BOLIVAR Y EL LITORAL QUE BOLIVIA SIEMPRE TUVO EN EL OCÉANO PACÍFICO.

Por: Franklin Ledezma Candanedo
(Periodista y Escritor, miembro del Comité Panameño “Mar para Bolivia”)

Cuando Bolívar fundó Bolivia, le reiteró soberanía sobre el mar que siempre había tenido, y juró defenderla con el sacrificio aún de su propia vida; inmolación a la que estuvo dispuesto con ejemplar nobleza, como si se tratase de la misma tierra colombiana.

En carta que le dirigió al General Juan Antonio Páez, el 26 de septiembre de 1825, le dijo:

“Ya me tiene usted comprometido a defender a Bolivia hasta la muerte como a una segunda Colombia: de la primera soy padre, de la segunda soy hijo: Así mi derecha estará en las bocas del Orinoco y mi izquierda llegará a las márgenes del Río de la Plata”.

Bolívar, al estimular la independencia de la nueva República desligada de las jurisdicciones coloniales de Lima y Buenos Aires, avaló, por así decirlo, el estatuto territorial que secularmente había conformado la nación boliviana. En las tres etapas fundamentales de su existencia, Bolivia tuvo costas propias en el Pacífico: durante las civilizaciones milenarias de los aymaras y de los quechuas, en el régimen colonial y en el sistema republicano.

Bolívar amó entrañablemente a Bolivia a la que consideraba “su hija predilecta” y cuya integridad territorial, en carta dirigida al General Antonio José Sucre y Alcalá, el Gran Mariscal de Ayacucho, desde Caracas el 6 de abril de 1827, le recomendaba hacerla respetar: “Junín y Ayacucho – le decía – la engendraron, los libertadores deben mantenerla a costa de sus sacrificios”.

Cuando se enteró de que esa integridad territorial había sido amenazada por fuerzas que osaran trasponer la frontera boliviana, en proclama a los pueblos del Sur dirigida desde Bogotá el 3 de junio de 1828, les expresó: “Os convido solamente a alarmaros contra esos miserables que ya han violado el suelo de nuestra hija, y que intentan aún profanar el seno de la madre de los héroes. Armaos colombianos del Sur. Volad a las fronteras del Perú y esperad allí la hora de la vindicta. Mi presencia entre vosotros será la señal de combate”.

Bolívar estuvo pues dispuesto a ofrendar su propia vida para defender el suelo boliviano. ¡Cuán lejos se hallaba entonces de suponer que transcurridos algo más de cuarenta años, Bolivia sufriría el más atroz cercenamiento de su territorio: el de su litoral sobre el Océano Pacífico! Esta mutilación, promovida en 1879 por Chile, relegó a Bolivia a sus montañas, convirtiéndola en un país esencialmente mediterráneo.

Cuando Bolívar dio su asentimiento para la insurgencia del Estado que llevaría su nombre, se preocupó particularmente no sólo porque fuese mantenido bajo su jurisdicción el litoral sobre el mar que siempre había poseído, sino que dictó medidas adecuadas para habilitarlo debidamente. Así como estuvo dispuesto a mandar los ejércitos de Colombia y a ofrendar su propia vida defendiendo la integridad del territorio de Bolivia, jamás habría consentido que le fuese amputado un órgano imprescindible para su progreso y subsistencia, como es el de su costa sobre el Pacífico.

Razones que explican una injusticia:

Cuenta Eduardo Galeano que un niño boliviano pidió a su padre, como regalo, que lo llevara a conocer el mar. Juntos emprendieron un viaje que parecía interminable. Al llegar a la costa y ver aquella inmensidad azul ante sus ojos, el pequeño le hizo un segundo reclamo a su viejo: "Papá, ahora enséñame a mirarlo".

Más allá de la poesía que encierra esta imagen, es ella la síntesis de un problema nacional para los bolivianos: la pérdida del mar que alguna vez atesoraron en su geografía. ¿Qué ocurre cuando la guerra cambia las líneas fronterizas en los mapas? ¿Quiénes despojaron a Bolivia de su salida al mar? ¡Cuánto hay de razón en el reclamo de los bolivianos!

SALITRE DE LA DISCORDIA

A mediados del siglo XIX el desierto de Atacama había adquirido un gran valor económico debido al descubrimiento de los valiosos yacimientos de guano y salitre. Esos hallazgos se convirtieron en la manzana de la discordia entre Bolivia, Chile y Perù, que dio origen a la cruenta Guerra del Pacífico.

Pasó un siglo y más del conflicto y todavía hoy existen discrepancias entre historiadores y geógrafos bolivianos y chilenos. Bolivia sostiene que el territorio de la Audiencia de Charcas (primero dependiente del Virreinato del Perú y luego del Virreinato del Río de la Plata), disponía de litoral. Chile lo niega o lo pone en duda. Lo cierto es que al fundarse la República de Bolivia (1825) —denominada inicialmente República de Bolívar—, Simón Bolívar define una salida al mar por Cobija (Puerto La Mar).

Es extremadamente difícil medir las consecuencias del cercenamiento territorial sufrido por Bolivia a manos de Chile. La pérdida de soberanía territorial, y por tanto política, no se puede cuantificar, pero sí se puede hacer una aproximación a las consecuencias económicas que la pérdida de su litoral han supuesto para Bolivia.

En primer lugar y respecto de los recursos naturales, el litoral boliviano era extremadamente rico en guano, un fertilizante natural, y salitre, que una vez consumada la anexión del territorio boliviano por parte de Chile, convirtió a este país en el primer productor mundial de ese recurso natural, permitiendo el desarrollo chileno.

Otro factor que permitió enriquecerse a Chile es la plata, mediante la mina de Caracoles situada en territorio boliviano, y sobre todo cobre, con algunos de los yacimientos más grandes del mundo, que se han convertido en la mitad de los ingresos por exportaciones chilenas. Caracoles fue durante la segunda mitad del siglo XIX un pueblo minero en la actual Región de Antofagasta en Chile, que perteneció hasta el 14 de febrero de 1879 a Bolivia

Los cateadores fueron aquellos aventureros que se internaron en el desierto de Atacama durante la segunda mitad del siglo XIX en busca de vetas ricas para explotar. Verdaderos pioneros de la actividad minera en el desierto, exploraron gran parte de él y se internaron en tierras bolivianas buscando nuevos yacimientos. Uno de ellos, José Díaz Gana, descubrió en 1870 el riquísimo yacimiento de plata de Caracoles, ubicado en el interior del departamento boliviano del litoral.

José Santos Ossa, cateador minero del siglo XIX

Retornando al presente, cabe destacar que la Cancillería boliviana calculó en 900 mil millones de dólares los ingresos obtenidos por el cobre extraído de lo que fue territorio boliviano. Asimismo Chile ha comenzado a explotar litio, uno de los recursos naturales del presente y futuro, litio que se encuentra en el antiguo territorio boliviano.

Durante la Guerra del Chaco (9 de septiembre de 1932-12 de junio de 1935), entre Bolivia y Paraguay, el gobierno de Chile prohibió la entrada de armas para Bolivia en puertos de ese país; en 1952 embargó miles de toneladas de estaño para la exportación; y en 2004 privatizó los puertos chilenos y trató de obligar a Bolivia a someterse a los designios de concesionarias privadas.

Otro cuantioso daño económico causado a Bolivia se relaciona con el ferrocarril Arica-La Paz, transporte que Chile tenía la obligación de construir y mantener, cediendo el manejo de la parte boliviana. Sin embargo, y de manera unilateral, desde 1997 el ferrocarril suspendió el transporte de pasajeros, y desde 2001, el de carga.

Las riquezas del territorio boliviano, incluso su costa sobre el Pacífico, que perdió en una guerra cruel e injusta, hoy sustentan el extraordinario crecimiento económico de Chile, que reiteradamente se ha negado a reparar el daño que le sigue causando a Bolivia.

Su dirigencia política ignora que ambos (Bolivia y Chile) son –o deben ser- países hermanos de la Patria Grande Bolivariana, que comparten, además del territorio, raíces originarias y afro descendientes, la historia del proceso de conquista, colonización e independencia, identidad de idioma, homogeneidad cultural, que deben abandonar estériles luchas intestinas y hacerle honor al legado de sus Próceres y héroes de la libertad e independencia, entre otros, Bolívar, Bartolina Sisa, Juana Azurduy Padilla, Antonio José de Sucre y Bernardo O`Higgins.

Fraternal saludo y adelante, siempre adelante, desde el Corinto Bolivariano: Panamá, de indoame08@gmail.com.