Día internacional de los trabajadores

1º De Mayo Revolucionario y Unitario

Por : J. Manuel Arango C.

Día internacional de los Trabajadores Unitario y Revolucionario, que muchos consideran, como el día de francachela; olvidando a los Mártires de Chicago, que ofrendaron sus vidas por nuestra dignidad.

De hecho, no faltarán sindicalistas que se vengan lanza en ristre contra mi pluma; porque no quieren reconocer que si por algo se a diezmado el movimiento sindical en el mundo, es por esa tolerancia, -y si que claudicación casi total-, ante la patronal, porque la lucha sindical dejo de ser por reivindicaciones laborales y sociales, mas que la estomacal individual o de la colectividad que ostentan a todo dar, el famoso “fuero sindical”

Escudriñando en la historia, encuentro que ni siquiera fue en 1.986, donde se forjo ese 1 de mayo, lo que entra a confrontar a idealistas e historiadores, cuando sin recato alguno se atreven a colocarle fechas a la historia, partiendo del momento mismo, de ese ya coyuntural, como el caso de Colombia cuando aquel “Florero de Llorente” que enardeció los ánimos en la Capital; olvidando –no se si intencionada o no-, que todo ello tubo necesariamente un proceso que pudo ser de días como de años, décadas y cuanto tiempo mas.

Antes y después de.

Por el año 1.829, -según lo narra “Bandera Roja” “La guerra de Secesión había interrumpido el crecimiento de las organizaciones sindicales, cuyo punto de partida data de 1829, con un movimiento que solicitó la implantación de la jornada de ocho horas de trabajo, en el estado de Nueva Cork” la cual como debió y debe ser aún, este torrente obreril de Nueva Cork, incluso de inmigrantes Europeos y demás, comienzan a darle un rumbo de mas reivindicaciones, los que para esa época fueron denominados como “Anarquistas” los unos, también los Socialistas y los Sindicalistas, trabajando de la mano, hombro a hombro por sus reivindicaciones.

Ediciones “América Nueva” de Montevideo por el año 1.962 haciéndole un prólogo a la carta de José Martí dirigida al Diario “La Nación” de Buenos Aires Argentina, donde se desempeñaba como corresponsal, carta por demás, que se ha convertido en un clásico de la lucha de clases; denominado “El Origen del 1 de Mayo. La guerra Social en Chicago” confirma lo anterior cuando dice que “se preparó largamente una huelga general sincronizada para el 1 de Mayo del año 1.886” y a manera muy resumida, nos da cifras que de por si solas, son satisfactorias, teniéndose en cuenta la época, donde la explosión demográfica, no era tan alta como nuestros tiempos y veamos:

“llegado el 1 de Mayo, no menos de 5.000 empresas y 350.000 obreros, entraron en huelga” Y hoy, que se quintuplican las empresas y se habla de elevado grado de conciencia reivindicativa en nuestro pueblo, propias del Siglo XXI; no nos merecemos el derecho a quitarle tan siquiera un guayo, al mas miserable de los miserables obreros de ésa época Hoy por hoy, como un casi paisano en Colombia, que le dice al patrón un poco enojado: Patrón: “es que me aumenta de salario, o sigo trabajando por lo mismo”; las Centrales Obreras casi al finalizar el año -y creo no solo en Colombia-, comienzan a mojar prensa y a salir por la pantalla chica “sentando posición” ante la patronal y el estado, y cuando debe exigir un aumento salarial por encima del 30%, entonces no exige, sino que solicita respetuosamente un aumento del 6% y apenas le miran agrios los explotadores, simulan un retiro de la mesa de concertación laboral, pero sin asidero en el pueblo, en el sindicalismo; como tampoco la voluntad de luchar, de darse la pela por sus representados, “amenazan” con demandas ante la OIT que mi querido Juan pueblo nunca supo de la misma.

En Chicago, nos cuenta José Martí, que algunos obreros laboraban jornadas hasta de 18 horas diarias, tanto que nunca veían la luz del día, ni tenían tiempo para compartir con familia etc; pero que a partir de ese momento, algunas empresas accedieron a rebajar el horario a 12, a 10 o hasta de 8, siendo en esta ultima que es la reivindicación de los mártires de Chicago; fueron mas de 125.000 obreros los beneficiados; 75.000 mas a fin del mes y otros 50.000 un poco mas tarde.

El fosforito, que enciende la chispa.

Y como siempre gringolandia –su régimen, no mi querido pueblo de norte América-, al igual que como hiciera en el año 1.928 con la masacre de las bananeras en Colombia por defender a la Internacional Fruit Company; también en Chicago, aparte de despedir la empresa de maquinaria agrícola denominada Yrus Mc Cormic despide a 1.200 obreros reemplazándolos por los tales “Scabs” o Krumiros que son los hoy rompe huelgas desde el interior sindical y empresarial, con el acompañamiento en ese entonces a lo que es la fuerza criminal llamada SMAD en Colombia –y digo criminal, porque como policía, no actúan, actúan como criminales en pleno abuso de poder y “autoridad”-, despidos a los que mejor les fue, porque lo peor, estaba por venir; porque los obreros aun resistían la represión, llegando al día 3 con unos 35 a 4000 obreros en huelga pasando a unos 8.000 en adelante, que fueron los que se enfrentaron a los rompe huelgas, produciéndose feroces choques, -se parece a hoy, que esperamos a que el régimen y la patronal, nos digan que podemos protestar y exigir nuestros derechos, mediante decretos-, donde como en Colombia, cuando la fuerza publica, el ESMAD reprime las marchas, o irrumpe en las Universidades para repeler la protesta estudiantil o popular, aprovechan la oportunidad, dándole gusto a los dedos tirando del gatillo y luego decir que entre “terroristas” se mataron, y que de allí salio la bala que mato al policía, cuando el régimen, es capaz, de colocar hasta mártires, para justificar la represión; por lo que allí en Chicago, a ese momento, se registran entonces 6 muertos y 50 heridos entre los obreros.

Poder de Convocatoria y Credibilidad en sus lideres.

Si algo se parece esto a lo que ocurre actualmente en su territorio, no es casualidad, es simple coincidencia, dijo alguien. Entonces viene lo de la fecha más álgida y costosa, que no fue un 1º sino el 5 de Mayo de 1.886. Indignado el pueblo, se auto convocan de rapidez a un mitin en la plaza de mercado de Heno frente a la Yrus Mc Cormic -con carácter violento, pero que luego le dieron el enfoque de pacifico-, logrando reunir a 15.000 obreros (hoy si llegan cien, no llegan 101, por falta de credibilidad en la dirigencia) para escuchar a sus lideres George Engel (Alemán) -no es Federico Engel- anarquista y sindicalista; August Vincent Theodore Spies, un anarquista activista laboral; Albert Richard Parsons, anarquista y activista sindical; Adolf Fischer, anarquista y sindicalista; Michael Schwab, estadounidense de origen alemán, dirigente obrero; Louis Lingg, alemán anarquista; Oscar Neebe Guillermo I, y Samuel Fielden socialista, anarquista y activista sindical; pero cuando ya se dispersaban del mitin, la policía irrumpe violentamente disparando sin reparo alguno. En ese momento, una bomba, fue lanzada desde la muchedumbre –no faltó, quien no creyó en eso de pacifico, y se llevo algo por ahí-, por lo que hubieron 8 policiales muertos; lo que desemboca en la masacre mas horrenda contra el pueblo, justificando –ahora si, la tal bomba y sus muertos, tenían perfecto el complot-, entonces muchas detenciones, entre ellas los oradores.

El 20 de Agosto de 1.886, condena a la horca a los ocho acusados, los oradores, claro está, en un falso empapelamiento, ya que los jueces, fiscales y testigos, según la historia que nos cuenta Martí, eran falsos, tan falsos, que con el pasar del tiempo, reconocen lo que hoy llamamos “falsos positivos” por lo que en marzo de 1.887 ante múltiples apelaciones, se revoca las penas en contra de Samuel Bielden, por trabajos forzados a perpetuidad y a Oscar Neebe Guillermo I, por 15 años de prisión Y siete años después, luego de revisar los procesos, ante la presión internacional, ya que habían extranjeros, se encuentran con la perlita de que todos eran totalmente inocentes. Liberan a los presos y a los muertos, los “rehabilitó”. ¡¡¡Siii, no Jonás!!!, ¿Será cierto que los regresaban a su estado inicial, que eran vivos?

Estigmatización, falsos positivos, testimonios y la gallardía de los Mártires.

Hay que tener en cuenta, que a los obreros de Chicago, como a los participantes de la Marcha Patriótica que se le endilga de ser prohijada por la guerrilla; también les sindicaron de estar usando dinamita para desestabilizar la democracia y que obedecían a redes sociales “terroristas”; por lo que se da en nuestros días, no es innovación alguna, es la fiel réplica de los “santos inquisidores” y de las mas salvaje y cruel barbarie de los que nacen con el pan en la boca, y otro muy grande bajo el brazo; mientras la gran mayoría de mi querido Juan pueblo se muere de hambre ante esta grande desigualdad social.

En esa época, ya estaban los vendidos –hoy pululan y por nada a cambio-, los falsos testimonios, como también, los que por defender la vida, ofrendan hasta su propia vida, como el caso de Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo O, Manuel Cepeda V; Jorge Eliécer Gaitan ; Camilo Torres-en Colombia-; Augusto Sandino; Monseñor Romero; Francisco Morazán –en centro América-; Ernesto “CHE Guevara y tantos mas en todas las latitudes del mundo; como también están los que a expensas de la vida, venden por simple estiércol del amo hasta a su progenitora, testimoniando en falso contra propios y fue lo que pasó en ese “juicio inquisidor” contra los mártires de Chicago. José Martí que fue testigo excepcional de los acontecimientos, nos cuenta que “los testigos, eran los mismos policias y cuatro anarquistas comprados, uno de ellos confeso de perjurio” “Lingg, contento por su discurso, estaba lejos de la catástrofe. El perjuro fue quien dijo que vio a Spies, encender el fósforo con que se prendió la mecha de la bomba; que Lingg, cargó con otro hasta un rincón cercano de la plaza, el baúl de cuero; que la noche de los seis muertos del molino, acordaron a petición de Engel, armarse para resistir; que en despacho de Spies, habían bombas –no se, pero porqué se parece esto a lo que el régimen me hizo en el año 2.004?-, diciendo con prueba si plena, fue que la bomba, la arrojó un desconocido.

Mientras estos Cobardes alardeaban de su “valor” los condenados, ven lo que nos cuenta José Martí sobre la actitud de los condenados, cuando esta se llevaba a cabo: “«Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable».

Es la clase obrera norte americana que a través de su Federación Americana del trabajo, resuelve que a partir del 1º de Mayo de 1.890 parar por ese día y manifestarse por las reivindicaciones de sus miembros y en homenaje a sus mártires de Chicago. Como les decía antes, la cuestión de haber implicado el ámbito internacional, es que en Congreso Internacional de París de 1.889, del que surgió la II Internacional adopta como suya esa fecha , llamando a la clase obrera de todos los países a manifestarse ese día para “exigir a los poderes públicos la reducción legal de la jornada de trabajo a ocho horas y la aplicación de las otras resoluciones del Congreso Internacional de París” y nunca para las comitivas, el baile, o simplemente, tomarlo como un día feriado de descanso, como si los mártires hubiesen muerto para que usted, amigo dirigente sindical, se la pase en el yacussi, en las bellas suites eructando a magnate, apenas tomando tintico en vaso desechable.

J. Manuel Arango C.

Director, Editor.

Red Independiente de Comunicación Alternativa CLARIN de Colombia

El 1° de Mayo y el Frente Único

Escrito por José Carlos Mariátegui

Jueves 01 de Mayo de 1924 00:00

El 1° de Mayo es, en todo el mundo, un día de unidad del proletariado revolucionario, una fecha que reúne en un inmenso frente único internacional a todos los trabajadores organizados. En esta fecha resuenan, unánimemente obedecidas y acatadas, las palabras de Carlos Marx: "Proletarios de todos los países, uníos". En esta fecha caen espontáneamente todas las barreras que diferencian y separan en varios grupos y varias escuelas a la vanguardia proletaria.

El 1° de Mayo no pertenece a una Internacional, es la fecha de todas las Internacionales: socialistas, comunistas y libertarios de todos los matices se confunden y se mezclan hoy en un sólo ejército que marcha hacia la lucha final.

Esta fecha, en suma, es una afirmación y una constatación de que el frente único proletario es posible y es practicable y de que a su realización no se opone ningún interés, ninguna exigencia del presente.

A muchas meditaciones invita esta fecha internacional. Pero para los trabajadores peruanos la más actual, la más oportuna es la que concierne a la necesidad y a la posibilidad del frente único. Últimamente se han producido algunos intentos seccionistas. Y urge entenderse, urge concretarse para impedir que estos intentos prosperen, evitando que socaven y que minen la naciente vanguardia proletaria del Perú.

Mi actitud, desde mi incorporación en esta vanguardia, ha sido siempre la de un fautor convencido, la de un propagandista fervoroso del frente único. Recuerdo haberlo declarado en una de las conferencias iniciales de mi curso de historia de la crisis mundial. Respondiendo a los primeros gestos de resistencia y de aprensión de algunos antiguos y hieráticos libertarios, más preocupados de la rigidez del dogma que de la eficacia y la fecundidad de la acción, dije entonces desde la tribuna de la Universidad Popular: "Somos todavía pocos para dividirnos. No hagamos cuestión de etiquetas ni de títulos."

Posteriormente he repetido estas o análogas palabras. Y no me cansaré de reiterarlas. El movimiento clasista, entre nosotros, es aún muy incipiente, muy limitado, para que pensemos en fraccionarlo y escindirlo. Antes de que llegue la hora, inevitable acaso, de una división, nos corresponde realizar mucha obra común, mucha labor solidaria. Tenemos que emprender juntos muchas largas jornadas. Nos toca, por ejemplo, suscitar en la mayoría del proletariado peruano, conciencia de clase y sentimiento de clase. Esta faena pertenece por igual a socialistas y sindicalistas, a comunistas y libertarios. Todos tenemos el deber de sembrar gérmenes de renovación y de difundir ideas clasistas. Todos tenemos el deber de alejar al proletariado de las asambleas amarillas y de las falsas "instituciones representativas". Todos tenemos el deber de luchar contra los ataques y las represiones reaccionarias. Todos tenemos el deber de defender la tribuna, la prensa y la organización proletaria. Todos tenemos el deber de sostener las reivindicaciones de la esclavizada y oprimida raza indígena. En el cumplimiento de estos deberes históricos, de estos deberes elementales, se encontrarán y juntarán nuestros caminos, cualquiera que sea nuestra meta última.

El frente único no anula la personalidad, no anula la filiación de ninguno de los que lo componen. No significa la confusión ni la amalgama de todas las doctrinas en una doctrina única. Es una acción contingente, concreta, práctica. El programa del frente único considera exclusivamente la realidad inmediata, fuera de toda abstracción y de toda utopía. Preconizar el frente único no es, pues, preconizar el confusionismo ideológico. Dentro del frente único cada cual debe conservar su propia filiación y su propio ideario. Cada cual debe trabajar por su propio credo. Pero todos deben sentirse unidos por la solidaridad de clase, vinculados por la lucha contra el adversario común, ligados por la misma voluntad revolucionaria, y la misma pasión renovadora. Formar un frente único es tener una actitud solidaria ante un problema concreto, ante una necesidad urgente. No es renunciar a la doctrina que cada uno sirve ni a la posición que cada uno ocupa en la vanguardia, la variedad de tendencias y la diversidad de matices ideológicos es inevitable en esa inmensa legión humana que se llama el proletariado. La existencia de tendencias y grupos definidos y precisos no es un mal; es por el contrario la señal de un periodo avanzado del proceso revolucionario. Lo que importa es que esos grupos y esas tendencias sepan entenderse ante la realidad concreta del día. Que no se esterilicen bizantinamente en exconfesiones y excomuniones reciprocas. Que no alejen a las masas de la revolución con el espectáculo de las querellas dogmáticas de sus predicadores. Que no empleen sus armas ni dilapiden su tiempo en herirse unos a otros, sino en combatir el orden social, sus instituciones, sus injusticias y sus crímenes.

Tratemos de sentir cordialmente el lazo histórico que nos une a todos los hombres de la vanguardia, a todos los fautores de la renovación. Los ejemplos que a diario nos vienen de fuera son innumerables y magníficos. El más reciente y emocionante de estos ejemplos es el de Germaine Berthon. Germaine Berthon, anarquista, disparó certeramente su revólver contra un organizador y conductor del terror blanco por vengar el asesinato del socialista Jean Jaurés. Los espíritus nobles, elevados y sinceros de la revolución, perciben y respetan, así, por encima de toda barrera teórica, la solidaridad histórica de sus esfuerzos y de sus obras. Pertenece a los espíritus mezquinos, sin horizontes y sin alas, a las mentalidades dogmáticas que quieren petrificar e inmovilizar la vida en una fórmula rígida, el privilegio de la incomprensión y del egotismo sectarios.

El frente único proletario, por fortuna, es entre nosotros una decisión y un anhelo evidente del proletariado. Las masas reclaman la unidad. Las masas quieren fe. Y, por eso, su alma rechaza la voz corrosiva, disolvente y pesimista de los que niegan y de los que dudan, y busca la voz optimista, cordial, juvenil y fecunda de los afirman y de los que creen.

Escrito en 1924

Agust Spies

!PRESENTE!

Así como lo hicimos ayer , reproducimos hoy el discurso de uno de los Mártires de Chicago quien pidió la palabra antes de ser llevado a la horca.

Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase enfrente de los de otra clase enemiga, y empezaré con las mismas palabras que un personaje veneciano pronunció hace cinco siglos ante el Consejo de los Diez en ocasión semejante:
Mi defensa es vuestra acusación; mis pretendidos crímenes son vuestra historia. Se me acusa de complicidad en un asesinato y se me condena, a pesar de no presentar el Ministerio Público prueba alguna de que yo conozca al que arrojó la bomba ni siquiera de que en tal asunto haya tenido intervención alguna. Sólo el testimonio del procurador del Estado y de Bonfield y las contradictorias declaraciones de Thomson y de Gilmer, testigos pagados por la policía, pueden hacerme pasar como criminal. Y si no existe un hecho que pruebe mi participación o mi responsabilidad en el asunto de la bomba, el veredicto y su ejecución no son más que un crimen maquiavélicamente combinado y fríamente ejecutado, como tantos otros que registra la historia de las persecuciones políticas y religiosas. Se han cometido muchos crímenes jurídicos aún obrando de buena fe los representantes del Estado, creyendo realmente delincuentes a los sentenciados. En esta ocasión ni esa excusa existe. Por sí mismos los representantes del Estado han fabricado la mayor parte de los testimonios, y han elegido un jurado vicioso en su origen. Ante este tribunal, ante el público, yo acuso al Procurador del Estado y a Bonfield de conspiración infame para asesinarnos.
Referiré un incidente que arrojará bastante luz sobre la cuestión. La tarde del mitin de Haymarket, encontre a eso de las ocho a un tal Legner. Este joven me acompañó, no dejándome hasta el momento que bajé de la tribuna, unos cuantos segundos antes de estallar la bomba. El sabe que no vi a Schwab aquella tarde. Sabe también que no tuve la conversación que me atribuye Thomson. Sabe que no baje de la tribuna para encender la mecha de la bomba. ¿Por qué los honorables representantes del Estado, Grinnell y Bonfield, rechazan a este testigo que nada tiene de socialista? Porque probaría el perjurio de Thomson y la falsedad de Gilmer. El nombre de Legner estaba en la lista de los testigos presentados por el Ministerio Público. No fue, sin embargo, citado, y, la razón es obvia. Se le ofrecieron 500 duros porque abandonase la población, y rechazó indignado el ofrecimiento. Cuando yo preguntaba por Legner nadie sabía de él; ¡el honorable, el honorabilísimo Grinnell me contestaba que él mismo lo había buscado sin conseguir encontrarle! Tres semanas después supe que aquel joven había sido conducido por dos policías a Buffalo, Nueva York. ¡Juzgad quiénes son los asesinos!
Si yo hubiera arrojado la bomba o hubiera sido causa de que se arrojara, o hubiera siquiera sabido algo de ello, no vacilaría en afirmarlo aquí. Cierto que murieron algunos hombres y fueron heridos otros más. ¡Pero así se salvó la vida a centenares de pacíficos ciudadanos! Por esa bomba, en lugar de centenares de viudas y de huérfanos, no hay hoy más que unas cuantas vidas y algunos huérfanos.
Más, decís, habéis publicado artículos sobre la fabricación de dinamita. Y bien; todos los periódicos los han publicado, entre ellos los titulados Tribune y Times, de donde yo los trasladé, en algunas ocasiones, al Arbeiter Zeitung. ¿Por qué no traéis a la barra a los editores de aquellos periódicos?
Me acusáis también de no ser ciudadano de este país. Resido aquí hace tanto tiempo como Grinnell, y soy tan buen ciudadano como él, cuando menos, aunque no quisiera ser comparado con tal personaje.
Grinnell ha apelado innecesariamente al patriotismo del jurado, y yo voy a contestarle con las palabras de un literato inglés: ¡EI patriotismo es el último refugio de los infames!
¿Qué hemos dicho en nuestros discursos y en nuestros escritos? Hemos explicado al pueblo sus condiciones y relaciones sociales; le hemos hecho ver los fenómenos sociales y las circunstancias y leyes bajo las cuales se desenvuelven; por medio de la investigación científica hemos probado hasta la saciedad que el sistema del salario es la causa de todas las iniquidades tan monstruosas que claman al cielo. Nosotros hemos dicho además que el sistema del salario, como forma específica del desenvolvimiento social, habría de dejar paso, por necesidad lógica, a formas más elevadas de civilización; que dicho sistema preparaba el camino y favorecía la fundación de un sistema cooperativo universal, que tal es el SOCIALISMO. Que tal o cual teoría, tal o cual diseño de mejoramiento futuro, no eran materia de elección, sino de necesidad histórica, y que para nosotros la tendencia del progreso era la del ANARQUISMO, esto es, la de una sociedad libre sin clases ni gobernantes, una sociedad de soberanos en la que la libertad y la igualdad económica de todos produciría un equilibrio estable como base y condición del orden natural.
Grinnell ha dicho repetidas veces que es la anarquía la que se trata de sojuzgar. Pues bien; la teoría anarquista pertenece a la filosofía especulativa. Nada se habló de la anarquía en el mitin de Haymarket. En este mitin sólo se trató de la reducción de horas de trabajo. Pero insistid: ¡Es la anarquía la que se juzga! Si así es, por vuestro honor, que me agrada: yo me sentencio porque soy anarquista. Yo creo, como Buckle, como Paine, como Jefferson, como Emerson y Spencer y muchos otros grandes pensadores del siglo, que el estado de castas y de clases, el estado donde unas clases viven a expensas del trabajo de otra clase -a lo cual llamáis orden-, yo creo, sí, que esta bárbara forma de la organización social, con sus robos y sus asesinatos legales, está próxima a desaparecer y dejará pronto paso a una sociedad libre, a la asociación voluntaria o hermandad universal, si lo preferís. ¡Podéis, pues, sentenciarme, honorable juez, pero que al menos se sepa que en Illinois ocho hombres fueron sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el último triunfo de la Libertad y de la Justicia!
Nosotros hemos predicado el empleo de la dinamita. Sí; nosotros hemos propagado lo que la historia enseña, que las clases gobernantes actuales no han de prestar más atención que su predecesoras a la poderosa voz de la razón, que aquéllas apelarán a la fuerza bruta para detener la rápida carrera del progreso. ¿Es o no verdad lo que hemos dicho?
Grinnell ha repetido varias veces que está en un país adelantado. ¡El veredicto corrobora tal aserto!
Este veredicto lanzado contra nosotros es el anatema de las clases ricas sobre sus expoliadas víctimas, el inmenso ejército de los asalariados. Pero si creéis que ahorcándonos podéis contener el movimiento obrero, ese movimiento constante en que se agitan millones de hombres que viven en la miseria, los esclavos del salario; si esperáis salvación y lo creéis, ¡ahorcadnos ...! Aquí os halláis sobre un volcán, y allá y acullá y debajo y al lado y en todas partes fermenta la Revolución. Es un fuego subterráneo que todo lo mina. Vosotros no podéis entender esto. No créis en las artes diabólicas como nuestros antecesores, pero creéis en las conspiraciones, creéis que todo esto es la obra de los conspiradores. Os asemejáis al niño que busca su imagen detrás del espejo. Lo que veis en nuestro movimiento, lo que os asusta, es el reflejo de vuestra maligna conciencia. ¿Queréis destruir a los agitadores? Pues aniquilad a los patronos que amasan sus fortunas con el trabajo de los obreros, acabad con los terratenientes que amontonan sus tesoros con las rentas que arrancan a los miserables y escuálidos labradores, suprimid las máquinas que revolucionan la industria y la agricultura, que multiplican la producción, arruinan al productor y enriquecen a las naciones; mientras el creador de todas esas cosas ande en medio, mientras el Estado prevalezca, el hambre será el suplicio social. Suprimid el ferrocarril, el telégrafo, el teléfono, la navegación y el vapor, suprimíos vosotros mismos, porque excitáis el espíritu revolucionario ...
... ¡Vosotros y sólo vosotros sois los conspiradores y los agitadores!
Ya he expuesto mis ideas. Ellas constituyen una parte de mí mismo. No puedo prescindir de ellas, y aunque quisiera no podría. Y si pensáis que habréis de aniquilar estas ideas, que ganan más y más terreno cada día, mandándonos a la horca; si una vez más aplicáis la pena de muerte por atreverse a decir la verdad -y os desafiamos a que demostréis que hemos mentido alguna vez-, yo os digo: si la muerte es la pena que imponéis por proclamar la verdad, entonces estoy dispuesto a pagar tan costoso precio. ¡Ahorcadnos! La verdad crucificada en Sócrates, en Crísto, en Giordano Bruno, en Juan de Huss, en Galileo, vive todavía; éstos y otros muchos nos han precedido en el pasado. ¡Nosotros estamos prontos a seguirles!

El discurso de Spies, interrumpido sin cesar por el juez, duró más de dos horas. Hablaba con fervoroso entusiasmo y las interrupciones lo hacían más enérgico y elocuente.

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Primero de mayo: lucha contra los empresarios explotadores y gobierno opresor

Pedro Echeverría V.

1. La primera novela importante que leí a los 20 años de edad, con un enorme entusiasmo, fue “La Madre” de Máximo Gorki. Después vendría “Así se templó el acero” y otras de la época stalinista que se importaban de Moscú. No recuerdo, pero creo que, según Gorki, fue el líder comunista Pavel quien al amanecer el primero de mayo –con enorme entusiasmo para encabezar un desfile obrero y campesino en su pueblo fabril en la Rusia anterior a 1917- exclamó: “arriba pueblo trabajador”. La manifestación terminó –como ya los organizadores preveían- con una brutal represión del gobierno monárquico zarista. Desde entonces, pasados 52 años, para mí es un día “sagrado”, es un día de fiesta, de reclamo y combate de los trabajadores contra la explotación capitalista. Afortunadamente en la ciudad de México y en algunos estados de la República ese día no ha dejado de conmemorarse a pesar de la oposición empresarial y a que los gobiernos han buscado mediatizarlo con “vivas y halagos al señor presidente”.

2. ¿De dónde se origina el Primero de mayo? Viene de aquella matanza de obreros en Chicago, EEUU, en mayo de 1886; exigían una jornada laboral de 8 horas. Y habían acordado que desde el 1 de mayo de 1886, la duración legal de la jornada laboral debía ser de 8 horas y, que si no eran escuchados, se acudiría inmediatamente a la huelga. La jornada del obrero medio en EEUU alcanzaba unas 12 horas, incluso más, en unas condiciones precarias. Salieron a la calle cientos de miles de trabajadores de más de 5 mil fábricas que se paralizaron en los EEUU. En Chicago, las movilizaciones continuaron los siguientes días, a pesar de ser duramente reprimidas por las autoridades. Posteriormente a estos sucesos fueron condenados a muerte ocho de los organizadores de las revueltas en un proceso que no tuvo garantías legales. Tras eso, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional que tuvo lugar en París en 1889, acordó establecer el 1 de mayo como Día del Trabajador, honrando así a los “Mártires de Chicago”.

3. Sin embargo no puedo olvidar que han sido los sindicatos anarquistas los que más han salido a la calle en el mundo a conmemorar este día. En México fue la Casa del Obrero Mundial (de identidad magonista y anarcosindicalista) la organización que desde su fundación en 1912 comenzó a conmemorar el Primero de mayo. Posteriormente, desde su fundación en 1920, la Confederación General de Trabajadores (CGT) anarcosindicalista –sobre todo en los años treinta de gobiernos cardenistas en México, el que movilizó a los obreros en su día. En Yucatán el único sindicato de masas que salía todos los años a la calle a reclamar justicia al gobierno era el Sindicato de Cordelero de Yucatán de origen anarcosindicalista y al que honré con un libro (consultando sus archivos) en 1980-83 sobre su historia. Ni hubo ni habrá ya un sindicato en Yucatán que durante 50 años (1933-83) haya salido a manifestarse en las calles de Mérida cada año.

4. Los Primero de mayo en la ciudad de México se registraban de la siguiente manera en los ochenta y noventa: a) un gigantesco acarreo de obreros de la CTM al zócalo a partir de las ocho de la mañana. Era un día “feriado”, es decir, de suspensión de labores, pero debían acudir al zócalo los obreros a pasar lista en un mitin que nadie atendía. b) a las 11 de la mañana se iniciaba un segundo mitin encabezado por la CROC, una confederación menos sumisa al gobierno que la CTM. En el mitin se externaban algunas críticas contra funcionarios de segundo nivel y se exigían apoyos a los trabajadores; c) En la tarde a partir de las 16 horas marchaban por las calles de Reforma, Juárez y Madero grandes contingentes independientes encabezados por los electricistas del SME, los trabajadores de IMSS, de la UNAM, Telefonistas, la CNTE y varios sindicatos independientes. Supongo que durante los 10 años de gobiernos del PAN continuó igual porque yo sólo he atendido la manifestación de los independientes.

5. Los Primeros de Mayo en México han bajado radicalmente de combatividad por que la clase obrera, los empleados, los trabajadores en general han estado más controlados por los medios de información, el PRI, el futbol y la “virgencita” de Guadalupe. Me imagino las grandes batallas de los trabajadores anarquistas en México en 1913 y 1914, en los años del asesinato del presidente Madero, del gobierno de Huerta y de la revolución constitucionalista. Desafortunadamente en 1915 la Casa del Obrero Mundial fue penetrada por el carrancismo y mediante concesiones y dinero se compró a cientos de obreros para organizar “batallones rojos” y así enfrentar a los campesinos villistas y zapatistas que se oponían a Carranza y Obregón. Esa fue una terrible mancha para los obreros, pero nos enseñó que la burguesía gobernante y empresarial está dispuesta a todo con el fin de sepultar a la oposición. Así desapareció a la COM.

6. La Coordinadora de profesores (CNTE) ha sido, con mucho, la organización más movilizada y combativa de los últimos 30 años, y hoy es –junto con algunos sectores de estudiantes- casi la única con una actividad consecuente. ¿Es por ello que el gobierno del PRD-PRI busca descabezar y destruir a la CNTE del estado de Guerrero? No permitamos que lo único que hoy tenemos (la CNTE) para desarrollar la conciencia de lucha nos sea arrebatada por gobiernos y partidos que están al servicio del capital. ¿Qué tal si con esa actitud represiva, persecutoria y asesina del gobierno se obliga a los maestros más valientes y consecuentes a crear una nueva guerrilla para hacer honor a Jenaro, Lucio, Bracho, el EPR y otros convencidos de que el diálogo es una mentira y que no les dejan otro camino que tomar las armas? Los maestros de la CNTE están agotando todas las formas legales de lucha. ¿Por qué los provocan cerrándoles las soluciones?

7. La CNTE tiene que cuidarse este Primero de mayo. Se sabe que todos los años instala su plantón y sus batallas por aumentos salariales y el respeto a sus derechos; tiene la obligación de discutir acerca del carácter naturalmente represivo de la burguesía que en estos momentos está desesperada por acabar con la oposición real. No puede olvidarse que esta burguesía presume de sus cárceles; éstas nacieron en el mismo momento en que nació el poder para resguardarlo de los miserables y trabajadores. Las cárceles son un medio que tiene como objetivo proteger a la clase dominante de aquello que pudieran resultar peligroso para ella a la vez que se intentaba su reinserción, pero también podía ser utilizado como un medio de presión política en momentos difíciles. Impidamos que los profesores de la CNTE y los estudiantes sean nuevamente víctimas de la represión. (26/IV/13)

http://pedroecheverriav.wordpress.com

pedroe@cablered.net.mx

Ante la celebración del próximo 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, la Red de Blogs Comunistas (RBC) -en formación- expresa lo siguiente:

La crisis del sistema capitalista de explotación ha llevado a centenares de miles de trabajadores de todo el mundo en estos últimos años a situaciones de miseria y precariedad que ponen de manifiesto la naturaleza explotadora y rapaz del sistema en que vivimos; en paralelo a la creciente crisis económica, las grandes potencias imperialistas han acentuado, si cabe, sus políticas agresivas e intervencionistas contra estados soberanos como Iraq, Afganistán, o más recientemente, Libia, Siria o Corea del Norte.

El capitalismo, tras el paréntesis histórico que se inaugura con la toma del poder por los trabajadores en la Rusia zarista en 1917 y concluye con la disolución de la Unión Soviética en 1991, ha liquidado para siempre su careta de rostro humano y, ya transformado en imperialismo, se encamina hacia el total dominio político, económico e ideológico del capitalismo periférico por todas las vías a su alcance, desde el bloqueo económico, pasando por formas blandas de dominación como la deuda externa y golpes suaves, hasta la ocupación bélica.

Junto al brutal asalto del capital a las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera asistimos igualmente en nuestros días a una creciente competencia interimperialista que, paso a paso, va deslizando al mundo, como ocurrió en dos ocasiones en el siglo XX, a un enfrentamiento global, a una gran guerra de redivisión.

En esas condiciones, hoy más que nunca se impone a los trabajadores de cada país encarar de frente a sus enemigos de clase y emprender una lucha decidida por el socialismo bajo las mismas banderas que ya los llevaron al poder en 1917. ¡No hay alternativa a este sistema criminal y explotador que no sea el socialismo como fase intermedia hacia el comunismo! Los trabajadores deben ser conscientes de que en sus manos, ¡y sólo en sus manos!, empuñando la bandera roja de la revolución, se encuentra la solución definitiva a los males que el capitalismo carga sobre sus espaldas, bajo la forma de hambre, enfermedad, falta de educación, de vivienda..., para que los parásitos de siempre sigan viviendo a costa de su trabajo.

La necesidad histórica del socialismo, tan evidente en nuestros días, en pleno derrumbe de capitalismo criminal, impone una lucha sin cuartel contra los cantos de sirena del capital, contra la aristocracia obrera, contra el sindicalismo reformista que sigue proclamando la insidiosa buena nueva de un capitalismo de rostro humano. Cuanto antes se libren los trabajadores de estos charlatanes al servicio de las sanguijuelas que les explotan, antes se abrirá ante ellos el camino del socialismo.

Además de las luchas obreras a nivel nacional, se impone asimismo una coordinación creciente de la clase obrera internacional. El imperialismo conduce a un nuevo y gigantesco enfrentamiento a escala mundial; en esas condiciones, sólo la unidad internacional de los trabajadores y la solidaridad con los pueblos agredidos y sus organizaciones revolucionarias puede quebrar los criminales designios del imperialismo.

Por todo ello, subrayamos la importancia del apoyo a los movimientos de resistencia de los pueblos y de las organizaciones comunistas contra la barbarie capitalista, frente a la explotación del hombre por el hombre, y a favor de la toma del poder por la clase trabajadora.

¡POR UN 1º DE MAYO REVOLUCIONARIO E INTERNACIONALISTA!

¡VIVA LA CLASE OBRERA EN LUCHA POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!