Aniversario

Por El Nieto de Mordisquito *

Esta es una ocasión muy especial. El cuaderno de la Izquierda Nacional cumple tres años. En este número me gustaría poder tomarme una licencia en el diálogo con ese personaje imaginario al que trato de ayudarlo a comprender la realidad nacional.
Prefiero cometer una infidencia, contarles como han sido los festejos. Será una buena forma de compartir con mucha gente, lo que fue sin duda una jornada diferente.
Alberto Franzoia nos convocó a los colaboradores habituales a una vieja casona de La Plata. Allí desarrolla su labor el centro cultural América Criolla que preside y que alguno de nosotros tenemos el orgullo de integrar.
Puso especial atención en que fuéramos puntuales ya que vendrían invitados especiales a los que hacer esperar, sería una auténtica descortesía.
En un auto viajamos desde Buenos Aires: Raúl Isman, Hugo Presman y quien esto escribe Jorge Arcolía. Ingresados al lugar Alberto ya estaba ubicado en la cabecera de la mesa junto a Norberto Galasso, verdadero referente de todos nosotros y Néstor Gorojovsky.
En el fondo, una nutrida parrilla prometía un aniversario para recordar. Casi de inmediato llegó Juan Carlos Jara junto a Javier Prado que se había venido desde Trelew.
La jornada iba transcurriendo de un modo muy afable. El continuo descorchar de un vino tinto realmente bueno hacía que nos sintiéramos muy a gusto.
En un momento pese a la cálida noche de diciembre, se levantó un viento extraño. No era el que irrumpe sin aviso en las típicas tormentas de verano. El cielo de la ciudad de los tilos estaba estrellado, algunas de ellas brillaban de un modo especial.
La vieja casa fue invadida por una bruma, acudieron hacia la parrilla y no hallaron dificultad alguna. No era ese el origen.
De pronto se fueron corporizando imágenes … busqué a Franzoia con la mirada, como interrogándolo. Me devolvió una sonrisa cómplice guiñando un ojo, era su modo de decirme que todo estaba bajo control.
Sentado a su lado me pareció ver a Arturo Jauretche. Alcancé a escuchar parte de la charla. El viejo maestro le marcaba nuevas versiones de aquellas zonceras que nos ilustraron tanto.
Junto a Raúl Isman, nada menos que Manuel Ugarte le hablaba de la Patria Grande. Jara con su estilo calmo y reposado dialogaba del mismo modo con Raúl Scalabrini Ortiz.
Todo esto era muy extraño, frente a Javier Prado estaba Juan José Hernandez Arregui comentándole cosas acerca de la conciencia nacional. Hugo Presman conversaba con Rodolfo Puiggrós, pergeñaban nuevas críticas a los partidos políticos argentinos.
Néstor Gorojovsky charlaba animadamente con Spilimbergo. Galasso se abrazaba con el “colorado” Ramos recordando viejas luchas.
Asombrado por lo que estaba viviendo no advertí que quien me palmeaba el hombro era Discepolín. Se ocupó expresamente de quitarme el miedo por el atrevimiento de rozar su personaje.
¿Serían estos los invitados especiales? ¿Qué extraño conjuro los había convocado?
Hubo alguien mas que no salía de su asombro. El jovencito Germán Epelbaum, la rama juvenil de este cuaderno nuestro tan querido. A esos próceres del pasado y los curtidos integrantes del presente, él nos llevaba la ventaja de sus escasos veinte años que le auguraban un futuro prolongado en esta tarea linda de difundir la idea que nos convoca.
Estábamos todos extasiados, interiormente deseábamos que una noche así no terminara nunca.
Extrañamente los recuerdos se fueron esfumando, para poder ponerle un broche a este relato se hace preciso contarles algo que no me enorgullece: Al mediodía siguiente, desperté con una resaca insoportable en un colchón dispuesto especialmente en el garaje de Alberto.
La gente que me quiere bien, intenta convencerme que me excedí con el vino. Dicen que en un delirio casi místico pretendía dialogar con personajes imaginarios.
Pese a lo razonable de la explicación, me resisto a creerles … Ustedes ¿Qué opinan?

* La Columna de El Nieto de Mordisquito es una producción exclusiva para Cuaderno de la Izquierda Nacional ( http://www.elortiba.org/in.html )