APUNTE DE MANUELITA SÁENZ.

por Rosina Valcárcel

(a Giovanna Minardi)

Tú me nombras y me tienes al instante

SIMÓN BOLÍVAR

Manuela Sáenz es uno de los personajes más fascinantes de nuestra historia, no solo por su papel en el proceso de la independencia, al lado de Bolívar, sino por las pasiones que despertó. Amada, odiada y envidiada con igual intensidad, fue borrada del relato de la historia oficial. Sin embargo, su vida ha inspirado a poetas, novelistas e historiadores que pretenden penetrar en el fondo de su ser, para darle voz y así responder a los interrogantes del presente. Gracias a la ficción, Manuela Sáenz habla de sus sueños, al tiempo que pide un reconocimiento por sí misma, no solo como amante de Bolívar, sino como sujeto independiente. Y es que el olvido en que cayó, resume el esplendor y la derrota, la grandeza y la miseria de un continente. CONSUELO TRIVIÑO ANZOLA (Colombia)

Manuelita, etérea figura bien parecida, Rosa de los vientos móvil Ves la luz en Quito en 1797, ilegítima, de padre español Naces con riqueza pero huérfana de madre De una aventura extramarital de tu padre Fuiste criada por tu madrastra y educada en altos colegios de tu Ecuador natal En el 1810, tu padre, Simón Sáenz, favorece a la matanza de los próceres en Quito Ese hecho, del que fuiste testigo, te concientiza Ves la injusticia de las autoridades hispanas y sella tu actitud rebelde contra la tiranía A los diecisiete años, estando interna en un colegio de monjas, huyes con un oficial del ejército real, Fausto D’Elhuyar Al parecer él te seduce y abandona pues en el 1816, tu padre pacta un matrimonio de conveniencia con un médico inglés pudiente, James Thorne, veintiséis años mayor que tú La boda se celebra en Lima en el 1817, ante una sociedad que no conocía las condiciones ilegítimas de tu origen

Tu vida social fueron las tertulias revolucionarias Después, dejas a tu marido y te vas de viaje con tu padre En julio 28 de 1821, Manuelita participas en todo el proceso de la declaración de independencia del Perú Por tus servicios patriotas el General José de San Martín te nombra “Caballero de la Orden del Sol” El 24 de mayo de 1822, día del triunfo de Pichincha. Manuela tuviste la ocasión de entablar amistad con el general Sucre También conoces al General Juan José Flores y al hombre que sería tu horizonte, Simón Bolívar

Manuelita, sonriente, suave, no eres revolucionaria porque te sientes atraída por Bolívar, sino que te atrajo Bolívar porque eras revolucionaria Antes de conocerlo ya habías participado en luchas armadas contra el virreinato del Perú Y consolidado ideales más cercanos a los de tu madre americana que a los de tu padre español

En tu diario narras:«Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tomé la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S. E. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S. E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano».

En encuentro ulterior, él te diría: «Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España». Manuela, tú y Simón Bolívar se hicieron amantes y compañeros de lucha durante ocho años, hasta su muerte en 1830 El viento que él respira te lo enviaba en suspiros.

Activista política antes de conocer a Bolívar e incluso después de su muerte Agonizas pobre, inválida, pero digna militante de la causa de la independencia desde antes de unirte a Bolívar (1783-1830), indiferente al escándalo por tu condición de casada Eres rebelde, luchadora y bella, por la pasión de ser libre retas las convenciones de tu época Revelas tu estilo disfrazándote de hombre y en la vastedad originaria de América Latina montas a caballo con mayor habilidad que tus acompañantes Heroína de la independencia Madre del continente americano Luchadora de la libertad y “libertadora del libertador”.

Manuela Sáenz, caes víctima de una epidemia en Paita, Piura Y se presume, que tu cuerpo fue arrojado a una fosa común El cofre con tierra de Paita, donde sucumbes en 1856, Libertadora del Libertador, encarna tus restos Desde el 2010, situado en la parte derecha del hombre al que amaste, del prócer de la gesta independentista, en el altar patrio de Venezuela Desde el día en que se aclamaron los 199 años de la Declaración de Independencia de 1811 El amante en su cripta temblará como un río. Pablo Neruda. A Manuela Sáenz, reza la placa, que cita un poema del chileno dedicado a ti “La insepulta de Paita”, con la fecha de 5 de julio. No sólo la espada de Bolívar circula por América Latina, Manuela, libertadora de sí misma, también cabalgas otra vez por la historia con tu luminosidad visible, con el coraje, la conciencia, la primavera y el amor

Compañera Manuelita los dardos de fuego te envolvieron Hoy estás ataviada con ese velo azul y transparente, igual que la ninfa que cautiva al argonauta.