AÑOS DE CONSTRUCCIÓN DEMOCRÁTICA PIERDEN MUSCULATURA EN UN PROCESO GUBERNAMENTAL QUE JUSTIFICA LA REPRESIÓN SOCIAL .

(Jorge Rachid)

1- El neoliberalismo ha enterrado los sueños iniciáticos de los liberales, que en el siglo XlX se plantaron como antimonárquicos y luego plegaron sus ideales libertarios, hacia el individualismo de la propiedad privada del capitalismo, de la mano de Adam Smith. En efecto, esta desviación de los principios y valores que en algún momento tuvieron, desbarrancando en la lógica del dinero como productor de ganancias en manos hoy, de los Fondos de Inversión, que destrozó la lógica del trabajo como constructor de riquezas.

2- Así también el marxismo, plantado como idea totalizadora de las respuestas del hombre a las demandas de la vida, con eje en lo económico, enarbolando la teoría del capitalismo de estado, tuvo su proceso de degradación de la mano de la lógica de la ingeniería social de mediados del siglo XX, cuando el crecimiento económico en su lucha por la hegemonía mundial, produjo el abandono del hombre como principio de sus objetivos superiores.

3- En ese mundo en conflicto, que se trasladó a América Latina como periferia de los espacios en disputa, pudo ser superado en los últimos 30 años, por procesos democráticos, que se fueron construyendo a fuerza de pueblo, de voto soberano, de respeto a los DDHH, produciendo un continente de paz, recuperando el pensamiento americano profundo, moreno, criollo que le dio vigor hace 200 años en la lucha por la emancipación del colonialismo español genocida y combatió después la subordinación al Imperio inglés en lo económico. Eso era hasta que el Imperio hegemónico de EEUU, decidió amurallar esta geografía a sus intereses estratégicos, ante las sucesivas derrotas de sus incursiones extracontinentales.

4- Esas derrotas en otros lares, que llevó a la derrota de la paz que ha producido EEUU, en América Latina, ha ocasionado en otras geografías, millones de muertos y otros millones de desplazados hacia territorios hostiles, donde el inmigrante, a diferencia de nuestro país, es recibido con recelo, desprecio y explotación laboral. Pese a haber construido la democracia limitada al amparo del Consenso de Washington, que imponía al Mercado como ordenador social, los pueblos y sus líderes latinoamericanos, fueron sacudiendo cadenas, hasta lograr la integración del UNASUR, que marcó una etapa diferente y de fuerzas, en las negociaciones internacionales.

5- Esa libertad proclamada, caracterizada por el neoliberalismo, que es conducido por los Fondos de Inversión más los Medios hegemónicos que han dejado de ser periodísticos, para pasar a ser factores de poder real, a escala mundial, conducidas ambas herramientas, por los intereses del mundo Unipolar que conduce EEUU, ha sido arrasada esa libertad, en América Latina. Los países que no aceptan las condiciones de capitulación que impone el liderazgo del país del norte, son sometidos a los ataques tanto institucionales como de Mercado, pasando por asesinatos hasta desplazamientos de tropas como la puesta en marcha de la lV Flota de EEUU, destinada exclusivamente a nuestros territorios, como control político, después de 40 años de estar desactivada.

6- En este marco se inscriben los procesos represivos que se dan en nuestros países, en especial en el nuestro, que tiene historia y organización social gestada a través de la lucha, que nos ha puesto a la vanguardia latinoamericana en cuanto a movimiento obrero organizado, movimientos sociales, organizaciones libres del pueblo, sedimento claro del peronismo en la Comunidad Organizada, que ofrece la resistencia al avance neoliberal, más allá de sectores sumisos y alejados de los principios doctrinarios e ideológicos, que son el objetivo estratégico del movimiento nacional y popular.

7- Es que el planteo neoliberal es antitético con la Justicia Social al amputar derechos, contrario a la Independencia Económica al ejecutar el endeudamiento nacional y embiste contra la Soberanía Política al abrir sus fronteras a la voracidad de un mundo, cada día más regulado y proteccionista, en función de sus intereses nacionales y regionales, al atar el carro de nuestros sueños emancipadores, a la potencia imperial, que ha destrozado la paz en el mundo, en función de enarbolar “libertad”, para producir muerte en pos de sus intereses estratégicos. Medio Oriente, África del Norte y Asia han sufrido esos embates con sus secuelas de dolor, desolación y muerte.

8- Es que no dudan como aquí, desde el gobierno, en avanzar con represión local e imposiciones regionales, como hacen con el pueblo hermano de Venezuela, como antes en Honduras y Paraguay, después con Brasil y desestabilizando Bolivia, Ecuador y Argentina a través de los medios, que cierran la información, creando un relato maniqueo al servicio de los intereses económicos concentrados. Sólo pueden sostener las mentiras y las tergiversaciones simbólicas en la represión, creando escenarios que no existen, promoviendo odios con ejercicio de la violencia, provocando desde el estado nacional, condicionamientos a los poderes republicanos, desde la Justicia al Parlamento. Este escenario recrea el círculo nefasto de la violencia institucional, llamada terrorismo de estado, al amputar los mecanismos de defensa popular.

9- Algunos sectores intelectuales plantean la necesidad de optar entre “la guerra y la paz”, lo cual significa olvido y desmemoria, frente a quienes planteamos “la vida o la muerte”, como se da en Umbral, grupo de reflexión político, ideológico, social en la diversidad de historia, pero identidad de objetivos, que se describe como contradicción central ese derecho humano que es la vida. Vida que es despreciada por el neoliberalismo, que produce muertes a diario, con políticas que acotan derechos, bajan presupuestos, justifican ajustes aunque cuesten vidas de niños y ancianos en especial, al amparo de las “metas de inflación”.

10- Entonces se entiende que la detención de Milagros, el ensañamiento sobre su persona, sus familiares, la desaparición forzada de Santiago Maldonado, la represión al conflicto social, la denigración de la política, la militancia y la identidad ideológica, como enemigos de la lógica de “la modernidad”, la misma que terminó trágicamente en el 2001, sea el discurso oficial. Ese camino de represión, es el que recorre el neoliberalismo cuando se va estrechando el saqueo nacional que producen, dejando al pueblo a la intemperie, en crisis terminal que debe reconstruir después el movimiento nacional y popular, cuando los líderes, antes represores y enérgicos huyen en las sombras, que les brinda la protección de las fortunas arrebatadas al pueblo argentino. Los personajes de gobierno de hoy, serán los patéticos demandantes de clemencia mañana.

Jorge Rachid