Cinematografía latinoamericana. Todos los caminos conducen al Festival de Locarno

(Sergio Ferrari)

Chile, Brasil, Argentina, Cuba, República Dominicana, Colombia…Varias de sus más recientes producciones cinematográficas animarán las diferentes secciones de la 70 edición del Festival Internacional de Cine de Locarno -2 al 12 de agosto-, rebautizado ahora como Locarno Festival, la más internacional de todas las muestras suizas.

“El cine latinoamericano está en un buen momento”, subraya el director de la muestra Carlo Chatrian en entrevista exclusiva con este corresponsal. Diagnóstico que explica que sobre los casi 4 mil filmes que visionó junto con su Comisión de Selección, una selección interesante de obras provenientes de ese continente animará las pantallas de la convocatoria locarnesa que en las últimas ediciones convocó más de 160 mil espectadores cada año.

“No tomamos en cuenta el criterio geográfico para seleccionar las películas”, explica Chatrian. “Deben gustarnos” y estar en sintonía con lo que busca Locarno. Y aunque la selección siempre es parcial, este año presentaremos obras “que desde lo fantástico hablan de la situación política”.

“Entre continuidad e innovación”

A 70 años de existencia, Locarno se mueve entre conservar lo conquistado y ampliar los desafíos de futuro, “entre la continuidad y la innovación”, explica.

Locarno, reflexiona Chatrian, se encuentra entre los grandes festivales del mundo; su historia lo prueba, como lo prueban las decenas de miles de filmes y los invitados que pasaron por aquí para presentar sus obras ante millones de ojos que los han visto.

Al mismo tiempo, «es un festival que no se para nunca, que se reconfigura año tras año, incorporando iniciativas, y adaptando su programación”. Este año habrá nuevas salas construidas y remodeladas (PalaCinema y GranRex); un espacio para discutir (Locarno Talks), una ventana abierta a los más jóvenes (Locarno Kids) y un concurso digital (#movieofmylife), subraya el director artístico.

La presencia latinoamericana

Dos de las 18 películas que competirán por el Leopardo de Oro, el mayor galardón, provienen de América Latina. La primicia mundial brasilera As Boas Maneiras de Juliana Rojas y Marco Dutra y la chilena La Telenovela errante, de Raúl Ruiz y Valeria Sarmiento. “Un film sorprendente, un film nunca visto, único por su lucidez y su perfil visionario. Este objeto que nos viene del pasado nos cuenta mejor que nadie el presente: de la invasión de imágenes a un mundo de seres que hablan del vacío en el vacío”, explica con entusiasmo Carlo Chatrian.

Durante 25 años las bobinas de la primera película que Ruiz filmó en 1990 al regresar a Chile luego del restablecimiento de la democracia estuvieron repartidas entre Estados Unidos, París y la capital chilena. Y su viuda, la realizadora Valeria Sarmiento, trabajó para terminarla y poder traerla a Locarno en primicia mundial, explica con cierto orgullo Carlo Chatrian. “Es un gran regalo para nuestro Festival”, enfatiza el director artístico que considera a Ruiz -ganador del Leopardo de Oro en 1969 con Tres Tristes Tigres- como “uno de los más grandes cineastas no solo de Chile sino a nivel internacional, un gran maestro del surrealismo”.

Por otra parte, la película Severina del director brasilero Felipe Hirsch (coproducción Brasil/Uruguay) disputará junto con otras 15 producciones en Cineastas del Presente, segunda sección en importancia en la cita locarnesa.

En tanto en la competición internacional Pardos del Mañana (Pardi de Domani) que promueve los nuevos talentos se exhibirán las películas cubanas Armageddon 2, de Corey Hughes y Los Perros de Amundsen de Rafael Ramírez, así como Palenque, del colombiano Sebastián Pinzón Silva.

Cocote del dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias y Era uma vez Brasília, del brasilero Adirley Queirós animarán la sesión Signs of Life.

Un espacio privilegiado para la prensa especializada que cubrirá la edición 70 de Locarno lo constituye la Semana de la Crítica, sesión especial independiente organizada por la Asociación Suiza de Periodistas Cinematográficos. Dos primicias latinoamericanas se encuentran entre los siete filmes seleccionados: Las Cinephilas, de la realizadora argentina María Álvarez y Señorita María, la falda de la montaña del director colombiano Rubén Mendoza.

La representación fílmica que llega de América Latina al Locarno Festival asegura un espacio ganado por mérito propio. “Las elegimos porque nos han gustado y porque son muy buena películas”, enfatiza a nivel de conclusión el director Carlo Chatrian. Pasada la frontera de la pre-selección será al público y a los jurados de dar, entre el 2 y el 12 de agosto, su propio veredicto. El más importante, el de los aplausos y, eventualmente, el de la distribución más amplia en otras salas y espacios culturales europeos.