Con motivo del fallecimiento de Armando Jaime

(JORGE PÉREZ, EDUARDO GURUCHARRI Y EDGARDO FONTANA)

Los autores de estas líneas lamentamos su fallecimiento, ocurrido el pasado sábado 3 de febrero, a los 85 años de edad en su Salta natal y transmitimos condolencias a su familia. Conocimos bien a Jaime y queremos referirnos a las reseñas biográficas publicadas, en su casi totalidad coincidentes hasta 1974. Haremos un resumen posible.

Maestro rural, participó en la Resistencia Peronista, fue preso político y hacia mediados de los años 60, uno de los primeros impulsores de la corriente del peronismo revolucionario desde el Norte del país. En 1964 actuando en el MRP y a partir de 1967 como fundador del Frente Revolucionario Peronista, resistiendo a la dictadura de Onganía/Lanusse , incluso bajo la sigla Ejército de Liberación del Norte. En 1973, al regresar el peronismo al gobierno, desde Salta apoyó y defendió al gobernador Miguel Ragone e impulsó la CGT Clasista y la Liga Campesina. Tras la renuncia de Cámpora y el giro derechista de Perón, sectores del naciente Frente Antiimperialista por el Socialismo propusieron la fórmula Agustín Tosco-Armando Jaime que competiría con Perón-Isabel, pero la idea no prosperó. No obstante, el FRP se incorporó al FAS, cuya fuerza principal era el Partido Revolucionario de los Trabajadores. En febrero de 1974, la Triple A divulgó una lista de amenazados a muerte que incluía, entre otros, a Raimundo Ongaro y Armando Jaime.

A partir de aquí varias reseñas sugieren que Jaime se habría exiliado a causa de las amenazas y la represión agudizada bajo el gobierno de Isabel Martínez, en 1976, precisa una de las notas.

Este relato es sencillamente falso.

A fines de junio de 1974, en Buenos Aires, el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre realizó un homenaje a Gustavo Rearte, por el aniversario del temprano fallecimiento de su fundador, a los 40 años. Durante el acto, se formuló un llamamiento a la unidad de los sectores afines del peronismo revolucionario, un reagrupamiento alternativo al militarismo predominante fundado en una apreciación más realista de la correlación de fuerzas y en criterios de base y de clase, según los concibiera el propio Rearte en textos como Violencia y tarea principal.

Con el FRP existían viejos acuerdos en muchas cuestiones y un solo impedimento. Su permanencia en el FAS, que en opinión del MR17 implicaba subordinarse a la táctica del PRT, centrada en el ERP y donde los aliados no contaban. Similar a lo que sucedía con el pase a la clandestinidad de Montoneros.

Meses después, el FRP se retiró del FAS. El 22 de diciembre de 1974, las direcciones de las dos organizaciones acordaron un documento y constituyeron un Comité de Unificación. Por el FRP firmaron, entre otros, Armando Jaime, el jujeño Juan Carlos Arroyo, el cordobés Aldo Bosarelli y El Indio Domiciano Rivero, de Rosario, pero entrerriano. Por el MR17 firmaron, entre otros, el entrerriano Pedro Erico Sandoval, el bonaerense Edgardo Lombardi, de Morón -histórico de la JP-, Jorge Pérez -uno de Los cinco de Lomas original de las FAL- y el porteño Eduardo Gurucharri, director del periódico En Lucha, los dos firmantes de esta nota.

La intención se reforzó con el acto de clausura del Congreso del MR17, realizado bajo estrictas medidas de seguridad en marzo de 1975. Allí hablaron Sandoval y el platense Juan Martín Jáuregui del MR17 y como invitados Jaime, Arroyo, Eduardo Luis Duhalde por el grupo Militancia y un compañero del PB17. El 25 de mayo de 1975 en un congreso unificador realizado en la bonaerense Caseros, el FRP y el MR17 se fusionaron en una sola organización, el Frente Revolucionario 17 de Octubre (FR17). Vale señalar que para aquel momento ni Jaime, ni Arroyo, ni Mario Tamalito Díaz podían ya vivir en Salta o Jujuy. Los tres residían en Buenos Aires.

El FR17 caracterizó a la etapa en que comenzó a actuar -de apogeo- de la Triple A bajo el gobierno formalmente constitucional de Isabel pero en realidad terrorista y por eso ilegítimo – como una etapa de resistencia activa y total, pero defensiva, donde el recurso a la violencia se ejercía subordinado a las necesidades del trabajo político y de base. Cuando el 24/3/76 advino la dictadura, resistimos cuanto pudimos, pero al cabo, la intermitente sucesión de golpes represivos terminó por superarnos.

No vamos a hacer aquí la historia del FR17. Sí decir, que a la quincena de caídos en enfrentamientos o asesinados que ya sumaba el FRP en Salta y Buenos Aires, más uno del MR17 al momento de la fusión, de allí en más, hasta abril de 1978, cuando fue atacada por la represión la Regional Rosario, unos ochenta hombres y mujeres del FR17 y su entorno militante cayeron en la lucha, algunos en desiguales tiroteos, o asesinados por la espalda, o masacrados por Triple A, y la mayor parte secuestrados, desaparecidos y después asesinados, ello sin contar a los/las sobrevivientes de distintos campos del país, valientes testigos en causas contra represores en Salta, Córdoba, Rosario o Buenos Aires. Sumados a familiares de José C. Paz a Formosa, o de La Plata a Jujuy.

Jaime debió marchar al exilio forzoso a fines de 1977, poco después que los firmantes. Nosotros y otros compañeros tuvimos diferencias internas con Armando. Tras la cadena represiva de setiembre y octubre de 1976, culminada con la caída del Negro Arroyo, uno de los artífices de la fusión quien disfrutaba de la confianza unánime de los cuadros del FR17, las diferencias se agravaron. En enero de 1977, Jaime se escindió declarando formar un Comité de Reorganización. Se pactó un divorcio civilizado, para evitar males añadidos a los tremendos que ya afrontábamos. Los firmantes lo reencontramos en distintas circunstancias, lugares y actitudes. Gurucharri lo volvió a ver una sola vez, en agosto de 2009, en Jujuy, cuando lo precedió en el uso de la palabra para despedir los restos recuperados del Negro Juan Carlos Arroyo.

De los compañeros identificados en estas líneas, en los 70 también cayeron Juan Jáuregui resistiendo su detención, Edgardo Lombardi canjeándola por la salvaguardia de su hijito, Tamalito Díaz cubriendo a Armando y Pedro Sandoval con su compañera embarazada Liliana Fontana, la madre de Pedro Sandoval Fontana, el nieto recuperado por Abuelas.