Alternativa para Alemania ayer, hoy y mañana. El desarrollo del imperialismo conduce a la reacción. El nuevo caso alemán.

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español.

Las elecciones en Alemania permiten, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la entrada de un partido fascista en el Parlamento. Alternativa por Alemania (Afd) ha logrado un 12,6% de los votos (94 escaños), según los sondeos, y demuestra así la comodidad de la democracia burguesa con el fascismo, al cual se le abren las puertas de par en par.

Estos comicios, aparte de dejar un panorama desolador para la clase obrera –con el derrumbamiento de las fuerzas clásicas, el avance del remozado reformismo y el ascenso meteórico de la formación neofascista – han demostrado que el mito de la tolerancia cero de las instituciones alemanas con el nazismo es tan sólo eso: un mito. El estado alemán ha permitido a la formación Neonazi AfD desarrollar su discurso xenofobo, fascista, con toda tranquilidad y lo ha promocionado y blanqueado con su aparato mediático todo lo que ha podido.

Mientras los comunistas del KPD siguen ilegalizados, imposibilitados de realizar un trabajo político en el terreno de lo legal por su defensa del Socialismo y de un mundo sin explotados ni explotadores, el Estado alemán planta el fascismo a todos los niveles: promocionando a Alternativa para Alemania y rechazando el Constitucional alemán ilegalizar el neonazi Partido Nacional Democrático (NPD).

Para que un partido pueda ser considerado como anticonstitucional en Alemania y, por tanto, ser prohibido, se tiene que probar que sus fines políticos y la actitud de sus miembros busquen ‘perjudicar’ o ‘eliminar’ el orden liberal democrático y/o ‘amenacen la existencia de la República Federal de Alemania’. En concreto, es necesario demostrar que la agrupación en cuestión asuma una actitud ‘agresivo-beligerante’ frente al orden constitucional, según el artículo 21 de su Constitución. Del rechazo a ilegalizar el NPD se desprende que este partido Neonazi ni amenaza la existencia de la República Federal Alemana ni su orden constitucional. Como bien sabemos los que luchamos contra el fascismo, el capitalismo se servirá de él cuando lo requiera para mantener su dictadura contra los trabajadores.

En 1956, sin embargo, tras un procedimiento de cinco años, el Tribunal Constitucional prohibió el Partido Comunista Alemán (KPD) por buscar ‘una dictadura del proletariado’ que sí amenaza el actual orden constitucional alemán, ese que defiende la explotación y la miseria del pueblo alemán. Razón por la cual sus camaradas hacen su labor revolucionaria en la clandestinidad, luchando contra el fascismo emergente con todas sus fuerzas y demostrándose en la practica que el único enemigo del capitalismo criminal es el Partido Comunista que lucha por la democracia del pueblo y que si este no se impone, si no se impone el socialismo, la democracia burguesa desemboca en el oceáno del fascismo.

La caída del SPD alemán, en consonancia con el derrumbe de la socialdemocracia en toda europa debido a su continua traición a la clase obrera (en Alemania se consolida la traición con el ya clásico bloque de Gobierno con Angela Merkel), refleja su inutilidad actual para el pueblo y el daño que ha hecho a los intereses del proletariado. La socialdemocracia, en quien el pueblo trabajador fía sus esperanzas en un primer momento, incapaz de proporcionar ninguna mejora sustancial de las condiciones de vida al proletariado –como podemos observar en Grecia- lo hastía. Y mientras la burguesía planta el fascismo, lo financia y lo coloca en la escena política con sus medios de propaganda de masas (Prensa, radio, televisión, cine…) la socialdemocracia insiste en la democracia burguesa como única salvación, negando y denigrando al Socialismo a cada oportunidad de que dispone, abriendo de par en par las puertas del Gobierno al fascismo.

Medios de comunicación que actúan vergonzosamente blaqueando el fascismo y sus fuerzas políticas, regalando infinidad de horas televisivas y radiofónicas y tinta de sus periódicos a poner en la palestra sus infames políticas y actos, con el único objetivo de pervertir ideológicamente al pueblo. En el estado español hemos observado recientemente como medios supuestamente progresistas, como El Diario, define como “ultras” a los fascistas que atacaron la asamblea de Unidos Podemos sobre Catalunya en Zaragoza, evitando incluir en el texto la palabra “fascista” o “nazi”. Pero los fascistas no son hinchas de un equipo de fútbol, son asesinos a sueldo del sistema.

La situación política que vivimos ahora da plena vigencia a las tesis leninistas, no hay más que observar la realidad para ver como la profundización en la democracia burguesa desemboca irremediablemente en el fascismo, como estamos comprobando en prácticamente todos los países de Europa. En algunos de ellos, con nuevos y remozados partidos políticos, en otros –como es el caso de España- sacando a relucir ya sin tapujos su verdadera esencia fascista, que nunca abandonaron.

El pasado siglo el proletariado tuvo la gloriosa experiencia de la Revolución de Octubre (de la cual este año es su centenario), que acabó con el fascismo en Europa y proporcionó al proletariado un lugar mejor donde vivir, la URSS. Hoy, el proletariado está desguarnecido ideológica y políticamente y deberá retomar el Marxismo Leninismo si quiere acabar con el fascismo, la burguesía que lo promueve y el capitalismo que lo engendra y construir el Socialismo que trae consigo la Democracia obrera y la paz en el mundo.

El Partido Comunista Obrero Español denuncia el actual auge del fascismo en toda Europa, desde Suecia hasta España, pasando por Austria, Alemania Francia o Italia, y hace un llamamiento a sus pueblos a organizarse políticamente contra la amenaza del fascismo y por la construcción del Socialismo que acabará con el capitalismo y sus lacayos asesinos.

¡Abajo el fascismo!

¡Viva la clase trabajadora!

¡Por la construcción del Socialismo!