BURLÁNDOSE DE LA SOBERANÍA.

(MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ)
Agregándose a la sumatoria de hechos infames, ahora se supo que se firmó un acuerdo de patrullaje conjunto en el Atlántico Sur con Gran Bretaña. Esa vil acción de nuestra actual cancillería, implica claramente el reconocimiento de soberanía británica en nuestras usurpadas Islas Malvinas (además de las Georgias del Sur y Sandwich del Sur).
Acorde a la metodología usual del neoliberalismo, fabricante serial de crisis en cuyos marcos de desconcierto y generalizada desazón impone las peores medidas socio económicas y geopolíticas; con ese accionar las aberraciones se perpetran en conjuntos de abigarrados paquetes de temas diversos, todos brutales y de tópicos variados. De esa forma, eventualmente el escaso periodismo crítico que sigue existiendo, y el arco opositor (o pseudo opositor, en varios casos), apenas tiene tiempo y espacio para oponerse o criticar a una o dos de esa media docena o más de medidas perpetradas todas a la vez, cosa que la mayoría pase desapercibida o poco menos. Es lo que perpetran ahora.
Una incompleta síntesis de medidas de políticas exteriores y económicas, que implican deterioro acentuado o incluso resignación de soberanía es el siguiente.
 Permitir que naves y aeronaves británicas utilicen puertos y aeropuertos argentinos, violando una expresa ley.
 Impedir usando a Prefectura o Gendarmería, que los veteranos de guerra escrachen al buque británico surto en Buenos Aires.
 Todo el deplorable accionar presidencial y del ministro Aguad en el doloroso caso del submarino, presuntamente hundido por los británicos. Recordar que Aguad es “experto en desapariciones”, consultar al respecto en Corrientes, donde “desaparecieron” 60 millones de dólares, en su gestión “normalizadora”, lo cual nunca pudo aclarar en el juicio respectivo.
 Facilitar la explotación hidrocarburífera en Malvinas, dejando de lado años de luchas diplomáticas que entorpecían el accionar colonialista británico.
 “Suavizar” los reclamos de soberanía, al punto de tornarlos inconducentes.
 Total falta de reclamos ante Israel, por vender un costoso sistema antiaéreo a los británicos en Malvinas.
 Pactar misiones conjuntas argentino-británicas a La Antártida, lo cual debilita la ya endeble posición argentina, en un territorio íntegramente reclamado por Gran Bretaña, que se dispone a perpetrar otra usurpación, ante las complicidades de gobernantes, periodistas, intelectuales y militares entreguistas y apátridas, en nuestro país.
 No denunciar los vergonzosos términos de rendición, pactados en Madrid y Londres, perpetrados por Cavallo, Menem, Di Tella, en 1990.
 Acentuación de nuestra dependencia explícitamente impuesta en 1990, a raíz de las deplorables actuaciones diplomáticas en lo que va transcurrido del gobierno macrista.
 Degradación o destrucción del Mercosur, Unasur y Celac, entes constituidos tras trabajosos avances geopolíticos regionales, que nos fortalecían en conjunto a nuestros países. Vieja táctica anglosajona, dividir para reinar.
 Industricidio y tecnicidio (destrucciones de industrias y de institutos y proyectos tecnológicos), perpetrados con saña brutal, más acentuada que la de los siniestros años ’90. Eso nos debilita económica, social y geopolíticamente, siendo claras acciones de destrucción de soberanía.
 Vaciamiento educativo, cerrando escuelas, no creando nuevas, desfinanciando al sector, reduciendo los miserables salarios del sector docente, y reduciendo presupuestos a las Universidades Nacionales y sus Institutos de Investigaciones. Aunque muchos no se den cuenta, esto también afecta a nuestra soberanía, pues un pueblo ignorante no sabrá defender sus derechos ni tendrá la mínima noción de dignidad nacional.
 Vaciamiento sanitario, al suprimir programas sanitarios, de vacunaciones y de medicina preventiva, además de reducir los presupuestos destinados a la salud pública. Es elemental que un pueblo débil y enfermo, no está en condiciones psicofísicas de defender la soberanía.
 Endeudamiento externo perpetrado sin necesidad alguna, casi totalmente destinado a financiar la fuga de capitales y la timba financiera. Evidentemente, desde el comienzo de este gobierno se pensó en volver a subordinarnos a las “recetas” salvajemente recesivas del FMI. El paso siguiente, cuando la deuda externa resulte impagable, previsiblemente será perpetrar el infame canje de deuda por territorios, lo cual se intentó hacer cuando se incubaba y al estallar la crisis de 2001/2002.
 Búsqueda de acuerdos de “libre comercio” con las potencias atlantistas, lo cual es suicida en lo económico, e irracional desde lo geopolítico. Esas potencias tienen la doble vara de predicar “libre comercio” para sus exportaciones, mientras son proteccionistas de sus mercados internos y de sus sectores estratégicos.
 Buscan dolarizar totalmente nuestra economía, lo cual se quiso hacer en el noventismo (1989-2001). Lo racional y patriótico, es pesificar nuestra economía, tal como con maestría lo había fundamentado el Dr. Aldo Ferrer.
 Quitaron todos los controles a los movimientos financieros, con lo cual los especuladores tienen campo libre para sus operaciones de fugas de divisas, corridas bancarias y cambiarias, etc., tornando totalmente inerme al país, ante los ataques de sectores financieros transnacionales y especuladores varios.
 Pisoteando la soberanía, los exportadores de materias primas alimenticias, mineras e hidrocarburos, pueden cobrar las mismas en el exterior, con lo cual las divisas correspondientes en muchos casos ni llegan a nuestro país.
 Se empobrece al mercado interno y a nuestra población, de forma que el consumo caiga en picada, con lo cual se priorizan las exportaciones, para alimentar las fugas de divisas y el vaciamiento del país.
 El listado no se agota.
Mientras, sectores volubles y muy poco informados de la clase media, de “progresías” ocupadas en causas prefabricadas desde el exterior para distraer, y amplios sectores de uniformados conceptualmente muy confusos y/o desinformados, entre otros, siguen sin entender nada, o peor aun, sin darse cuenta de la extrema gravedad del cuadro de situación que se deteriora día a día, llevándonos a los empujones hacia la disolución nacional.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos