Detrás De los globos amarillos están los fondos buitres, el F.M.I , el imperialismo y la reacción de toda América.

Noviembre-diciembre de 2015.

Finalmente el escenario más doloroso se verificó. Si Karl Marx viviera, reflotaría su célebre frase la primera vez como tragedia, la segunda vez como farsa bufa, pero ambas ocasiones en simultáneo. Mauricio Macri llegó a la presidencia de la Argentina con algo menos de tres puntos porcentuales de ventaja y con ello se produce un retroceso significativo en el proyecto emancipatorio en toda nuestra América- cuya magnitud real es aún inconmensurable- y un seguro paso atrás en conquistas fundamentales del pueblo argentino. La tragedia reside en la recaída vuelta argentina hacia el siniestro neoliberalismo. Y la farsa en las deplorables condiciones políticas, intelectuales y personales del nuevo presidente. Su discurso pareció más el de un pastor evangélico que uno propio de un estadista y en sus palabras triunfales emocionado recordó a su abuela.
Es un tópico muy frecuentado en las ciencias sociales partir de reconocer que la situación colonial sólo es posible con el acuerdo; por no decir complicidad de vastos sectores que legitiman la dominación imperial. En este punto las clases medias de toda América Latina se han destacado por su furia contra los gobiernos populares, precisamente los elencos que han ayudado a sacarlas del pozo en las que fueron sumergidas por el neoliberalismo.
Pero sin agotar el análisis- ya comenzamos a redactar algunos apuntes para estimular el necesario debate- señalaremos en el presente editorial las que en nuestra opinión son las causas fundamentales del doloroso retroceso. Son principalmente cuatro.
a) La decidida acción del imperialismo norteamericano, que financió a las fuerzas de oposición y seguramente tiene relación con los acontecimientos que rodearon la muerte aún no esclarecida del fiscal Alberto Nisman.
b) El peso de los grandes medios reaccionarios, que han creado, para la percepción de vastos sectores una sensación de crisis económica, que muy lejos se halla de verificarse en la realidad.
c) El Frente Cambiemos preparó un libreto unificado, memorizado con puntos y comas por todos sus referentes y minimizó in extremis sus diferencias internas.
d) Y la causa decisiva, en nuestra opinión, es que la madre de todas las batallas, la interna peronista, se resolvió con una puñalada por la espalda que una fracción significativa del peronismo le asestó a Cristina Fernández. La mandataria era una figura excesivamente consecuente (“de izquierda”) en la defensa de los derechos de las mayorías; para una fuerza que hace poco más que un cuarto de siglo rifaba el país ante los grandes centros del poder económico globalizado. Soportaron al kirchnerismo a regañiadientes y cuando el desgaste de una docena de años de gobierno debilitó al frente para la victoria sobrevino la traición regalando espacios decisivos de poder al neoliberalismo.
Hoy los proyectos emancipatorios de toda nuestra América se lamen las heridas y festeja la reacción mundial. Desde mañana es preciso pensar y debatir como seguimos. Somos parte de una historia liberadora que arranca desde por lo menos el siglo XVIII. Perdimos una batalla, pero no la guerra.