CUESTIONES DE TÁCTICA.

(Felson Yajure)

(06/09/2017)
El conflicto o contradicción entre Imperialismo y pueblo es antiguo, desde que existen ambos. Y es expresión del mismo conflicto que existe entre burguesía y proletariado. Y como estamos en un mundo globalizado, tanto la estrategia y su subproducto, la táctica deben primeramente tomar en cuenta ese factor y que el capitalismo es el sistema de gobierno imperante en casi la totalidad del planeta, en particular en los países llamados “desarrollados”, y eso determina la forma en que se abordan las contradicciones, es decir, la estrategia y las tácticas que se derivan de ellas, ya que ningún país puede existir en forma autárquica, aislado del resto del mundo, menos aún, un país mono subdesarrollado y mono-exportador, pues a todo gobierno le es imperante la satisfacción de las necesidades de la población, al menos ese debe o debería ser su objetivo.
Como un ejemplo reflexivo, el término estrategia no aparece en Marx o Engels y lo hace en la obra de Lenin sólo en 1921. Y sólo es empleado para conceptualizar el viraje profundo que era necesario dar en la construcción del socialismo para solventar las exigencias de política económica (NEP) que, entonces, producto de la situación nacional e internacional, necesitaban aplicar en el naciente poder soviético para poder lograr la recuperación la económica.
Lo primero es tener claro, que la contradicción entre los acumuladores de capital y el pueblo es antagónica, o suma cero, mientras mejor están los que acumulan capital, es porque peor están quienes producen ese capital con su trabajo. Así mismo, la expresión de Marx “Proletarios del mundo, uníos” es una consecuencia de la unión y solidaridad que existe y ha existido siempre entre los capitalistas y con sus representantes y manipuladores políticos, independientemente del país de que se trate. A veces puede tildárseme de muy básico, y es que no pocas veces, de lo básico es de lo que más carecemos a la hora de ubicarnos en una coyuntura, y no somos plenamente consecuentes con las conceptualizaciones básicas, así muchos creen que con un mundo casi en su totalidad bajo dominio del imperio, lograr posiciones de poder es tener acceso a una varita mágica, y así se le reclama a la Asamblea Nacional Constituyente, que en un mes debió resolver toda las apremiantes necesidades de los venezolanos, sin considerar que para abordar cualquier tema lo primero que el pueblo anhelaba era obtener la paz, y solventar la impunidad que se generaba desde la Fiscalía General de la República era una prioridad ineludible, hechos sin los cuales era inútil abordar lo económico. Y es que hay opinadores de oficio, como el periodista Miguel Salazar, quien cree que las coordinaciones de las comisiones de la ANC debieron estar en manos de gente inexperta, por eso del cacareado cliché o exigencia pequeño burguesa de “caras nuevas”. En cada comisión hay alrededor de 20 integrantes de la ANC. Me pregunto, en cuál reglamento se establece que quien dirige o coordina una comisión decide por toda la comisión, acaso en la coyuntura que estamos, lo primordial no es que las comisiones produzcan resultados lo más acorde posible a los requerimiento del momento. ¿Podemos decir que tratar de garantizar funcionamiento y resultados, es incurrir en sectarismo?. El periodista Eleazar Díaz Rangel también a emitido opinión parecida sobre un supuesto sectarismo. Acaso, no estamos en plena guerra, y el imperio aplica la mayor presión que le es posible en las circunstancias. No son justamente, las estridencias de la pequeño burguesía, uno de los motivos que bloquean posiciones populares más consecuentes con los intereses históricos del pueblo. Quien entiende, si sueltan a Barrabas la pequeña burguesía pide que suelten a Jesús, si sueltan a Jesús, piden que suelten a Barrabas. Con razón hay que apresurar el paso, y crear el punto de no retorno de la construcción del Socialismo. O inventamos creadoramente o la pequeña burguesía nos arroja por un despeñadero (si la dejamos). Encontraremos el camino o haremos uno. Con razón decía Fidel, que uno de los errores de la revolución cubana, fue creer que alguien sabía como construir el Socialismo. Lo que hay que ser es lo más objetivo y posible, y fiel a los principios, no creer que en un solo país puede construirse una sociedad ideal. En estos tiempos eso no lo cree ni Tomás Moro. Los revolucionarios somos utópicos y por eso nuestro puesto es la vanguardia. Pero deben tener los pies sobre la tierra. Si diseñamos estrategias y tácticas basadas sólo en nuestros deseos, pecaremos gravemente de sujetivos y conduciremos al fracaso los sueños de millones, y de la humanidad, sueños los cuales, aunque no logremos en el inmediato o mediano plazo, tenemos el deber de preservar para el futuro más próximo posible, y eso no lo lograremos con estrategias y tácticas fantasiosas, elaboradas a lo Julio Verne. Eso sería criminal.
Estamos en un mundo donde por intereses que no vienen al caso, tanto China como Rusia no se oponen a las sanciones a Corea del Norte, por sus propios intereses, y nuestros pequeños burgueses, sesudos analistas, pretenden que hagamos política sin considerar esos hechos. Bien lejos que vamos a llegar, aislándonos de nuestros mejores (no ideales), aliados internacionales. La realidad impone sensatez, aunque para ser buen revolucionario hace falta soberanía y una buena dosis de osadía.
Hasta el nombre Corea del Norte nos lo han impuesto, el nombre por sus siglas es “RPDK”, el cual podría traducirse por “Republica Popular Democrática de Korea”. Para ellos hay una sola Corea. Si algo ha evidenciado la crisis coreana es que tanto China como Rusia no buscan un desplazamiento abrupto del policía mundial, sino un desplazamiento gradual. Callan que la República Democrática de Corea lo que hace es dar un tiro al aire, cuando al frente de su casa EEUU, Japón y Corea del Sur se paran a amenazarlos, haciendo ejercicios de cómo matarlos y acabar con su gobierno. La República Popular Democrática de Corea ha pedido que cesen y siguen. Me pregunto, que haría el Hegemon imperial, si Rusia, Cuba y Venezuela se pusieran frente a la Florida o Texas, a realizar ejercicios de guerra amenazando con invadirlos. Jajaja, es fácil imaginarlo.
En la presente coyuntura en Venezuela, donde una vez derrotada la táctica subversiva de la oposición, el propio “asesino en Jefe” del imperio anglo-sionista ha asumido la conducción de los ataques contra el pueblo venezolano, incurriendo en crímenes de guerra. Eso es un logro político, porque los hemos puesto en evidencia ante los ojos de los pueblos del mundo. Es tarea ineludible de las fuerzas progresistas, la educación política del pueblo. El Socialismo no lo construirán los revolucionaros, lo harán las grandes masas de la población en la medida que tomen conciencia de la necesidad de lograr su soberanía respecto a los poderes fácticos del capitalismo mundial.
La única estrategia de las trasnacionales y la burguesía, es acabar con el proceso bolivariano, y no pueden tener otra, sería ir contra sus propias naturalezas, sería negar la realidad, el carácter antagónico de sus intereses. De allí que la participación de sus testaferros políticos sea sólo una táctica para tratar de lograr mejor oportunidad para derrocar el gobierno, única manera en que podría obviar las leyes que en protección del pueblo y nuestros recursos naturales se han logrado. Su participación en elecciones y defensa de la democracia y la constitución son más falsas que un billete de quince bolívares. Más allá de la responsabilidad que tenemos, ellos aupan el desabastecimiento y la especulación, y le echan la culpa al chavismo. El saboteo y el engaño y la manipulación son componentes básicos de su estrategia. El pueblo, aprende y se concientiza más por hechos que por propaganda, ha adquirido conciencia que se trata es de una lucha de clases, y que buscan es nuestros recursos naturales. En esa denuncia hemos acertado. Bien lejos que vamos a llegar, aislándonos de nuestros mejores (no ideales), aliados internacionales. La realidad impone sensatez, aunque para ser buen revolucionario hace falta una buena dosis de osadía.
Volviendo a la necesidad de denunciar al Criminal en Jefe del imperialismo, y sus medidas de crimen de lesa humanidad y de guerra, es bueno señalar que, el llamado “Estatuto de Roma” que rige al Tribunal Internacional contra el terrorismo y crímenes de guerra, en su artículo 6, define al crimen de genocidio como: aquel perpetrado por cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso; la matanza de miembros del grupo; la lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo. Acaso no es el Chavismo un grupo nacional. También, define en su artículo 7, los llamados crímenes de Lesa Humanidad como: Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional. Así como, otros actos inhumanos de carácter similar que acusen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física. Acaso no es eso, lo que intenta la dirigencia de la oposición al chavismo.
Desarrollar el Poder Popular, es una línea estratégica y por lo tanto transversal a todas las tácticas que se implementen. Ir pensando en Federaciones y Confederaciones Comunales, como posible vía de ir sembrando bases para el Estado Comunal, en modo alguno debe impedirnos la búsqueda de aliados internacionales que nos permitan enfrentar los ataques de las trasnacionales en mejores posiciones, contrarrestar su guerra económica, su bloqueo financiero, y eso no lo vamos a lograr aliándonos con marcianos u otros extraterrestres, tenemos que hacerlo con los posibles en este mundo dominado por las llamadas grandes potencias, tenemos que aprender a zigzaguear, rodear, avanzar y hasta retroceder estratégicamente para luego volver a avanzar (como táctica, cuando haga falta para garantizar nuestras estrategias de construcción de una transición hacia el Socialismo). Ese debe ser nuestro objetivo.
“por más cambios políticos, económicos y sociales que nosotros hagamos, si non somos capaces de demoler las viejas costumbres, las odiosas diferencias de clase, los obscenos privilegios; si no lo hacemos y generamos una nueva cultura de igualdad, solidaridad y hermandad, habríamos perdido el tiempo. ¡Pero nosotros no vamos a perder el tiempo! ¡Nosotros lo lograremos! ¡Nosotros lo haremos! Hugo Chávez.