Al oído de Armando Urtecho.

(Victor Manuel Ramos Rivera)

Armando Urtecho, asalariado del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), responsabiliza al presidente Manuel Zelaya de daños a la empresa privada del COHEP y, considerándose dueño del país (el COHEP piensa que es el amo de Guaymurolandia y el pueblo simplemente su servidor), pide al líder de LIBRE y de la Alianza contra la dictadura que se marche a Venezuela, porque allá no tendrá el riesgo de que le tiren, los valientes policías militares fieles a los intereses de ese grupo empresarial, gases lacrimógenos. Claro, debería mandar a todo el pueblo hondureño a Venezuela, así los policías se ahorrarían su bendito gas lacrimógeno. Pero Urtecho, al citar a Venezuela en su argumentación pro fraude electoral, simplemente hace un vulgar plagio de lo que dicen del país bolivariano muchos que tienen la cabeza llena de carcoma, incapaces –por tal motivo- de enterarse que Venezuela decidió ser libre y que lucha con heroísmo en contra de las agresiones de Estados Unidos y de su Ministro de Colonias Luis Almagro.

De acuerdo con el razonamiento del señor empleado del COHEP, es el pueblo en uso del derecho constitucional a la rebelión el que le causa graves daños a la economía nacional, porque él, como disciplinado subalterno, no tiene más remedio que defender los sacrosantos intereses de ese grupo de antihondureños que han esquilmado al pueblo y que son los responsables del atraso y la miseria en que se debate el pueblo hondureño, cansado ya de tanta mentira y de tanta opresión militar y económica.

Quizás unos cuantos recuerdos ayuden al señor Urtecho a comprender mejor el porqué, el comandante Manuel Zelaya y el pueblo hondureño, que ya dijo ¡basta!., no son realmente los culpables de esas pérdidas que los empresarios calculan exageradamente en 17000 millones de lempiras con motivo de los acontecimientos ligados con el fraude electoral.

Antes, permítanme reclamarle al señor Urtecho y a sus empleadores, el por qué no se han pronunciado con la debida fuerza en contra de la ilegal reelección y en contra del fraude electoral; porqué se hacen los desentendidos y pretenden que en Honduras se perpetúe un sistema basado en la represión y la burla del sentimiento del pueblo?

Los empresarios del COHEP, a quien sirve Urtecho por un salario, son realmente los responsables del atraso nacional y de la crisis actual. Y tal responsabilidad no es de ahora sino que es el factor fundamental determinante, a lo largo de la historia, del empobrecimiento de Honduras.

Para no hacer tan extenso este artículo me referiré brevemente a algunos actos por los cuales los empresarios del COHEP son los actores fundamentales del hundimiento de Guarmurolandia:

1. LA RECIENTE GUERRA CON EL SALVADOR no fue de futbol, como quiso la prensa desorientadora hacernos creer. Resulta que Honduras había firmado un pacto para la creación de un Mercado Común Centroamericano (MCC). Todos los países del Istmo se prepararon para competir y mejoraron su parque industrial. La empresa hondureña no hizo nada, se dedicó a esquilmar al Estado y llegó un momento en que Honduras era el verdadero Mercado Común para la industria guatemalteca, costarricense y salvadoreña. Por tal motivo Honduras pidió una moratoria que no le fue concedida y el país tuvo que cerrar las fronteras y salirse el Tratado del MCC. Tal decisión hizo que las bodegas de las industrias salvadoreñas, la mayoría de capital norteamericano, se llenaran sin ninguna posibilidad de poder vender. Esa fue la verdadera razón por la cual El Salvador nos invade y nos humilla con el respaldo económico y militar de nuestros amigos y aliados Los Estados Unidos. En esa ocasión la soldadesca salvadoreña asaltó los pueblos fronterizos, asesinó a compatriotas, saqueó los comercios y los cultivos y violó a las mujeres, ¡hasta con las campanas y los santos arrasaron!, sin que el ejército nacional haya mostrado la valentía que hoy ostenta en contra de los hondureños desarmados que exigen justicia. Es decir los principales culpables de la guerra fueron los ineptos empresarios hondureños y la cobardía del ejército.

2. CON EL FIN DE PALIAR LA SITUACIÓN ECONÓMICA deplorable del país por el escaso desarrollo de la empresa privada, más interesada en depositar sus ganancias en la banca extranjera y en paraísos fiscales y en comprar propiedades en Miami, y a petición de los empresarios que se quejaban de que el gobierno no les incentivaba para su desarrollo con la rebaja de impuestos y las exoneraciones, el Estado creó la CONADI y la dotó de una magnífica cartera con el fin de apoyar a los empresarios a impulsar el desarrollo industrial del país. ¿Qué hicieron los empresarios? Saquear a la CÓNADI y al pueblo dueño de esos recursos. Sacaron empréstitos millonarios y pusieron de garantía industrias supravaloradas que llevaron después a la quiebra para quedarse con la plata de manera deshonesta. El ejemplo mas visible de ese atraco fue Miguel Facussé, personaje funesto que se enriqueció mediante el robo que hizo a la CONADI y que fue condecorado por el COHEP. La Estatal fue a la quiebra y los empresarios que se beneficiaron aumentaron sus fortunas pero el desarrollo industrial prometido no dio pasos hacia adelante sino en retroceso.

3. DURANTE EL FATÍDICO GOBIERNO de Roberto Suazo Córdoba, el país sufrió la peor pesadilla dirigida por el equizofrénico General Gustavo Álvarez Martínez. No podrán olvidar los honestos empresarios del COHEP como fueron humillados y sometidos por la prepotencia de ese militar que ensangrentó la patria y que la entregó a la dominación militar norteamericana y al negocio de la droga auspiciado por Oliver North y otros personeros del gobierno norteamericano. En esa ocasión, los valientes empresarios, los que hoy claman por la paz para seguir con sus fechorías empresariales, fueron obligados a entregar cuantiosas sumas de dinero para financiar la represión, los secuestros, los desaparecimientos, los asesinatos y el Estado de terror. Una grandiosa contribución de la empresa privada del COHEP a la paz de Honduras. La paz de los cementerios que les había enseñado a practicar el nefasto tirano Carías. Hubo en el COHEP de ese tiempo fatídico una voz honesta llamada Camilo Rivera Girón.

4. HOY EN DÍA ES VÁLIDO preguntarnos los hondureños: ¿En dónde está el desarrollo industrial que han impulsados los empresarios del COHEP? Porque, por lo que se ve, estos señores llamados empresarios no pasan de ser pulperos, fabricantes de churros y otras porquerías y capataces de las pocas inversiones de capital norteamericano y de otros países en fundos llamados Zonas libres. Ahí se pagan salarios inferiores a los que manda la ley y no se respetan los derechos de los trabajadores que son sometidos a humillaciones y a tratos degradantes. Podemos ver en las cuatro direcciones y no nos vamos a topar con las grandiosas chimeneas que caracterizan el desarrollo industrial de los países que se ufanan de tener desarrollo industrial. Aquí nos limitamos a producir huevos de gallina, carne de pollo (las vísceras para los pobres) y ya, porque el café, del que se benefician los coyotes del COHEP, lo producen los campesinos con grades sacrificios y grandes pérdidas y estos no forman parte de la membresía del COHEP.

5. ESE DESAMOR A HONDURAS por pate de los empresarios del COHEP, tiene como héroe nacional a Abraham Ramos Benathon –condecorado por el COHEP-, el atracador de Honduras junto con Oswaldo López Arellano en el famoso bananagate. Los empresarios son incapaces de impulsar el desarrollo empresarial e industrial del país, se hacen los desentendidos y claman para que el capital extranjero venga a apoderarse de las pocas cosillas que tenía el pueblo bajo custodia del gobierno: los bosques, la ENEEE, las carreteras, HONDUTEL, los aeropuertos, los acuíferos y los ríos, el palacio presidencial, más los enclaves que pretenden implantar llamados ZEDES. Señor Urtecho, si Ud me refresca la memoria, agradecería nos hiciera conocer los enérgicos pronunciamientos patrióticos del COHEP en contra de la venta de Honduras a retazos. Nos han puesto a merced de atracadores como sucede con las empresas TIGO y CLARO que roban los saldos a los usuarios.

6. CAPÍTULO ENTERO se necesita para referirme a la evasión de impuestos y al uso de sobornos en las relaciones comerciales de la empresa con el Estado. El COHEP no está exento de responsabilidad de esos actos inmorales y delictivos.

7. ¿QUÉ ES LO QUE LE INQUIETA AL COHEP y a su empleado? La posibilidad de no vender la basura que importan con motivo de la navidad. Quiere el señor Urtecho que los hondureños gocen de la navidad: él comerá pavo mientras el pueblo se conformará con un tamal o una torreja o unas patas con molleja de pollo. Quiere el señor Urtecho que haya paz, vaya paz a la que aspira, para que los hondureños de abajo acudan sin temores a los agachones a comprarse sus estrenos: Señor Urtecho, ¿ve Ud la indignidad a que han llevado algunas empresas del COHEP a nuestros compatriotas que se ven obligados a vestirse con desechos y basura, la pestilente ropa usada? Esos empresarios son los socios del COHEP, ¿sí? ¿Los que han prometido por décadas el desarrollo empresarial del país?

8. LA EMPRESA PRIVADA AGLUTINADA en el COHEP fue patrocinadora del golpe de Estado en contra del Presidente Manuel Zelaya. Ese mal paso condujo a Honduras al aislamiento y a una grave crisis económica porque se levantaron las ayudas y se bloquearon los créditos para el Estado. El COHEP no fue capaz de impulsar la economía en espera de la limosna internacional. La grave situación logró paliarse un poco gracias a las concesiones políticas que hizo el presidente Zelaya con el fin de buscar la paz y el retorno a la legalidad, compromisos que el gobierno no cumplió y que por el contrario pretende perpetuarse mediante la burla a la decisión del pueblo. Señor Urtecho, su patrón es el gran responsable de esa calamidad del golpe de Estado que llevó a la muerte a muchos compatriotas. ¿Han acaso los empresarios del COHEP aprovechado este tiempo de ilegalidad para elevar la producción industrial del país o han seguido en simples pulperos de la basura y desechos que producen los países desarrollados? ¿Cree Ud. decente que las mujeres humildes hondureñas y muchas de nuestras muchachas tengan que ponerse los calzones pestilentes que echan a la basura las mujeres de los países desarrollados –no siempre practicantes de la virtud que les imponen las iglesias fundamentalistas- y que el COHEP vende en sus grandiosas empresas y con ofertas navideñas? ¿Es ese el amor a la patria que pregona el COHEP? Hay otras empresas llamadas Ropa de maquila; ahí venden al pueblo las piezas defectuosas y que las empresas deberían tirar a la basura. ¿Es esto decente, señor Urtecho?

9. REFERIRÉ RÁPIDAMENTE EL ATRACO AL IHSS, en donde muchas empresas integrantes del honorabilísimo COHEP esquilmaron el derecho del pueblo a la salud y provocaron unas tres mil muertes, y fue una empresa socia del COHEP la que vendió pastillas de harina. El COHEP, sin embargo, no se ha pronunciado por el bochornoso acto. Por este asunto el presidente, ha confesado su culpa, debería de estar en la cárcel junto con otros altos personeros del gobierno.

Hay muchas cosas más, señor Urtecho, pero por ahora creo que este muestrario le abrirá los ojos y la cerrazón de cabeza y tal vez le haga comprender que Honduras ha sido una propiedad exclusiva de empresarios antihondureños, que no ha habido en ningún momento el interés por el desarrollo del país y que el COHEP es solo un club de vendedores de achinería que lo que hace es sumir al país en la miseria por las consecuencias de una balanza de pagos negativa, da la cual son responsables los del COHEP porque como no producen nada, no exportan nada. Es para eso que quieren paz, pero una paz de producto de las bayonetas, del hambre sometida por el terror, la paz de la persecución y al atraco al Estado.

Por todo esto y mucho más, el señor Urtecho no puede difamar el Presidente Zelaya, identificado con los derechos del pueblo y no le puede mandar a Venezuela. El empleado del COHEP no es dueño de Honduras. El auténtico dueño de este país y de su destino se llama pueblo, señor asalariado del COHEP, y el pueblo es soberano y tiene, sin que se lo conceda nadie, el sagrado derecho a la insurrección.