Destrucción de la Argentina.

(Jorge Alegrechy)

Estamos asistiendo a la destrucción de nuestro país. Todas las medidas que está tomando el gobierno nos lleva a épocas que creíamos superadas.

La sociedad argentina, sobre todo la clase media, que siempre es políticamente decisiva, no tiene memoria y sigue actuando de una manera que no se entiende…. ¡vota contra su propio beneficio!

Tras el fatídico golpe de estado de1955, la derrota del gobierno popular se convirtió en derrota cultural.

Con el gobierno de la Revolución Libertadora, Argentina volvió a ser el país como fue desde la segunda mitad del siglo XIX hasta 1943. B.Mitre, M. Carles, F. Pinedo, M. Quintana, J.A. Roca (h), M. Carcano, R. de Elizalde y otros, fueron los cipayos para que Inglaterra nos dirigiera como una semicolonia.

Para lograr su cometido emplearon uno de los más eficaces mecanismos del sistema colonial, que es la cultura de la “denigración de lo propio” y “exaltación de lo ajeno”. Mediante este accionar, que el gran Arturo Jauretche denominó “zonceras”, permitieron que ese proceso se reproduzca y se transforme en autodenigración.

Los gobiernos que siguieron a la Revolución Libertadora, tantos democráticos como militares, fueron con políticas neoliberales dirigidas por Estados Unidos, que hicieron mucho daño a la Argentina.

Arribamos al 2001, donde el país casi llega a su balcanización; estábamos de rodillas ante los acreedores externos, entre ellos el FMI, y el caos imperante llevó a muchos argentinos hasta la muerte.

Con políticas nacionales y populares nos empezamos a levantar, y en 2006 cuando ya nos desembarazamos del FMI, caminamos a pie firme como un país soberano donde la política estaba sobre la economía.

Aún con furcios y errores, Argentina volvía a dirigir su propio destino. Con políticas económicas, educativas, sociales, tecnológicas, etc. se elevó la calidad de vida de su población.

Y llegamos al 2015, donde la clase media, políticamente decisiva, quiso un cambio. Engañada electoralmente más un poco de odio y revanchismo le dio el voto ganador al neoliberal M. Macri y sus ceoministros, que vinieron a hacer sus negocios.

Rápidamente comenzaron con sus tareas en cada ministerio. Lo hacen sin culpa, fueron elegidos en elecciones libres. No necesitaban, como antes, los golpes militares.

Hoy vemos docentes arrepentidos, jubilados que son condenados a sufrir rebajas en sus pensiones y quita de medicamentos, a integrantes de la clase media que por influencia de periodistas “independientes” están bajando en la escala social que los que “se robaron todo” los habían elevado. Además, miles de empleados públicos que se quedaron sin trabajo, luego de votar a los que venían a dignificar su labor y muchos que comieron “pescado podrido” repiten a coro “yo no lo voté” o “son todos iguales los políticos”.

La administración macrista no para de destruir trabajo y producción argentinos; abandona las políticas científicas exitosas; produce el cierre de fábricas y comercio, paraliza obras de infraestructura, etc. ¿se está adelantando a las condicionalidades que le exigirá el FMI?

Y la insensibilidad gubernamental se ve en la imposición de los aumentos de tarifas en los servicios públicos. Ante el intento de la oposición en poner un tope a las tarifas, Macri no titubeó en vetar la ley antitarifazo y cumplir con el grupo de petroleras y empresas de transporte y distribución eléctrica, los mayores ganadores del plan de gobierno macrista en desmedro de la población argentina

No caben dudas, la destrucción de la Argentina está en marcha, más con la llegada del FMI; lo más lamentable es que el gobierno festeja el nuevo y mayor endeudamiento que nos condicionará por generaciones. Increíble.

¿Los “colonizados mentales” también festejarán este volver al trágico pasado?

Jorge Alegrechy

7 de Junio de 2018