Eduardo Ibarra: Organización Política, Ideas y Debates.

Escribe: Roque Ramírez Cueva.
El libro por comentar este primer mes del año 2017, es casi un texto único, por lo de rara avis, se le ubicaría entre el campo de la filosofía y las ideas políticas, con una temática vetada por el prejuicio de una mayoría de lectores que absorben lo que el statu quo les sugiere, cuando no les impone. A la par, visto con ojos ásperos y también marginado por grupos arcanos de intelectuales que se autoproclaman rectores del establishtment académico. Aunque no es asunto de estas líneas, breve digo, le temen o les da escozor porque “el impedimento básico surgía [surge] de la dirección general de la cultura y la historia en que todos ellos estaban [están] inmersos.”, tal como lo afirma A. Salazar Bondy (1). Se sobreentiende, dichos censores académicos responden a sus propias concepciones de cultura, de historia y de pensamiento. Corchetes nuestros.
A propósito, develando el misterio, el libro se titula El Partido de Masas y de Ideas de José Carlos Mariátegui. Lima. Editorial Creación Heroica, 2016. Su autor, Eduardo Ibarra, desde sus primeras páginas propone un debate acerca de un asunto de anterior data, de la década de 1960 a 1969, en la cual se estuvo discutiendo lo que llamaban “la reconstitución del partido, socialista o comunista, de José Carlos Mariátegui” (tal se decía en diversas publicaciones partidarias de la izquierda de época). Ibarra lo vuelve a poner en debate desde la siguiente idea “establecer la verdad doctrinal y orgánica y establecer así el contenido de su reconstitución (Prólogo).
Esta propuesta de debate es la columna sobre la cual va a respaldarse el conjunto teórico del libro. Si se pone atención a la segunda idea “establecer así el contenido de su reconstitución”, notaremos que con esta se deslegitima, no tanto las teorías, sino las propaladas reconstituciones orgánicas que se pudo haber hecho o intentado hacer -el libro no es claro al respecto- dentro de las diversas organizaciones político partidarias desprendidas del Partido Comunista Peruano, cuya prensa se llamaba Unidad. Debo confesar que no me he dado el tiempo necesario de averiguar si alguna otra organización partidaria de la ya atomizada izquierda peruana ha ejecutado o planeado tal reconstitución. El hecho es que se vuelve a plantear a modo de debate en este libro reseñado.
Otra idea presente en varias páginas del libro es, asumir la defensa de los fundamentos del llamado socialismo peruano. ¿Cómo se asume tal defensa? El autor nos lo enfatiza, a partir de sustentar sus opiniones, ideas o conceptos recurriendo a citas textuales afirmadas y escritas por José Carlos Mariátegui en sus obras. Se deduce de ello que, según propuesta de Ibarra, el debate no debe darse al margen de los fundamentos genuinos formulados del y por solo el Amauta. Con lo cual estaría sancionando e impidiendo toda perspectiva de caudillismo que en mucho le ha afectado, tal una catástrofe, al ya atrás mencionado socialismo peruano.
En el capítulo uno, se busca consolidar teóricamente los fundamentos de la legitimidad de un partido de masas y de ideas tal como lo propuso, recalca el autor, el propio J.C.M. Es decir, una organización de acuerdo a los principios y programa ya establecidos por el fundador. ¿Qué es un partido de masas y de ideas? ¿En qué circunstancia dicha organización se vuelve partido de masas, y en qué momento es de ideas? O ¿cuándo ambos? ¿Una organización con postulados socialistas, empieza por ser solo un partido de ideas? Estas y otras interrogantes se hacen los lectores entendidos en la materia y los no conocedores.
Antes de continuar, permítasenos interrumpir nuestros comentarios, a los asuntos del libro, para señalar una lectura, tal vez de menor interés. Leamos, Ibarra manifiesta que va asumir la defensa de los fundamentos del socialismo peruano, en base a respaldarse con citas puntuales de J.C.M.; y lo curioso y canba para este modesto lector es el observar que, tanto en el libro comentado como en las obras del fundador del partido socialista, el propio J.C.M. fundamenta sus ideas y teorías citando a Lenin, al poeta Paul Valery (reproduce Ibarra), al dramaturgo Bernard Shaw, al narrador Thomas Mann (J.C.M.) (2). No insinuamos nada sesgado, solo el hecho de constatar el acto educativo político de una escuela, digamos marxista: el formular afirmaciones seguidas de su respectivo fundamento; por ejemplo, ideas o hipótesis respaldadas por citas, teorías y citas, o tesis y citas.
Continuando el comentario de El Partido de Masas y de Ideas de José Carlos Mariátegui, otra propuesta de su autor es reafirmarse en que el método y la praxis del socialismo en el contexto actual, sí, de estos días del siglo XXI, es el marxismo - leninismo según lo fundamentó J.C.M., y lo sugiere, cuando no enfatiza, como única categoría válida para designar el carácter del partido fundado por J.C.M. Infiriendo que otros “ismos” han quedado invalidados por no corresponder al contexto y situación histórica de los tiempos del Amauta y de estas primeras décadas del siglo actual. En las páginas penúltimas a las notas bibliográficas se mencionan las organizaciones que se equivocaron en enarbolar “ismos” al interpretar erróneamente la situación real del momento.
En siguientes páginas insiste, “El Partido de Mariátegui fue, pues, un partido doctrinariamente homogéneo”. Obviamente se refiere a la organización fundada por Mariátegui en la llamada “Reunión de Barranco” el año de 1928, indicando que tuvo una “filiación y orientación definidas” (cita de J.C.M. reproduce Ibarra). Y en este asunto, se devela parte de la historia de las actividades políticas e ideológicas realizadas por el Amauta. Teniendo en cuenta solo el testimonio de Mariátegui y de los marxistas clásicos citados, no recurre –ya hemos dicho- a otras fuentes.
El debate de defensa de las ideas políticas de Mariátegui, respecto del Partido Socialista fundado por este mismo, lo plantea usando el método diacrónico (aunque Ibarra, para sus objetivos del debate, acepta cómo único método el marxismo – leninismo, salvo sea errada mi lectura). Así, polemiza con actores políticos protagonistas en las décadas de 1921 a 1939, y, además, con actores de izquierda de la política de estas tres últimas décadas, S. XXI, a quienes menciona como García, Aragón, Pérez, etc. Y la discusión la centra en definir el tipo de organización propuesta por el Amauta, y que, según el título del libro es, El Partido de Masas y de Ideas de José Carlos Mariátegui. Sí, tal como lee y entiende el lector, el título lo dice todo.
Aparte de coincidencias o discrepancias con las ideas expuestas por Eduardo Ibarra, y de contar con la “conspiración del silencio” (Lenin dixit) (3), orquestada por intelectuales de secta, unos; o por socios de la exclusiva intelectualidad académica auto estandarizada, o de ser interferidos por fiscalizadores del statu quo, aquellos otros. Puntualizamos la vigencia de algunas ideas o tesis mencionadas en el libro comentado. Lenin y Mariátegui, a pesar de las distancias del tiempo, formularon teorías aún válidas, la principal trata acerca del marxismo – leninismo como método y cómo teoría filosófica.
A pesar de la cronología transcurrida desde la Revolución Rusa (este año cumple una centuria), la Revolución China, la hegemonía bipolar y unipolar, la tercera o cuarta revolución industrial, el tiempo ha permitido decantar lo sucedido, pero a la vez observar sus vigencias. Así, creemos que lo afirmado por Lenin y compartido y reafirmado por Mariátegui, acerca del imperialismo como una fase adelantada del capitalismo, hoy se manifiesta con mayor certeza para explicar el actual desenvolvimiento del sistema capitalista. Lenin lo expuso así:
“El imperialismo surgió como desarrollo y continuación directa de las propiedades fundamentales del capitalismo en general. Pero el capitalismo se trocó en imperialismo capitalista únicamente al llegar a un grado determinado, muy alto, de su desarrollo, cuando algunas de las características fundamentales del capitalismo comenzaron a convertirse en su antítesis, cuando tomaron cuerpo y se manifestaron en toda la línea los rasgos de la época de transición del capitalismo a una estructura económica y social más elevada” (4)
Antes Lenin agregaría:
“El imperialismo, o dominio del capital financiero, es el capitalismo en su grado más alto, en el que esta separación adquiere unas proporciones inmensas. El predominio del capital financiero sobre todas las demás formas de capital implica el predominio del rentista y de la oligarquía financiera, la situación destacada de unos cuantos Estados, dotados de ‘potencia’ financiera, entre [sobre] todos los demás.” (5)
Actualmente, de estas tesis de Lenin incluidas en las citas podemos inferir la existencia de empresas transnacionales o multi nacionales, por su capital acumulado y generado, más poderosas que los estados nación. Una decena de ellas, constituidas en trust, monopolios, pueden llegar a poseer un capital absoluto que sumaría el producto bruto interno (o producto interior bruto) del total de diez, veinte o más de cien estados, dependiendo si sus respectivos países se ubican en la América Latina, África, en Asia o Europa. (6) De esa manera, con todo su poder de capital financiero, esas empresas, ya no los estados, se reparten el control de los países convertidos en sus mercados de consumo, se adjudican la producción y construcción, la acumulación y concentración de capitales vía bancos, hegemonizan por último la generación y distribución de tecnologías, y las materias primas capturadas. Nos han convertido en clientes de inacabables mercados, hemos dejado de ser ciudadanos nacionales para ser consumidores multinacionales.
Por cierto, la transcripción de citas y reflexiones sobre las mismas, tienen relación con lo dicho y expuesto en el libro, en tanto similares citas de Mariátegui son reproducidas en sus páginas, por selección de Ibarra, quien presenta al Amauta sustentando sus teorías en base a teóricos e intelectuales, entre ellos los conocidos Marx y Lenin.
Finalmente, debemos decir que la lectura del libro de Eduardo Ibarra requiere de averiguar en otras fuentes a las cuales, por urgencia del tiempo, no hemos podido consultar; además de conocer las publicaciones de los actores contemporáneos con los cuales polemiza; aparte se necesita previamente haber leído las obras de J.C. Mariátegui a las que recurrió el autor del libro, asunto de una indagación que demanda mayor dedicación y el rigor del caso; incluso si consideramos las detalladas notas bibliográficas presentadas al final del libro, la lectura no es fácil. Entonces, cabe hacerle notar a los lectores la necesidad de presentar y responder a más debates ideológicos y políticos como el propuesto en este libro, ello contribuirá a orientarse a una izquierda que persiste en dividirse y actuar con desconcierto, mientras los poderes fácticos, sus caudillos, su sostén social se fortalecen y seducen a las masas, huérfanas de una real alternativa popular; sin duda, uno de los propósitos del libro, ¿no?
Notas Bibliográficas:
(1) Salazar Bondy, Augusto. Historia de ideas en el Perú contemporáneo. Lima. Moncloa Editores, 1967. P. 460
(2) Mariátegui, J.C. Historia de la Crisis Mundial. Conferencias 1923-1924. Décima primera edición. Lima, Empresa editora Amauta, 1986, pp. 27 y 67.
(3) Lenin, V.I. Obras Escogidas. Cap. VII: El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo. Tomo I. Moscú. Editorial Progreso, p. 704.
(4) Lenin, V.I. Obras Escogidas. Cap. VII. Idem, p.764.
(5) Lenin, V.I. Obras Escogidas. Cap. VII. Idem, p.739.
(6) Diario El País, España; fecha 29 de setiembre, 2016. Sección Economía. http://economia.elpais.com/economia/2016/09/29/actualidad/1475150102_454... “El valor combinado de estas 10 multinacionales es comparable al producto interior bruto de los 180 países más pequeños del planeta, un grupo que incluye a Irlanda, Indonesia, Israel, Colombia, Grecia, Sudáfrica y Vietnam, por citar a las más relevantes”.