DESIRÉE LIEVEN (Kyra Saen).

(Rosina Valcárcel)

Désirée Lieven (Kyra Saven), es una de las mujeres que he admirado y amado. Nació el 2 de abril de 1898, en una familia de la nobleza zarista rusa. Durante la revolución bolchevique del 1917 tuvieron que salir de Rusia. Joven, se instaló en París a fines de la década de 1920. En 1932 Ingresó al Partido Comunista, comprometiéndose en la lucha por la República española. Cuando el PC francés la expulsó luego de dieciocho años de militancia, su dolor fue inmenso. Conoció a personalidades intelectuales del mundo: César Vallejo, Alejo Carpentier, Pablo Neruda, James Joyce, Jean Paul Sartre, Henry Miller, Antonin Artaud, Anaïs Nin, Alfredo Torero y otros.

Supe de ella a inicios de los años 70, cuando mi gran amigo Julio Dagnino le dedicó tardes, mientras caminábamos por el parque Santos Dumont de San Eugenio.

Ser libre como un árbol, escribe en alguna parte. «Libertad y amor ahora», podría ser una de las consignas íntimas de la Désirée que se dio a conocer a entre la década de los 60 y 70. Solidaria, generosa, siempre juvenil. Luchadora internacional, cosmopolita y tremendamente humana. La filosofía libertaria orientó toda su vida y su trabajo fraterno. Vivió con la mayor sencillez. Las puertas de su casa estaban siempre abiertas. Désirée falleció el 2 de octubre de 1991 en Sainte-Genevieve-des-Bois, a los 93 años de edad.

El compatriota Eduardo Justo Caballero me sugirió que fuésemos al domicilio de Désirée Lieven*, donde asistía a las citas más interesantes. Era en la calle de Beaux-Arts, adonde vamos sin demora.

De origen letón, nacida en el seno de una familia zarista y noble, Désirée Lieven deja los medios aristocráticos para vivir a fondo los grandes eventos del siglo XX: la Revolución bolchevique, la Segunda Guerra Mundial, la resistencia a los nazis en Francia, la Guerra civil española —siempre del buen lado—. Una galería de arte madrileña lleva su nombre.

En los años sesenta sostuvo las luchas de la izquierda en América latina, y creó sucesivos comités de ayuda a los prisioneros políticos. Amiga de personalidades tales Balthus, Anaïs Nin, Nicolás Guillén y César Vallejo, de éste recibía a menudo tarjetas postales durante sus viajes, como la de Moscú que nos mostraba: «Désirée: El paisaje es el mismo pero todo ha cambiado. Cuando vuelva te detallaré mis impresiones. Te envío la rosa más hermosa que esta mañana arranqué de mi corazón».

Anaïs Nin, que la conoció bien, nos la retrata: «Il y avait Désirée, une Russe à l’aspec voluptueux, avec une chevelure blonde magnifique, une épaise voix sensuelle. C’était y la maitresse du peintre Balthus».

Ante todo, Désirée era una mujer sencilla y generosa, con un amor desbordante por la vida. «Rusa de nacimiento y de corazón española», solía decir, tal vez porque su exilio forzoso la llevó a donde militó activamente al lado de los republicanos. Tras la derrota, se incorpora en la Resistencia francesa con varios seudónimos, Delia Toral, Lucienne… y gana un internamiento en los campos de concentración. Durante los años ¬1960-1980, su minúsculo apartamento de la calle Beaux-Arts se mantuvo abierto a los exiliados, desterrados políticos españoles y sudamericanos, sobre todo peruanos, quienes en su casa aliaban el esplendor al heroísmo y la vida bohemia, escribió uno de los muchos poetas que por allí pasaron.

—«A algunos los llevó el peruano Pablo Paredes, que fue quien le llenó la casa de compatriotas suyos. A veces hallaban la puerta aherrojada y empezaban a divagar: Seguro que el Che está negociando con el peruano Juan Pablo Chang (estudiante en la Ciudad Universitaria y miembro del Ejército de Liberación Nacional, que fue asesinado también en Vallegrande)».

A voir: «Désirée» Documentaire de Hernan Rivera Mejía. 1989 -29 min

A lire: Phillippe Robrieux: Notre Génération communiste (1953-1968), Robert Laffont,

VALLEJO EN LA MEMORIA DE DÉSIRÉE LIEVEN

Nuestro cineasta Hernan Rivera Mejía (Perú), divulgó un fragmento de su documental sobre Désirée Lieven, amiga de César Vallejo y del grupo de peruanos que vivió en la Francia de entreguerras. Este documental de 29 minutos fue grabado en 1989. Valiosísimo documento sobre aquella mujer rusa (lituana) que renunció a sus privilegios nobiliarios para optar por la solidaridad, la lucha contra el fascismo y el franquismo y puso gran energía en apuntalar a los refugiados de los campos de concentración de Argeles-sur-Mer (Francia)... uno de los símbolos de la solidaridad y la confraternidad del siglo XX.

DESIRÉE LIEVEN

Rusa de nacimiento, española de corazón

Con el Perú Désirée Lieven trenzó redes intensas de aprecio y solidaridad. Ello parece haber empezado con el encuentro de Helba Huara y Gonzalo More una tarde de marzo de 1930. Garabatea Désirée: —«un amigo, un joven pintor americano, estuvo muy emocionado en mi taller: “¿Usted no sabe quién está en París? la más grande bailarina de América Latina: Helba Huara, no conozco a nadie y no tienen nada... no hay dinero... Ven conmigo... verás”»

A Désirée, no le agradaba festejar sus cumpleaños, pero a menudo estimaba que vengan a compartir un vinito o una copita de vodka (o pisco) por su día.

Murió el 2 de octubre de 1991. Ella tendría hoy 114 años o 116...decía haber nacido en 1900. Estamos seguros guardaría siempre su espíritu de Resistente... y más joven y moderna que muchos que viven en el siglo oscuro de otros tiempos.

Recordamos a la Revolucionaria Internacionalista que jamás vendió su alma.

DESIRÉE LIEVEN

Fue, como se presentó la nota necrológica: «rusa de nacimiento pero española de corazón» (russe de naissance, le couer espagnol). Y, en efecto, su corazón se desbordó irresistiblemente por España, españoles y muchos latinoamericanos, entre ellos un sinnúmero de peruanos.

De origen noble, de aquella nobleza caucásica que sucumbió a raíz del triunfo de la revolución bolchevique. Su exilio definitivo la llevó a la Península Ibérica y recaló, en Francia. Su vida debió parecerse en algo al retorno de Ulises a Ítaca. Es verdad que por el rasgo dramático y comprometido de su situación, tuvo que ocultar su identidad verdadera y recurrir a la protección del seudónimo, por propia voluntad, en su caso fue bello (resplandeciente, en verdad, como apuntara Jorge Falcón, su amigo de muchos años). No obstante, provenir de donde provenía (casta o linaje despreciable a decir de las izquierdas radicales), fue una mujer que abrazó, que ejercitó con vigor, rotundo y contundente, las causas antifascistas en la Guerra Civil Española y se involucró en la resistencia francesa, adoptando en tales circunstancias (décadas del 30 y 40 del s. XX), como nombres de combate, Delia Toral y Lucienne.

El brío de sus convicciones y la vitalidad de sus actitudes fueron lección para muchos. Alfonso Colodrón, por ejemplo: valoró la enorme influencia que ejerció aquella mujer en su vida, de la que dijo haber conocido: «la más extraordinaria de las nómadas anónimas». España la recuerda, fue —ya es hora de decirlo— una mujer realmente excepcional; existe al menos una galería artística con el nombre que ella empleó hasta el final de sus días.

Rosina: A los 94 años de edad, partió cautiva de su melancolía, habiendo vivido en libertad, y, así, amó y compartió con los demás. Ciertas malas voluntades le inventaron multiplicidad de amantes y fábulas, y allí hasta al mismo Vallejo sin que él lo haya confirmado. Quienes sí entraron al entorno cálido de su nobleza, conociéndola de cerca, fueron diversos artistas e intelectuales peruanos, algunos indefensos huéspedes del Barrio Latino —años 60— a quienes, con hospitalidad infinita, juntaba en su pequeño departamento de París (rue de Beaux Arts) alrededor de una mesa poblada de bondad y bocadillos; otros revolucionarios preparándose para las guerrillas, ejemplo Juan Pablo Chang, Guillermo Lobatón, Héctor Béjar, Julio Dagnino…; Alfredo Torero; escritoras como Sabine Hargous; periodistas como Genaro Carnero Checa; Pablo Paredes (RFI) quien se reveló en Mayo del 68; pintores como Gerardo Chávez López, Alberto Quintanilla; dramaturgos como Octavio Ramírez del Risco y escritores o poetas como Reynaldo Naranjo, y jóvenes como Carlos Calderón Fajardo, José Luis Ayala, Vladimir Herrera, José Rosas Ribeyro, entre otros.

Rosina: Cuando pisé París en noviembre de 1971 no tuve la fortuna de conocerla personalmente, pues no se hallaba en su morada, pero Gerald, su esposo sí. Luego en 1996, volví a visitar la casita, y otra vez su esposo me atendió muy cordialmente y platicamos alrededor de un buen café. Después busqué a las amistades de Desirée en París, para suerte mía, Sabine Hargous me había alojado en su departamento, y resultó ser ella quien bajo el seudónimo de Kyra Saven al alimón había escrito con Desirée el libro biográfico: Ma Vie M'a Beaucoup Plu. Todos los peruanos de París de los setentas esperaban salir en sus memorias.

Vladimir Herrera: “Ella que engreía a Hector Bejar se acordó sólo de Hugo Blanco”.

“La mayoría de los peruanos de París de los setentas esperaban salir en sus memorias. Ella que engreía a Héctor Béjar se acordó sólo de Hugo Blanco”: (Vladimir Herrera, 2/05/14, Facebook) Me regaló la edición francesa, y se la confié a José Luis Ayala (hasta hoy y no me arrepiento). Asimismo me reunió con «Los amigos de Desirée» quienes me obsequiaron varios boletines, folletos de diversas reuniones, y remembranzas (todavía las debe conservar J.LA).

Evoco ese espíritu solidario fraterno y contundente, con el que persuadía Déssirée: En una ocasión llega a su morada el joven peruano O.R.R, que estaba atravesando por problemas de residencia en París y de visita a la casa de Déssirée y previo los comentarios, enfatiza, que los mayores problemas son la repentina ausencia de cartas de amor, por lo que se mostraba triste y acongojado. Déssirée, en un arranque de «psicoanalista» de emergencia, le plantea: «ven a residir en casa, con la sola condición de que a partir de mañana te muestres siempre radiante de felicidad y alegría y olvides las razones de tu tristeza». Así fue, a la luz del nuevo día, tenía un joven dinámico, laborioso y sonriente, trabajando en la biblioteca, curado de todas las razones de su mal de amores «milagrosamente» de un día para otro.

Se la describe como mujer, comedida, en la que en palabras de Falcón, conjugaron esplendor, bohemia y heroísmo. Sus restos se incineraron en el Columbario de Pére-Lachaise, en París. Hasta ese día, con dignidad, se llamó, simple y bellamente, así: Desirée Lieven. Pocos hablan de ella en el presente.

Rosina Valcárcel

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ANEXO

"Querida Rosi:

Este es el texto considerado. Pero me parece que faltan otros datos, es fundamental el lenguaje y la emoción de la entrevista. Además hay que adicionar a Gustavo y Violeta. Esa es la idea.

Montiel estará el jueves en San Marcos, voy a decirle. Podemos encontrarnos el día que disponga de tiempo, sé que viaja a Cusco y luego estará todo el mes de julio, de modo que todavía hay tiempo.

Los otros textos que consideras ya se han publicado en Internet. Te agradezco ese trabajo, pero quedamos en que te presentaría la versión a publicarse.

Hay mucho que hablar todavía, Desirée es un personaje maravilloso.

Voy a escribirle a Gustavo.

Te envío mi cariño, admiración y fraternidad.

Un abrazo.

José Luis Ayala".

(Misiva inédita de José Luis Ayala

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