CRISTIAN GUILLEN ENTRE HEGEL Y MARX.

(WINSTON ORRILLO)
“El presente libro forma parte de toda una investigación tendente a formular una línea de pensamiento alternativa a la ortodoxia que prevalecía en la Ex Unión Soviética y los países del Este, y también China// Existe entre las múltiples diferencias entre nuestra propuesta y la ortodoxia, una diferencia central que reside en la forma cómo se interpreta la posición que tenía Marx con respecto a Hegel. En la ortodoxia se postula por una ruptura radical entre el joven Marx, influenciado por Hegel sobre todo en los Manuscritos de 1844, y el Marx de la ideología alemana, que se liberaría de Hegel y adoptaría una posición científica. Nuestra visión del desarrollo teórico de Marx, es que tal ruptura no existió. Prueba de ello es la utilización de categorías hegelianas como el todo, y, en particular, de la alienación a lo largo de toda la producción teórica de Marx.”
CG

A muchos –prima facie- les parecerá surrealista –a mí también- que en el Perú se escriba un señero libro sobre Hegel y Marx y sus polémicas posiciones.
Sin embargo, eso sucede en la obra de Cristian Guillén (Editorial Horizonte, 2016) que, titulada Las complejas relaciones entre Hegel y Marx, ha empezado a circular, lo que no se entendería si no nos diéramos una vuelta, somera, alredor del c.v. de su autor, catedrático peruano proveniente de la prestigiosa UNI (Universidad Nacional de Ingeniería), con estudios de Postgrado en el Centre de Programmes Economiques (CEPE) de París, Francia, y de Contabilidad Nacional y Medición de Productividad en la Associaton Francaise pour lÁcrroisemen de la Productivité (AFPA), igualmente de París.
Cristian Guillén se ha desempeñado como un destacado funcionario internacional, Director para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), así como Coordinador de las Negociaciones Norte-Sur de esa Institución para las industrias de bienes de capital, electrónica, etc. Asimismo, es consultor, catedrático universitario e investigador y, lo más importante, es su relevante producción intelectual. Antes del libro actual, ella se reúne en diez volúmenes sobre temas concomitantes a los imperios financieros y el modo capitalista de producción, la alternativa de desarrollo centrada en la producción, la superación del neoliberalismo, Del neoestalinismo al posmarxismo, el pensamiento político del Che y el Conflicto entre la filosofía y el Psicoanálisis entre varios otros temas, lo que lo convierte, de suyo, en alguien capaz de abordar las palabras mayores que se dilucidarán en la presente entrega bibliográfica.
Lo más importante es que Guillén nos demuestra palmariamente, que podemos ir allende el banal cliché que diferencia a Hegel como un idealista y a Marx como un materialista.
El autor va mucho más allá, y lo cardinal es que Hegel no tiene como objetivo la transformación de la realidad, mientras Marx se centraba en que el punto de partida se encontraba en la actividad práctica.
Igualmente, la relación amo-esclavo marca una diferencia sustancial entre ambos pensadores cardinales. “Hegel obvia el análisis de la propiedad privada, la explotación del Estado. Además, no señala el carácter alienado del trabajo”
Marx subraya la praxis, y cuestiona toda forma que apuntaba a mantener el statu quo.
La filosofía de Hegel, de acuerdo a Marx, no hace más que legitimar el Establishment, con lo que pone en evidencia su pseudorracionalidad.
En Hegel, pues, el pensamiento tiene una gran importancia en la constitución de la esencia de las cosas, “En tanto en Marx es el trabajo humano, entendido como sustancia”, lo básico.
Asimismo, es importante reparar en la teorización de Hegel y Marx con respecto a la Historia y a diferentes categorías fundamentales, como la dialéctica, con respecto a la cual hay diferencias, mas también similitudes, en especial sobre una muy polémica categoría, la alienación –usada por ambos pero de manera distinta, así como las “contradicciones”.
Igualmente las relaciones entre ambos altos pensadores han dado lugar a variadas posiciones como las de Lukács, Korsch, Coletti, Althusser y Zîzêk, lo cual nos da material no para una lectura, sino para un estudio de una obra que no todos los días aparece, originalmente, en la lengua de Cervantes. Se presentan, asimismo, las posiciones de Engels y de Stalin que nos conducen a profundizar en el estudio de este libro que no nos cansaremos de recomendar, lo repetimos, no para su mera lectura, sino para el necesario estudio y análisis exhaustivo.