EL CONFLICTO DOCENTE.

(Ricardo Luis Plaul)

Más allá de lo salarial, la lucha que los docentes se ven obligados a sostener, es el síntoma visible de la concepción ideológica neoliberal y las estrategias que emplea el gobierno para destruir la educación pública, popular y democrática.
Comienzan con una campaña descalificadora de todo lo hecho por gobiernos anteriores y planteando la necesidad de una Reforma. Se presenta el “desastre” del sistema educativo evidenciado en pruebas estandarizadas y descontextualizadas que envían los organismos internacionales o agencias privadas.
Se responsabiliza de la “crisis” y de los malos resultados a los docentes que además de tener supuestos altos índices de ausentismo, no se capacitan y se niegan al cambio, motorizados por gremios corruptos y burocráticos. Encima se les ocurre hacer paros “tomando de rehenes a los alumnos” y exigir salarios cuando trabajan poco y tienen vacaciones de tres meses.
Todas estas falencias entonces se solucionan a través de la modernización, la descentralización, la flexibilización laboral, el reciclaje y la competencia a través de la cual los mejores, los que obtengan mejores resultados, los que no falten ni hagan paros, recibirán mejores salarios y premios por presentismo. Meritocracia, ajuste, disciplinamiento y precarización laboral es la traducción de un discurso que encubre la sobre-exigencia y la necesidad del pluri-empleo para sobrevivir.
Trabajadores de la educación cansados, con una cantidad excesiva de horas de trabajo, con condiciones paupérrimas de trabajo, edificios semi-destruídos, alumnos con múltiples pobrezas, escasez de recursos didácticos, con salarios que hace rato perdieron la carrera con los precios, víctimas de agresiones y presiones varias por parte de autoridades, padres y medios de comunicación dominantes, con dificultades para acceder a un perfeccionamiento en servicio y/o gratuito de calidad, hacen realidad la profecía de bajo rendimiento.
El complejo cuadro socioeconómico y cultural que configura el neoliberalismo con situaciones de desocupación de los padres, adicciones, violencia familiar, embarazos precoces, trabajo infantil, enfermedades recurrentes no tratadas por falta de medios, desnutrición etc. incide negativamente en los procesos de trabajo docente.
En la concepción neoliberal, explicitada entre otros por Rose y Milton Friedman, el individuo es un resultado del azar, la herencia, el esfuerzo y las decisiones que cada uno tome. Este individuo, desde el status social donde la suerte y su esfuerzo individual lo hayan ubicado, COMPITE con otros. Así se genera una desigualdad inevitable donde habrá exitosos y perdedores y serán los primeros los que marcarán el camino.
Niega el historicismo, el conflicto y la posibilidad de revoluciones. Hay tan sólo pequeños cambios y sufrimientos inevitables que nos habrán de conducir al:
• Crecimiento económico.
• Aumento de ganancias.
• Reducción de costos laborales
• Reducción del gasto público.
La educación en este marco referencial es una mercancía que se compra y se vende en el mercado. Salvaguarda la libertad de elección de los clientes los cuales elijen la institución escolar de acuerdo a su eficiencia, a la calidad del servicio que brindan. Deberán entonces competir entre sí y con las privadas por la matrícula. El objetivo es preparar a los alumnos para competir en un mundo caníbal.
La calidad educativa se define por los contenidos a enseñar que elaboran los expertos o especialistas que imponen el arbitrario cultural de la burguesía o sea la selección que se realiza de acuerdo a los intereses simbólicos y materiales de la clase social dominante (Pierre Bordieu).
La práctica escolar se centra entonces en el currículo, en los libros de texto y actividades que imponen las editoriales y en los resultados de las evaluaciones.
El resultado es la intensificación, la rutinización y la superespecialización del trabajo docente que además enfrenta los severos condicionamientos de la situación socioeconómica y cultural de los alumnos y sus familias y su propia difícil situación socio-económica. No es extraño pues advertir el inmenso malestar y el estrés al que se ven sometidos los docentes cotidianamente solamente superado por su compromiso social y amor a la tarea.
Los docentes hemos resistido el mandato oficial sobre las prácticas pedagógicas y las dinámicas institucionales a pesar de las presiones y amenazas. Seguiremos construyendo contrahegemonía, denunciando las prácticas de sometimiento y alienación. Seguiremos caminado el sendero de una Pedagogía de la liberación, de la esperanza, de la autonomía, de la crítica, de la libertad. Somos conscientes de que el trabajo docente es una práctica social históricamente situada que expresa un posicionamiento político frente al orden dominante en la búsqueda inclaudicable de un mundo más justo, solidario y igualitario.
Seguiremos defendiendo la Educación Pública, Popular ,Democrática y Emancipatoria y condiciones de trabajo dignas.