CUADERNO DE LA IZQUIERDA NACIONAL Nº50.

CUADERNO DE LA IZQUIERDA NACIONAL Nº50
(2007-2014)

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DIRECTOR: ALBERTO J. FRANZOIA
EDITOR: RAÚL ISMAN
AÑO 3 - 2014

SEPTIEMBRE DE 2014

Cuaderno nº50 (septiembre 24 de 2014)
I. Editorial. El olmo no da peras. Por Alberto J. Franzoia

II. Viejas melodías. Por Juan Carlos Jara

III. Al Cuchi Leguizamón. Por Leonardo Killian
IV. Jorge Luis Borges, un arduo personaje. Por Guillermo Alfieri
V. Video: Entrevista de TeleSUR a Eduardo Galeano

VI. Correo de lectores

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I. EDITORIAL

EL OLMO NO DA PERAS
Por Alberto J. Franzoia

El trabajo de Arturo Jauretche más logrado desde el punto de vista sociológico lleva por título “El medio pelo en la sociedad argentina”, escrito y publicado por vez primera en 1966; nada menos que con tres ediciones entre noviembre y diciembre de dicho año. Si bien su objeto de estudio está constituido por ese amplio sector social que da título al texto, y cuyo denominador común, más allá de sus distintos componentes, consiste en que todos ellos comparten un falso estatus, el autor recorre un inmenso territorio histórico que comienza con los tiempos coloniales y concluye en días cercanos a los que esta obra es presentada al lector.
Uno de los momentos más reveladores para nuestro futuro nacional contenido en el Medio Pelo, es cuando Jauretche se refiere a los tres fracasos históricos de nuestra burguesía. Lo primero que se impone aclarar es que Don Arturo, a diferencia de muchísimos historiadores y sociólogos argentinos, nunca confundió los conceptos burguesía nacional y oligarquía. Por lo que cuando se refiere a los fracasos de la primera, lo hace teniendo en cuenta las posibilidades nunca realizadas de contar con una clase social no sólo capitalista como nuestra oligarquía, sino también capaz de dar impulso a un auténtico capitalismo nacional mediante la inversión de una parte significativa de sus beneficios en la expansión de las fuerzas productivas, lo cual supone el desarrollo de una fuerte y diversificada industria nativa. Es desde esa perspectiva que Jauretche emite veredicto y sin pelos en la lengua considera los tres grandes fracasos históricos de nuestra burguesía.
Fracasos de una clase que no fue, imposibilitando de esa manera el desarrollo del capitalismo nacional. Drama de tres actos hasta el momento en que Jauretche escribe su texto. Primero con la caída de Rosas, que había favorecido el desarrollo de la industria del saladero, luego con la generación del 80, cuando la unidad nacional con gran expansión de la ganadería y agricultura modernas gestó una nueva posibilidad para la inversión productiva integral, y finalmente con el impulso al desarrollo de la industria durante los dos primeros gobiernos de Perón. En sus dos primeros fracasos Jauretche se refiere a una clase terrateniente que desaprovechó la posibilidad de constituir una burguesía nacional al tomar como grupo de referencia (en sus hábitos y comportamiento de clase) a la aristocracia europea. En el tercero se trata directamente de una burguesía industrial nacida al amparo del apoyo peronista, que renuncia a consolidarse como clase rectora, pues toma como grupo de referencia a la “aristocracia local”, o para ser más precisos a la ya consolidada oligarquía.

Sin embargo la historia no termina allí, porque si bien Don Arturo no vivió para dar cuenta de ello, se podría afirmar que hay un cuarto fracaso de esa gran burguesía que nunca fue. Sostuvo Norberto Galasso durante el año en curso refiriéndose a la última dictadura cívico-militar: “Creo que los militares se complicaron al meterse en el asunto de Malvinas, pero hicieron lo que querían hacer a través de Martínez de Hoz porque, más que los militares, el cerebro del golpe del '76 fue él. Se detuvo el proceso de industrialización, se ató la economía al Fondo Monetario Internacional y se definió la política exterior como "relaciones carnales", es decir, de dependencia total. Además, se sofocó a la clase trabajadora con los contratos basura y todas las medidas antipopulares que se tomaron. Lograron producir las condiciones para que se forjara un grupo de empresas o consorcios que podrían haber sido una burguesía nacional en el sentido de tratar de desarrollar una economía propia, pero no fue así. Macri, Bulgheroni, Pérez Companc casi todos ellos nacen en el '45, '46, '47, '48, pero se vinculan al mercado externo como Tenchint, por ejemplo, que vende la mayor parte de su producción afuera, o Aluar, que también vende la mayor parte afuera. Esto dificulta el pacto social porque a estas empresas les gusta trabajar con salarios bajos y, si venden adentro, necesariamente, les guste o no, tienen que darles a los trabajadores un poder de demanda de compra para poder colocar su mercadería. Si venden afuera, como habitualmente lo hacen Bulgheroni o Pescarmona, el país queda convertido en una factoría en la que hay una clase económica dominante integrada por la Sociedad Rural, industrial en algunos aspectos de estos grandes consorcios y comunicacional en la concentración poderosa de Clarín, por ejemplo. Estos grupos no quieren el protagonismo popular ni la redistribución del ingreso. Ese es, precisamente, el quiebre que se da en 2003, por lo que han apelado y siguen apelando a todo, incluso a lo más cruel y más bajo para no perder sus privilegios que están ligados al gran capital multinacional”.
Es decir que cada vez que hubo condiciones objetivas para gestar un capitalismo nacional, la clase que lo ha impulsado en los países hoy desarrollados (la burguesía) aquí defeccionó; no llegó a constituirse como tal perdiendo el rumbo en Europa, o ya constituida se extravió en las pautas que guían a la oligarquía nativa. Como la lógica de acumulación capitalista de dicha clase está inscripta en el circuito de la comercialización y especulación con condiciones muy favorables, no esencialmente en el de la producción, hemos tenido y tenemos un empresariado que en realidad no es burgués. Por eso mucho más que una gran burguesía nacional ha terminado siendo oligarquía por su comportamiento objetivo de clase. Incluso cuando han incursionada en el sector industrial, optaron por especular un mercado nacional muy reducido pero controlado monopólicamente o como bien dice Galasso, en las últimas décadas prefieren vender en el exterior convirtiendo al país en una factoría y vinculándose en condición de socio menor al gran capital multinacional. Comportamiento que no ajeno al de su grupo de referencia: la oligarquía tradicional.
Esta clase por su renuncia a ejercer como burguesía nacional, impulsando un desarrollo sostenido y diversificado de nuestra economía, está incapacitada para constituirse en la cabeza de un frente nacional y popular, o inclusive para acompañar con decoro un proceso de necesarias transformaciones. Así lo ha demostrado con datos concretos, como permite constarlo cualquier estudio medianamente objetivo de nuestro pasado, y cualquier mirada atenta a la situación presente. Por eso, cada vez que se convoque a nuestra supuesta “burguesía nacional” para integrarse a un proceso de cambios profundos, que sirvan para dar por tierra con la Argentina oligárquica y dependiente del capital extranjero imperialista, no se hará más que pedirles peras al olmo.
La Plata, 24 de septiembre de 2014
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II. VIEJAS MELODIAS

Por Juan Carlos Jara
En 2001 –año clave en la historia contemporánea argentina-, el economista norteamericano Paul Krugman, laureado siete años más tarde con el premio Nobel de su especialidad, publicó el libro “Fuzzy Math”, “guía esencial para entender el plan impositivo de Bush”. De allí extraemos un breve fragmento que nos recuerda una verdad que los “populistas” latinoamericanos, como diría Jauretche: “se han silbado de memoria” durante años. Krugman alerta a sus lectores contra cierto discurso político que, entre nosotros, se iba a derrumbar estrepitosamente ese mismo año y que, no sólo había pregonado, desde 1976, el obsceno eslogan “achicar el estado es agrandar la nación”, sino que lo había llevado a la práctica, con especial virulencia, durante la década neoinfame de 1990.
Los mismos que hoy dicen preocuparse por el supuesto derroche del “gasto público” y por la intangibilidad de los recursos previsionales y ayer manosearon a gusto –haciendo papel mojado de su propia ley de intangibilidad- los depósitos bancarios de los pequeños ahorristas, son aquellos contra los que previene Krugman al decir:
“Cuando algunos políticos dicen que ellos quieren un estado más chico, un estado eficiente, no solamente mueva la cabeza, pregúnteles cuál de estas tres divisiones quieren recortar: ¿Servicios Públicos, Seguridad Social, o Ayuda Social?
“Aunque hay siempre ineficiencia y fraude en el gobierno federal, esto es también cierto en cualquier organización de gran tamaño, incluyendo las empresas privadas. (…).
“Así que no es realista que un político diga que va a "achicar" el estado en un porcentaje notable, sin dejar de lado algunos servicios que el Estado provee actualmente. Si ellos planean achicar el estado, ¿qué parte de ese estado planean achicar?”.
La explosión del 2001 mostró en carne viva las llagas ardientes de ese plan iniciado por la dupla siniestra Videla-Martínez de Hoz, convalidado por el ínfimo progresismo sin destino de Alfonsín, Terragno y Cía. y llevado a extremos pornográficos por el fatuo personaje de Anillaco y su otrora irreemplazable ladero cordobés. El grotesco De la Rúa –perdido en el laberinto tinelliano de un país en llamas- solo atinó a apagar el fuego con la nafta que le proveían López Murphy y el propio Cavallo. Dicen que Nerón calcinó una ciudad. Estos nefastos personeros del capital internacional incendiaron un país. Todos ellos son culpables de masacres violentas o lentos crímenes imperceptibles a través de la “miseria planificada” que denunciara Walsh. No sólo el peso de la ley no cayó (todavía) sobre ellos sino que ahora reaparecen como alacranes ciegos después de la tormenta o como bestias cebadas al olor de carne fresca. ¡Si hasta a Lita de Lázzari hemos visto asomar recientemente en un spot publicitario! Un tácito punto final los amparó de la justicia en su momento y ahora regresan traccionados por la presunta inminencia de un “fin de ciclo” que, ay, parecen haber asumido hasta algunos de los propios interesados.
Lo cierto es que nuevos y veteranos entreguistas (se los suele conocer con el nombre común de neoliberales o buitres autóctonos o simplemente cipayos) comienzan, poco a poco, a exponer sin tapujos sus verdaderos proyectos de país, en línea con lo planteado por Krugman. En un evento organizado a principios de este mes por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, los increíblemente presidenciables Macri, Binner y Massa coincidieron en prometer la solución a todos nuestros problemas a través de una serie de medidas de ajuste (de ajuste popular, se entiende) que además incluye quita de retenciones a los empresarios del campo, apertura indiscriminada del mercado y autonomía del Banco Central (autonomía respecto del P. E. no del poder económico, también se entiende).
Mauricio Macri, por ejemplo, con el desenfado que le es habitual, afirmó que su plataforma electoral para el 2015 contempla la "eliminación de todas las retenciones a las economías regionales, y de cualquier impedimento para exportar, así como bajar 5 puntos por año las retenciones a la soja". En otro pasaje de la charla, señaló, con más desparpajo aún: “Hay mucho despilfarro. Nunca vi un gobierno que malgaste tanto los recursos. Hacen empresas tecnológicas que no hacen falta, se generan empresas satelitales que no funcionan e invierten en cuentas”. El párrafo estaba destinado a la construcción en nuestro país del Arsat-I, satélite de comunicaciones, orgullo de la ciencia nacional, al que el otro candidato conservador, Sergio Massa llamó “heladera”, con el desdén propio del palurdo que se jacta de su propia ignorancia. Se trata del mismo Massa que en la susodicha reunión abogó por “una política monetaria de largo plazo” apuntalada en “la autonomía del Banco Central que termine con el festival de emisión para tapar agujeros de gasto público”. El ex presidente del Club AtléticoTigre consideró además que el Mercosur debe acercarse a la llamada “Alianza del Pacífico” y sostuvo que su plan para bajar la inflación consistirá en imponer “metas fiscales, monetarias, cambiarias y de inversión”, lo que permitiría “una reducción gradual de 7 a 10 puntos porcentuales por año, en un máximo de cuatro años”. A su lado asentían sus asesores económicos Martín Redrado, el ex “golden boy” menemista y José Ignacio de Mendiguren, uno de los gestores de la “pesificación asimétrica” del ex bañero y hoy Papá Noel criollo Eduardo Duhalde.
Por último el diputado socialcaprilista de UNEN Hermes Binner argumentó que “no hay posibilidad de convencer a alguien de que invierta con este nivel de inflación”, al tiempo que lamentaba que, según él, se incrementara el número de nuevos impuestos.
En la primera página de “El 18 brumario de Luis Bonaparte”, Carlos Marx recuerda que su compatriota, el filósofo Hegel, había afirmado que “todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces”. De lo que se olvidó Hegel, señala Marx, es de agregar que la primera vez se producen como tragedia y la segunda como farsa. Lo lamentable, añadimos a la vez nosotros, es cuando la farsa termina convirtiéndose en una nueva tragedia, siempre más funesta que la anterior, en un círculo vicioso repetido una y otra vez hasta el hartazgo. Los argentinos, diría Jauretche, también esa melodía la silbamos de memoria.
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III. Este artículo, escrito en 2007 por nuestro colaborador y amigo Leo Killian, lo publicamos por primera vez durante la etapa del Cuaderno en El Ortiba, cuando el Cuchi Leguizamón (n. 29 de septiembre de 1917, m. 27 de septiembre de 2000) hubiera cumplido 90 años. Ya había fallecido desgraciadamente y, como suele suceder, nuestros medios, siempre tan ocupados en la estupidez, lo ignoraron miserablemente. La esposa del Cuchi leyó el artículo y le escribió a Leonardo Killian agradeciéndole. Incluso le dijo que cuando pasara por Salta no dejara de visitarla. Pero Leo np se animó.

El próximo lunes 28 Cuchi cumpliría 97 años, en su homenaje volvemos a publicarlo porque sabemos que todos los amantes de nuestra música lo disfrutarán.

AL CUCHI LEGUIZAMON

Por Leonardo Killian

Cumplió años Gustavo "Cuchi" Leguizamón, quien había nacido en Salta un 29 de septiembre de 1917.

En la historia de la música popular argentina hay simbiosis memorables: Gardel – Lepera, Troilo- Manzi, Piazzola - Ferrer entre otros tantos tangueros y sin duda para la música tradicional que por aquí se insiste en llamar "folklore" Leguizamón y Castilla están muy lejos de todos los demás. Han señalado la cumbre en el género.

El Cuchi fue una rara avis y sin duda pertenece a una generación irrepetible de músicos y poetas salteños.

La Pomeña, Zamba de Juan Panadero, Maturana y Balderrama son joyas de nuestra música popular.

No es casualidad que en la época de mayor y obsceno poder imperial de la historia humana la música de nuestros pueblos esté tan opacada. La industria cultural del mundo anglosajón entra como una topadora en nuestras casas a través de la radio y de la TV, embruteciendo y adocenando a nuestros jóvenes.

Junto con sus remeras, sus gaseosas, sus marcas de zapatillas y sus modas. Junto con las drogas y con la imposición de ser "zafados" muy pocos argentinos menores de cuarenta años ha escuchado o conocido la obra del Cuchi.

Personaje de la picaresca salteña contaba un cuento "En un matutino salteño se publicaba el siguiente aviso clasificado: Se vende piano usado con teclas de la mano izquierda intactas, firmado Ariel Ramírez".

El Cuchi, genial e irreverente tenía en Ariel Ramírez su contracara, un burócrata de la música y pésimo instrumentista.

Uno que es un melancólico profesional, extraña, entre otras cosas, ir a ver al Mono Villegas o a Piazzola al Teatro San Martin. Extraño al genial Hugo Díaz con su enorme bocaza que se comía las armónicas y las convertía en zambas y chacareras sacheras. Y por supuesto al Cuchi y su piano.

Este poeta que hizo conciertos "afinando campanas" pertenece al linaje de los músicos exquisitos que fueron y serán grandes precisamente por no vender una sola nota a la mediocridad del "mercado".

En el rincón mas profundo de su gente y de sus pájaros está guardado el corazón del Cuchi.

Feliz cumpleaños abuelo.
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IV. JORGE LUIS BORGES, UN ARDUO PERSONAJE

Por Guillermo Alfieri

Jorge Luis Borges nació el 24 de agosto de 1899. Me propuse mover la mano para escribir y homenajearlo, en su cumpleaños 115. En el intento, tropecé por segunda vez con la misma piedra. La primera ocurrió en 1976, en condición de preso político. Por una mezcla de distracción y prejuicio, había leído poco a Borges. Por eso me alegró recibir el volumen con su obra completa, adquirido con esfuerzo familiar. En el prólogo, colisioné con el elogio del autor a la dictadura, por haber “recuperado” el país. Cerré el objeto impreso, lo maltraté y lo devolví.
El segundo tropiezo está fresquito. Recorría la antología de entrevistas que Borges mantuvo con el periodista Rodolfo Braceli, entre 1965 y 1983, con la idea de extraer y transmitir reflexiones del artista de la palabra. De golpe y porrazo lo que hallé son irritantes comentarios racistas, en sentido opuesto a la Milonga de los Morenos, poema de Borges musicalizado por Julián Plaza, grabado con el canto de Jairo y Walter Heinze, por ejemplo.
Controlé la renovada decepción , para pensar si avanzaba en el tema o lo dejaba de lado. Resolví continuar, porque comparto la actitud de Braceli de seguir “pesquisando” a Borges, para “amortiguar así el escándalo de ciertas opiniones suyas que, tantas veces, nos hicieron aborrecerlo…”

¿Era o se hacía?
Braceli admira al Borges escritor. Tenía 25 años de edad y estudiaba letras, cuando dialogó con él, en calidad de periodista del diario Los Andes de Mendoza. Se radicó en Buenos Aires y se sucedieron los encuentros, con “el supremo escritor”. En uno de ellos planteó:
--Supongamos que usted hubiera tenido un hijo y ese hijo le hubiera salido negro.
--Noooo… ¡eso jamás hubiera sucedido! Para eso yo hubiera tenido que acostarme con una negra, y eso no pasó jamás ¡por suerte!
--Y si por esas picardías de la naturaleza o porque algún ilustre antepasado suyo se acostó con una esclava, el supuesto hijo le salía nomás negro, usted, Borges, ¿qué hubiera hecho?
--Y bueno, ¿qué le vamos a hacer?... No creo que nadie se podría alegrar de tener un hijo negro ¡ni los negros!... Si pienso en los griegos, en los judíos, en los árabes, me parece que han hecho más por nosotros que los negros… Los negros, si no hubieran nacido, culturalmente nadie los habría extrañado.
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Braceli le pasó lista. Para Borges los negros son prescindibles, los vascos no hicieron otra cosa que ordeñar, Latinoamérica y su literatura no existen, Pinochet fue un héroe de la democracia, Videla no le iba en zaga. Borges, recurrió a la esgrima de las excusas.
--En todo caso yo no pido que me hagan tantas entrevistas… Yo no entiendo nada de política. No tengo la culpa de que la gente y los periodistas me tomen en serio y, lo peor del caso, es que yo también me tomo en serio… Otra vez usted ha venido a pelearme. Le reitero que yo soy muy cobarde; mi dentista se lo puede confirmar. De manera que no voy a aceptarle el desafío.
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Después de aquel incidente de 1976, supe que Borges firmó petitorio de libertad para detenidos políticos y solicitada con reclamo por la desaparición de personas. Sin abundar, lo leí y lo valoro como artista de la palabra. Claro que Braceli me contagió de interrogantes. ¿Habrá un tercer Borges, que profería barbaridades, con esas pavorosas travesuras orales con las que nos alejaba de su prodigiosa escritura?
Por el momento, escucho a Walter Heinze cantar la Milonga de los Morenos

Alta la voz y animosa En el barrio del Retiro
Como si cantara flor, Hubo mercado de esclavos;
Hoy, caballeros, le canto De buena disposición
A la gente de color. Y muchos salieron bravos.

Marfil negro los llamaban De tarde en tarde en el Sur
Los ingleses y holandeses Me mira un rostro moreno,
Que aquí los desembarcaron Trabajado por los años
Al cabo de largos meses Y a la vez triste y sereno.

En otros versos, los ponderados son los heroicos soldados de color que pelearon por la patria.

De tal palo tal astilla
Si Borges escribió y habló de los negros, su bisabuelo paterno se refirió a los indios. El antepasado inglés, oriundo de Newcastle, se llamaba Edward Young Haslam y redactó crónicas de viaje para el periódico The Southern Cross, publicadas el 13, 20 y 27 de abril de 1876.
Las observaciones y sensaciones directas del señor Edward, llevan el título en común “Noticias desde una tierra feliz”. Todavía en la cubierta de la embarcación que lo trajo a Paraná, en el otoño, no ocultó su sentimiento.

“Oh, el inmenso alivio de dejar atrás Buenos Aires y sus miserias diarias, para encontrarnos con gente que no sabe nada, y a la que poco le importa, acerca de invasiones indias, cédulas y bonos argentinos”.

El tranvía lo abordó en Puerto Viejo y lo dejó en el sector urbano de la ciudad. Sin pausa, el inmigrante recogió material para sus notas, con curiosidad de periodista. Describió lugares, brindó informaciones de edificios, educación, actividades artísticas, vida social, demografía, instituciones políticas y hasta estrategias para combatir a la langosta depredadora.
Hacia el final de la tercera crónica, Edward Young Haslam, retomó la cuestión que lo preocupaba, quizá por efecto de los malones bonaerenses.

“Soy un gran admirador desinteresado de esta ciudad y si algún granjero emprendedor hubiera sido tentado a venir y espiar las tierras, al menos encontrará que no será necesario temer a los indios. Ese castigo a la civilización jamás planta sus pies en esta provincia” (Entre Ríos)

El bisabuelo paterno de Borges, murió en Paraná en 1878. Que se sepa, no llegó a explicarle a los lectores ingleses, el por qué de la ausencia del pueblo originario.
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(La recopilación de las entrevistas de Borges-Braceli, está en el libro “Escritores descalzos”, editado por Capital Intelectual en 2010)

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V. ENTREVISTA AL GRAN ESCRITOR DE LA PATRIA GRANDE EDUARDO CALEANO. TELESUR, SEPTIEMBRE DE 2013

https://www.youtube.com/watch?v=G0Voz0WXmQw
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VI. CORREO DE LECTORES
Rubén Darío Peretti.
CONTESTO A CUADERNO DE LA IZQUIERDA NACIONAL Nº49.

Ante todo tengo que agradecer a CUADERNO el que publique mis escritos.

***Al contestar al compatriota Juan Carlos Jara, su pensar sobre mi pregunta, acerca la semejanza del actuar de Mitre, con algunos procedimientos de este gobierno, que apareció en el CUADERNO número 48, solo puedo decir, que como cada uno tiene su punto de vista, (hoy tenemos la suerte que lo podemos decir sin ningún temor, pues ya no existen cárcel por expresar ideas), va a ser muy difícil que nos pongamos de acuerdo con el pasado. Además, como ya no es posible cambiarlo, solo se debería pensar, razonar y actuar para que no sigamos “ignorando cómo se construye una política de fines nacionales, una política nacional”. Ejecución que debe ser en conjunto.
Creo, profundamente, que ya estamos en ese camino de “una política nacional”. Pues si no lo consigue este gobierno, la crisis que nos llegara nos hará reaccionar para encontrar “los fines nacionales”.

*** El CUADERNO N* 49 trae en su Editorial el artículo “Jorge Enea Spilimbergo, constructor de una izquierda concreta”. Por Alberto J. Franzoia. Que para mí, es un buen artículo donde habla de la práctica constante de Spilimbergo en “pos de la construcción de una izquierda viable para modificar el presente y futuro de nuestra realidad, asumiendo como guía los intereses de los trabajadores argentinos y de sus diversos aliados”. Y con lo más valioso, como es el ejemplo de vida, que realizó Spilimbrgo . Algo que de Jorge Abelardo Ramos, no podemos decir lo mismo.
El artículo dice “Spilimbergo produjo no muchos libros, pero todos esenciales para la conformación de una conciencia además de nacional profundamente revolucionaria”. Para mí, hoy. “profundamente revolucionaria” significa conseguir una Nación desarrollada o sea soberana.

***Sobre el artículo “RAMOS, EL ARQUEOLOGO”, por Arturo Peña Lillo, se puede decir que “hay que leer lo que Ramos escribió y no lo que hizo”.
Ramos, habrá sido “Gran admirador de Jauretche”, pero no lo entendió.
El artículo habla de Arturo Frondizi, luego puedo decir, que se podrá estar de acuerdo o no con su gobierno, pero fue un presidente constitucional y que sembró la idea del desarrollo de un país.

***Leyendo “UN SOL PARA TODOS” Por Germán Epelbaum, me vino a la memoria que las Instituciones de caridad fueron inventadas para que el necesitado no aprendiera a reflexionar, por eso una semicolonia necesita de un sistema educativo que enseña a razonar.
En dicho trabajo a la frase: “Sólo los humildes salvarán a los humildes”, le agregaría, solamente si siguen viviendo humildemente.
Los pobres deben ser sujetos de sus destinos y no objetos de subvenciones. Por eso “gobernar es crear trabajo”. (Juan D. Perón).

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