en la Asamblea Nacional fue justamente que representan el interés de las grandes masas asalariadas y sectores económicos medios, excluidos del beneficio de las riquezas socialmente producidas. Es decir, una Clase Social.

Si bien la razón está con el Frente desde su fundación, la fuerza, su estructura y dirección han estado sujetas a las condiciones históricas y culturales de las concepciones y prácticas de poder de los sectores que lo integran. También el Frente avanzó dos años con alguna lentitud en función de las coyunturas presentadas por la oligarquía y también por el agotamiento de sus instituciones, la pérdida del consenso y las torpezas en la administración del Estado por parte de la clase dominante, pero este proceso a su vez contribuyó mucho a elevar la simpatía por la oposición al régimen y su modelo de desarrollo neoliberal.

Los méritos propios y ajenos han forjado al movimiento de masas más importante de la historia del país y en su seno se gestan nuevas revoluciones que van desde lo artístico-cultural, la reivindicaciones de los derechos de la diversidad sexual, la participación equitativa de las mujeres, la representación de las juventudes, los pueblos originarios, los estudiantes y por supuesto obreros y campesinos, como exponentes de la clase fundamental: los y las trabajadoras.

En los últimos meses, de manera equivocada, algunos debates internos se han concentrado en concepciones idealistas del poder, distrayendo de las formas concretas con las que el poder oligárquico y el imperialismo dominan al pueblo. El cuidado debe ser no separar el dedo del renglón: el enemigo es la clase dominante constituida por diez familias que controlan el noventa por ciento de la economía del país y que ejercen a través del Estado la voluntad y los intereses de su clase por encima del interés de las mayorías.

El Frente como instrumentos político y movilizador de masas es una expresión de la lucha de clases que no debe desviar su horizonte de la tomar el poder y la transformación de Honduras -en el menor tiempo posible-, cambiando el modelo de desarrollo que concentra las riquezas y desvalida a los seres humanos en función de las ganancias, por uno en el que las mayorías sean dueñas de los medios de producción y la distribución de las riquezas sea la que por justicia le correspondan.

(*) Miembro de la Coordinación Nacional del FNRP

Secretario de Formación política e Ideológica de la Organización Política Los Necios - OPLN