Cobertura de un suceso.

(GABRIEL FERNÁNDEZ)

Hay algunos asuntos que me interesa precisar. Si bien el eje de nuestro trabajo es el lugar de mirador –desde el Pueblo y desde el Sur-, y en menor medida el prisma –que tratamos de diluir pero existe- la acción periodística se despliega sobre el hecho, considerado como una construcción humana temporal y contextuada. El hecho, para el periodista, no puede pasar desapercibido, ni mucho menos resultar oculto por un mar de conceptos preexistentes al mismo.

Lo ocurrido con el pronunciamiento de la CGT no es más que eso. Mi compromiso es con la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT, no con el triunvirato que orienta la central. Las precisiones lanzadas a lo largo de las últimas dos semanas desde La Señal Medios sobre el rechazo de la conducción cegetista a la Reforma Laboral, no se asentaron en ningún precepto vinculado al deber ser. Se asentaron en las consultas directas a las fuentes protagónicas.

No más que eso; pero a la luz de lo realizado por medios cercanos, orgullosamente eso. Más claro: como los que tenían que pronunciarse en este caso eran los dirigentes de la CGT, hicimos la labor periodística ¿olvidada?: llamamos y conversamos con los dirigentes de la CGT. E involucramos para más certeza a quienes sin integrar la conducción forman parte de la organización. Y como si fuera poco, para más seguridad, consultamos a los referentes de la CTA que están en contacto habitual con su compañeros de la central citada.

Entonces dijimos: la CGT rechaza el proyecto de Reforma Laboral. Informamos el hecho. Y hoy por la tarde se corroboró esa información, que no partía del deseo o la ideología sino de la información concreta a partir de la consulta a los protagonistas directos. Cuando leíamos y escuchábamos los disparates aseverados por otros medios, donde se descontaba el apoyo de la central obrera a la política económica macrista y a su propuesta de reforma, no entendíamos –no lo sabemos aún- de dónde sacaban la versión y porqué, antes de emitirla, no se adentraban en las fuentes directas.

Sabrán disculpar, pero este no es un tema de “opinión” aunque luego puedan hacerse todas las disquisiciones pertinentes. Después de muchas décadas en este oficio, y de haber pasado por todos los medios que hay, tengo muy clara la distancia entre el suceso y su interpretación. En este caso los colegas de otros medios partieron del preconcepto (sindicalismo traidor, etc) e infirieron la acción. Pero el periodismo genuino no es inferencia. Es la cobertura adecuada y honrada, historizada y contextuada, de los hechos.

En los tiempos recientes sentimos vergüenza al observar ese accionar –que al no considerar los sucesos adviene en mentira- de parte de los medios oficialistas. Tuvimos el consuelo de saberlos del otro lado del mostrador. De conocer su lineamiento editorial, francamente contrastante con el interés nacional y popular. Pero en estas horas, hemos visualizado el mismo comportamiento en una franja muy cercana de comunicación. Lo cual es una defraudación a la necesaria veracidad informativa, pero también un impacto contrario a la capacidad resistente del pueblo.

¿Por qué? Bueno: una cosa es tener un diagnóstico en el cual la CGT apoya al gobierno macrista y otra uno en el cual lo cuestiona. En las horas recientes muchos medios que se posicionan opositores hundieron en el desánimo y la sensación de soledad y desprotección a buena parte de la militancia nacional y popular, y también a un sector de votantes peronistas y kirchneristas.

La mentira hace daño. Eso es lo que intento decir.

*Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.