ARRECIA CAMPAÑA CONTRA VENEZUELA. INDULTO HUNDE A DUPLA CORRUPTA FUJIMORI / PPK

CEDIS

En el mes de abril tendrá lugar en Lima la Cumbre de las Américas, evento en el que participarán los Jefes de Estado y de Gobierno de todos los países del continente, incluyendo Estados Unidos y Canadá. El certamen, curiosamente, enlaza dos temas que hoy lucen estrechamente vinculados en la región: Democracia y Corrupción.

En el periodo que falta es previsible que en nuestro país -y en otros- esta agenda conozca novedades. En el Perú, el gobierno de Kuczynski luce hundido como consecuencia del írrito Indulto que concediera en beneficio de Alberto Fujimori, en tanto que en Brasil la clase dominante buscará eliminar definitivamente a Luiz Ignacio “Lula” Da Silva de la próxima contienda electoral; en Ecuador se despejará la incógnita vinculada al referéndum convocada por el gobierno de Moreno; y en Venezuela la oposición mafiosa procurará arreciar su ofensiva contra el gobierno bolivariano de Venezuela en el marco de las elecciones adelantadas convocadas para el mes de abril.

Estos elementos, ameritan una clara definición en torno a la cual queremos apuntar consideraciones básicas:

LA CUMBRE DE LAS AMERICAS, UN ESCENARIO CONTRA TRUMP

El escenario de la Cumbre de las Américas tiene su origen en el mismo seno de la OEA y surgió en Miami en 1994 bajo la égida del gobierno de los Estados Unidos. Estuvo orientada, desde un inicio, a servir como caja de resonancia a la política del Imperio en el plano continental.

Ocurrió, sin embargo que, contrariamente a los deseos de los poderosos, el movimiento popular latinoamericano generó una vigorosa corriente de opinión que cambió la correlación de fuerzas en América. No sólo se estabilizó la Revolución Cubana afectada severamente por la quiebra del socialismo en la URSS y Europa del Este; sino que, además, surgió Hugo Chávez y el proceso emancipador latinoamericano, se afirmó el Sandinismo en Nicaragua, surgió Lula en Brasil; los Kitchner en Argentina, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador; y nació el gobierno del Farabundo Martí en El Salvador, al tiempo que adquirieron tono nuevas fuerzas progresistas en casi todos los países. Todo esto colocó a la defensiva al gobierno de los Estados Unidos que optó por desplegar acciones en otros escenarios, particularmente en el Asia Central.

El mundo ha sido testigo de la vesania imperial de los últimos años. Independiente de cual hayas sido el gobierno yanqui, el Imperialismo ha avasallado a los pueblos del Medio Oriente y el Asia Central, empezando por Afganistán. Luego, ha seguido por Irak, y Libia. Además, ha hostilizado sistemáticamente a Irán y a Siria, inmiscuyéndose en asuntos internos de esos países, ha hostilizado al pueblo Palestino y ha pretendido vanamente intimidar a Irán y a la República Democrática y Popular de Corea, que ha respondido firmemente a todas las provocaciones impulsadas desde Washington.

En nuestro continente Estados Unidos ha implementado una nueva estrategia, buscando neutralizar a Cuba y aislar a Venezuela para atacarla; descalificar al gobierno sandinista de Nicaragua y desprestigiar a los regímenes progresistas de Brasil y Argentina; así como desacreditar a Evo Morales y a Rafael Correa. Pero también empeñó acciones golpistas contra Honduras y Paraguay, cuando eso convino a sus turbios intereses. En otras palabras buscó hacerse fuerte en la región, para recuperar posiciones e imponer contra los pueblos sus programas neo liberales.

Aunque por esta vía logró, en efecto, asestar golpes contra los pueblos, no logro nunca revertir el ascenso de las luchas antiimperialistas y democráticas ni detener la voluntad de combate de los trabajadores, aunque para ese efecto se sumara al accionar de las camarillas oligárquicas tradicionales.

Por eso, cuando ante la Cumbre de las Américas la reacción busca orientar a las masas promoviendo un rechazo artificial a la presencia, en este evento, de Nicolás Maduro, el Presidente de la Venezuela Bolivariana; lo que hay que levantar muy en alto es el repudio activo y militante a la presencia de Donald Trump en nuestro país.

Movilizar amplias masas en repudio a Trump permitirá desenmascarar la doble moral de la clase dominante. Ella busca que con denar a Maduro no porque sea “dictador” -que no lo es- sino porque conduce un proceso revolucionario, patriótico y antiimperialistas Y se resistirá a repudiar al Presidente de los Estados Unidos -que encarna la vesania y el odio contra los pueblos– porque es realmente cómplice de su política

Hoy la clase dominante, ante el repudio del mundo, se reúne en Davos, Suiza, en un evento en el que sólo pueden participar los ricos –sólo para tener derecho a inscribirse hay que pagar 60 mil dólares-. Allí, lo más rancio del Poder Tradicional “examinará” la evolución de la economía planetaria y concluirá adoptando medidas que permitan la afirmación del “modelo” conservador que hoy exporta el Imperialismo. Los “ricos del mundo” -que se sienten los dueños del mismo- buscan perpetuarse en la conducción de los Estados sobre explotando cada vez más a los pueblos. Donald Trump dará rienda suelta a su agresiva belicosidad y defenderá sin rubor los privilegios de los poderosos.

Pero el encuentro de Davos se escenifica en el escenario de un agravamiento de la crisis y un deterioro de la capacidad de conducción del gobierno de los Estados Unidos de Norte América. El mandatario yanqui no resulta siquiera capaz de superar las limitaciones de su propio entorno, ni encarar sus contradicciones con el Partido Demócrata, que hace resistencia a sus más siniestros planes.

Ellos, como se sabe, inciden también en el viejo continente, donde los países de la Unión Europea procuran encontrar sus propios caminos recusando crecientemente la injerencia de Washington.

EN EL PERU, ODEBRECHT PONE EN EVIDENCIA LO QUE TODOS SABEN

Antes y después de la visita Papal, el tema de Odebrecht ha venido regulando el proceso peruano. Objetivamente, ha servido de telón de fondo para enmarcar un cuadro que se hundirá inexorablemente. Es necesario observar este escenario de manera puntual incidiendo en sus elementos básicos:

EL INDULTO, NO VA

Como se ha dicho, con la resolución del Indulto, PPK ha hecho el peor negocio de su vida. Ha marcado su sepultura política y perdido definitivamente la precaria simpatía ciudadana, de la que gozaba presentándose como una “garantía” en la lucha contra la Mafia. Y no ha ganado en cambio nada.

Ni siquiera el fujimorismo -directamente beneficiado con la medida- ha mostrado interés en respaldarlo. Y es que nadie, realmente, quiere hacerse del “pasivo” de un gobierno tan inconsistente como éste, que no tiene hoy la menor posibilidad de supervivencia.

Ya constituye un “hecho cantado” que PPK abandonará el Poder pronto. Para unos, ello ocurrirá como consecuencia de una decisión parlamentaria. Para otros, será el resultado de una voluntad personal. Pero, para todos, será la secuela lógica, e inevitable de una crisis, que “los de arriba ya no pueden esconder ni disimular.

Por ahora los tribunales de justicia peruanos tienen pendiente una decisión referida a la “Gracia” presidencial concedida al asesino de Barbadillo a fin que no rinda cuentas por las matanzas del Santa. Pero también está prevista la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en torna al tema del Indulto. Por una u otra vía, se verá desplomada una decisión que ya ha sido cuestionada en el país incluso por altas esferas del Poder, como la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo

Que el Indulto no va más, está claro. Como también lo está, el hecho que tampoco van las autoridades actuales. El tema de fondo tiene que ver con la salida a la crisis, que no tiene ser episódica, ni coyuntural. Millones de peruanos, movilizados a lo largo y ancho de la Patria, han dejado muy clara su voluntad de cambio.

En la base social, la gente no quiere ni el “Modelo” Neo Liberal, ni la irrita Constitución del 93 que lo instauró a espaldas de la voluntad de los peruanos. La ciudadanía exige un nuevo derrotero, y luchará de manera indoblegable para alcanzarlo

EL CAMINO NO ES ELECTORAL

Se equivocan, sin embargo, quienes creen que las crisis podría encararse por “vía electoral”. Es verdad que la convocatoria a nuevas elecciones –“ahora” como les gusta decir a algunos- servirá como válvula de escape para el descontento social; pero no garantizará ningún paso adelante; porque el problema del país no es electoral sino político y no acepta cambios eventuales, sino transformaciones de fondo. En ella, las “reformas”, no resuelven. Es la Revolución, el camino que hay que emprender.

No hay que tenerle miedo a la palabra Revolución. Tampoco hay que confundirla –como decía Mariátegui- con un motín o asonada. La Revolución es un proceso mucho más profundo y trascendente, que obliga a un pueblo a tomar en sus manos, su destino. La Revolución exige cambios reales que implican variantes sustantivas en el modo de producción y la distribución del capital, exigen nuevas relaciones entre los actores de la economía, e imponen nuevas tareas a los trabajadores, que pasaran a ser la fuerza dominante de la sociedad, en lugar de la oligarquía envilecida y en derrota que aún hoy detenta las riendas del Poder.

Para algunos, la palabra Revolución, es sinónimo de Lucha Armada. No hay que olvidar sin embargo, que la lucha armada es apenas una de las formas de lucha, que puede asumir el pueblo en una coyuntura dada de un proceso revolucionario. No es la esencia.

La esencia, es decir el contenido de una Revolución está dado por el accionar de las masas unidas, organizadas, conscientes y en capacidad de combate. Ellas sabrán, en cada recodo del camino, hacer uso de las formas de lucha que respondan mejor a la contingencia planteada. Pero sin ellas -sin las masas-, ninguna Revolución es posible.

En las circunstancias actuales la clase dominante podría optar, en efecto, por convocar nuevas elecciones. Lo haría, sin embargo, con las normas electorales actualmente en vigencia, aquellas que fueron pensadas y diseñadas para asegurar la victoria de las fuerzas más reaccionarias en los procesos electorales anteriores.

El 2016, las normas electorales fueron urdidas para garantizar el triunfo de Keiko Fujimori. Por eso le “subieron” el porcentaje electoral del 26 al 39% en la primera vuelta, a fin de fortalecer su imagen para la segunda ronda Y por eso le concedieron el 60% de la representación parlamentaria cuando sólo obtuvo el 23% en los votos congresales. Se les escapó esa “victoria” solo por el fenómeno Kuczynski, del 5 de junio de ese año.

Es bueno recordar entonces que, como lo dijimos en tal circunstancia, el pueblo votó por PPK, no porque viera en él un camino para enfrentar la crisis. Votó por él solamente en una coyuntura excepcional, obligado a escoger por cuál de sus enemigos debía optar. Y lo hizo por quien fuera electo, porque Keiko implicaba el retorno de la Mafia al Poder con todas sus implicancias.

Enfrentar a PPK –y no directamente a la Mafia fujimorista- era preferible, como lo ha demostrado la realidad. No hubiera sido posible levantar el movimiento de masas que ha surgido y la incontenible protesta nacional, si el Keiskismo se hubiese hecho dueño del gobierno desde el primer instante.

Se habría institucionalizado el crimen organizado, la desaparición forzada de personas, las ejecuciones extra judiciales, las privaciones ilegales de la libertad, la habilitación de centros clandestinos de reclusión, la tortura institucionalizada. En esas condiciones, por lo menos inicialmente, el terror hubiese paralizado a las masas; y la protesta, habría sido por cierto, más débil y precaria.

¡HAY QUE ROMPER EL TINGLADO IMPUESTO POR LA CLASE DOMINANTE!

Hoy, es indispensable que la fuerza de las masas, quiebre el tinglado impuesto por la Clase Dominante. Antes de pensar seriamente en “caminos electorales” hay que pensar en cambiar las reglas de juego que nos ha impuesto.

Y esto, sólo se logrará cuando se impongan al gobierno –y al Congreso de la República- los cambios indispensables que permitan avanzar en el campo de la lucha llamada “democrática”. Mientras esto no ocurra, seguiremos siendo víctimas de la discriminación y de la estafa política.

El pueblo ha avanzado ya un buen trecho en esta lucha. Y por eso, crecientemente la ciudadanía admite que “el indulto· no ha sido otra cosa sino un “cambiazo” para evitar la vacancia. Y se ha hecho respetar por su unidad y por su fuerza. Ha creado mecanismos y estructuras que han permitido su avance y ahora está en mejores condiciones para doblegar a sus adversarios. La movilización prevista para el próximo martes 30 de enero, confirmará ese rumbo.

Lo que ahora necesita, es alcanzar una victoria. Derribar el Indulto consolidaría el camino de las masas y pondría al país en el borde de una definición más alta. Por eso, la demanda del Indulto debe ubicarse como la primera exigencia de todas las movilizaciones. A ella, deben subordinarse las demás.

Si se lograra derrotar el indulto, sería muchísimo más fácil en efecto, desplazar de la dirección del Estado al corrupto Pedro Pablo Kuczynski, que ha perdido credibilidad y fuerza. Y sería posible imponer -desde la fuerza del pueblo- un rumbo distinto a la vida nacional.

Hay que avanzar entonces en ese derrotero afirmando el poder de convocatoria del CNUL sin permitir socavamiento alguno. Cualquier interés subalterno, debe ser dejado de lado en la concreción de la tarea que hoy tenemos por delante. Es que, más allá de sus propias limitaciones, los trabajadores constituyen la fuerza capaz de aglutinar a las masas y conducirlas a la victoria. Pero presupone, por cierto, un trabajo serio y responsable por asegurar que esa Vanguardia no sea presa, tampoco, de las deformaciones electorales que suelen aflorar en circunstancias como éstas.

¡CONSOLIDAR LA UNIDAD ES LA TAREA PRINCIPAL!

Es esta, por cierto, la tarea principal que se tiene por delante. Y ella puede ser abordaba en todos los sentidos. No solo hay que ampliar la unidad, sino también profundizarla, y convertirla en segura herramienta de victoria.

El 2018 no es uno año cualquiera ni en el escenario mundial, ni en el peruano. El mundo celebrará por todo lo alto el Bi Centenario del Nacimiento de Carlos Marx, el fundador del Socialismo Científico. Pero en el Perú se recordarán los 90 años de la publicación de los “7 Ensayos de Interpretación de la realidad peruana“–la obra cumbre del Amauta- pero también el cincuentenario de la insurgencia militar patriótica de Juan Velasco Alvarado.

Adicionalmente, el 2018 se cumplen también cien años de la publicación de “Los Heraldos Negros”, la primera obra de Cesar Vallejo. Y 35 de la horrenda matanza de Uchuraccay que legara una legión de mártires al periodismo nacional.

Hemos dicho -y ahora lo reiteramos- que el Perú es tierra de precursores Túpac Amaru fue el pre cursos de la lucha independentista. Mariátegui fue el pre cursos del pensamiento socialista. Y Juan Velasco fue el precursor de la insurgencia popular anti imperialista.

Para concretar sus sueños –que son hoy el sueño de millones de peruanos- debemos construir la unidad como tarea principal. Así lo demanda la historia.

Lima, 27 de enero del 2018

El Centro de Estudios Democracia, Independencia y Soberanía (CEDIS)