8M. Paro Internacional de Mujeres: 8 Mujeres, 8 Miradas.

La jornada del 8 de marzo este año tuvo un hecho inédito: el paro nacional que en un contexto de intensa movilización social dio un nuevo y mayor impulso a las demandas, los debates y las aspiraciones del movimiento de mujeres en la Argentina. En esta nota, desde diferentes perspectivas se analiza el desarrollo de ese día de lucha y el contexto social en el que se produjo.

por Blanco Negro

10/03/2017

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Fotos: Paula Di Carlo

8 de Marzo 2016- Los caminos de la igualdad
Por Ilda Lucchini, Carta Abierta

Ayer volvimos a ocupar las calles multitudinariamente poniendo en acto la voluntad indoblegable de las mujeres de avanzar hacia la igualdad de derechos y la transformación de nuestra sociedad desmontando el patriarcalismo imperante.

Reeditamos la osadía y la bravura de cientos de miles cuando el 19 de octubre del 2016 –con el primer Paro de Mujeres – colocamos definitivamente la cuestión de género en la consideración primaria de la agenda política.

En los últimos años, nuestra movilización masiva, la construcción lenta pero sólida de nuestras organizaciones, manifiestos, reclamos y proclamas, pusieron en un lugar expectante nuestras luchas por la transformación estructural y las reformas inmediatas de una sociedad patriarcal inextricablemente unida a un sistema capitalista ubicado en la dependencia y un régimen político que fue largamente excluyente de las mujeres y de las opciones de género minoritarias.
Fue revelada la voluntad explícita de las mujeres argentinas -de diversas clases sociales y franjas etarias – de no aceptar mas el sometimiento patriarcal y expuesta a la luz pública la quiebra producida en el ejercicio del dominio machista.

En este contexto la jornada de ayer en nuestra ciudad registró importantes niveles de acatamiento y diversas formas de concreción del PARO INTERNACIONAL.

Por la tarde la Plaza Moreno se fue poblando de miles de militantes de muchas organizaciones políticas, sindicales, sociales, estudiantiles, pero también –y en un significativo numero – mujeres acompañadas con sus hijas e hijos con carteles caseros. Había gran diversidad de banderas, los clásicos pañuelos verdes de la Campaña por la Despenalización del Aborto y el imprescindible violeta que homenajea y recuerda el color del hilo con el que tejían las obreras textiles al momento que fueron encerradas y murieron quemadas en un taller de los EEUU hace mas de un siglo.

Cuando nos pusimos en marcha, las columnas compusieron un impresionante cuadro multicolor y nosotras con entusiasmo, convicción y firmeza denunciamos en nuestros cánticos y consignas el abandono de las políticas protectivas de las mujeres, la aplicación de un brutal plan de ajuste y recorte de derechos por parte de los gobiernos municipal, provincial y nacional de Cambiemos.

Somos conscientes que no habrá liberación para nosotras, ni verdadera transformación cultural sino derrotamos las instancias del poder neoliberal. Y que somos actoras fundamentales y decisivas en esta lucha, en esta trama social contra la explotación y la violencia.

Sabemos que esta conmemoración del Día Internacional de la Mujer bajo la consigna #NI UNA MENOS #VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS ya se ha constituido en una jornada histórica en el camino de nuestra emancipación.

Crónicas de un paro diferente
Por Lidia Fernández, Secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades CTA de Lxs Trabajdorxs Región Capital

El primer paro de mujeres nos había tomado por sorpresa. Muchos años de sindicato nos enseñaron algunas reglas básicas: un paro lo determina una organización sindical en consulta con la asamblea de afiliados o a través de sus cuerpos orgánicos, si así no lo hiciéramos nos castigarían de por vida por “Tomar decisiones a espaldas de la bases". Un paro se realiza en un conflicto, se lo mide y sopesa, sabemos que una mala determinación puede tener graves consecuencias. Se debe ser cuidadoso en todo. El paro se le hace a alguien tangible, una empresa, la patronal, el estado mismo.

- El 8M, nuevamente nos colocaba en tensión. Las agrupaciones sindicales, tanto mujeres, varones y diversxs, se dividían entre quienes lo motorizaban con entusiasmo y quienes lo seguían observando desde lejos. Claro, no era políticamente correcto decir que ese paro molestaba, sin embargo en medio de un sinfín de conflictos, se atravesaba como un elemento extraño, que complicaba y sorprendía. Se constituía como algo nuevo, algo disruptor, inquietante y poco comprendido. Luego nos dimos cuenta que precisamente en eso radicaba su potencia. Sólo algo de tamaña contravención podía atravesar, horadar el sentido común construido por el implacable cotidiano, que hace ver a uno de los tantos mundos posibles como el único….

- La joven compañera responsable con su pañuelo verde, anteojos negros grandes, iba y venía con entusiasmo a lo largo de la marcha, feliz volanteaba y vociferaba. En un momento me mira y me dice enojadiza, “los hombres de la agrupación no vinieron…”, mientras yo pensaba que habría que darse un trabajo lento de convencimiento, ella levantó el celular y con un discurso entre correcto e intimidante dejo impresa en el watsapp la ausencia. Me pregunté entonces, ¿cuál sería la mejor estrategia?, ¿Sería la edad la que fijara la misma o el convencimiento?

- Los adolescentes se quejaban penosamente: “Están re-sensibles, si las ayudás porque las ayudás, si no lo hacés sos machista, que agarremos la bandera, que no la agarremos, cargamos los palos o no los cargamos, se enojan por todo". Ellos y ellas también necesitan re-encontrarse, re-situarse, re-volverse, re-pensarse. Tan cercanxs y amigxs siempre, ahora, eran como extraños.

- Lo impensado, una bandera larga unía sin cortes un extremo con la leyenda CTA y otro CGT. Años de separación, poco más en la plaza del día anterior, debían marchar bien separadas, no sea cosa se mezclaran. En el 8M a dos puntas se creo una suave ola de integración, de compañerismo, de sororidad. Oscilabamos hacia un lado y hacia el otro, dejándonos conducir por un extremo o por el otro sin tensión algunas, hermanadas, sostenidas, impulsadas. La unidad no era un mero gesto de oratoria era una realidad concreta, sencilla y simple.

El Ajuste Es Violencia
Por Vanina Cortijo, comunicadora social, Asamblea Feminista La Plata, Berisso y Ensenada

En la jornada de ayer, la ciudad se pintó de violeta. Más de 30 mil mujeres se dieron cita en plaza Moreno, con carteles, banderas, insignias y consignas contra la violencia de género, el trabajo doméstico no remunerado, la falta de igualdad de oportunidades en empleos y salarios con respectos a los hombres, entre otros tantos temas. Luego marcharon por diagonal 74 hasta plaza Italia, por avenida 7 hasta Plaza san Martín, donde algunos grupos desconcentraron y otros hicieron su acto final.

Las mujeres llegaron a la plaza con sus grupos de pertenencia barrial, local, amigas, colectivos artísticos, políticos, sociales, partidos, sindicatos, organizaciones y agrupaciones de todo tipo. Incluso muchas llegaban solas, con la idea de sumarse a la concentración y reclamar por sus derechos, pero todas llevaban alago violeta.

En plaza Moreno, desde las 16 horas, se realizó la radio abierta de la “Asamblea Feminista La Plata, Berisso y Ensenada” y contó con la participación de varias mujeres, entre ellas cooperativistas textiles, rurales y cartoneras que se agrupan en la CTEP (Confederación de Trabajadorxs de la Economía Popular), quienes comentaron el trabajo que realizan y cómo impacta en sus hogares la pérdida del poder adquisitivo: “la plata no alcanza, por eso tenemos que salir a cirujear” comentó una de ellas, quien también destacó que la tarea que realizan es muy importante ya que juntan “basura” de las calles y luego la venden para reciclado. Una tarea que sin dudas, debería estar remunerada por el Estado Municipal.

También pasaron por los micrófonos de la radio abierta, que se ubicó en el corredor que da hacia la Catedral platense, Claudia Vasquez Haro, presidenta de OTRANS La Plata (Organización de Travestis, Transexuales y Trans) quien se refirió a la situación de las personas que sufren a diario el acoso policial y la discriminación, comentó el caso de Pamela Macedo Panduro y el de otras mujeres migrantes y se afirmó que el Gobierno del PRO es “xenófogo, represor, racista y transfóbico”. Además convocó a las presentes a visitar la cooperativa de peluquería y belleza integral “Las Charapas”, por medio de la cual muchas mujeres trans pudieron dejar la calle y acceder a un trabajo digno.

Mirta Bruno, militante feminista e integrante de Espacio Carta Abierta, relató los programas vinculados a políticas públicas que beneficiaban a mujeres, sus familias, hijos e hijas y que fueron dados de baja o desarticulados por el gobierno actual y el impacto social negativo que ocasionó: “El costo del ajuste lo pagan las mujeres” concluyó.

En la radio participaron artistas locales, quienes además de hacer sus espectáculos se manifestaron en torno al 8 de marzo, a la situación de las mujeres, el paro y la violencia de género. Estuvieron las cantantes Ely Quirino y Leticia Carelli, la humorista Dra. Love y la murga la Gran Puta que cerró la transmisión de la radio abierta.

La “Asamblea Feminista La Plata, Berisso y Ensenada” se viene reuniendo desde el años pasado, en plaza Moreno; primero fue para organizar el Paro Nacional de Mujeres del 19 de Octubre y luego para el Ni Una Menos del 25 de noviembre. “La idea de reunirnos en una plaza es también para tomar el espacio público” dijo una de sus organizadoras: Flavia Delmas, Secretaria de Género de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Las mujeres que integran la Asamblea pertenecen a distintas organizaciones sociales, políticas, sindicales, estudiantiles y culturales. En ese contexto asambleario se definió las consignas que se iban a sostener, el documento que se leyó en la radio abierta junto con las adhesiones, y el slogan que propusieron las propias mujeres participantes: “Libres y Felices Nos Queremos” y “El Ajuste Es Violencia.

La marcha correcta
Por Carla Cabalcabué, Mujeres de Nuevo Encuentro

Amanecimos ilusionadas, esperanzadas, unidas en un abrazo continuo que nos compaña y nos sostiene. Como en cada hecho que nos convoca, cuando compartimos información, cuando nos juntamos a debatir, cuando nos contamos, nos miramos a los ojos felices de sabernos unidas en esta lucha que es tan nuestra. Como cuando nos movilizamos para asistir a una compañera que sufre de la peor manera las consecuencias de un sistema que nos oprime, nos explota y se adueña de nuestros cuerpos y nuestra ibertad. Como cuando manifestamos contra las políticas de género de este gobierno, o cuando acompañamos las iniciativas de nuestras referentes, o cuando accionamos, cada una de nosotras, individual o colectivamente para cambiar este mundo.

Así, abrazadas, en sororidad comenzó el pasado 8M cuando nos enteramos tempranamente que otro femicidio se sumaba a las estadísticas que aterran.
Después de dos días de masivas marchas que denuncian las políticas de ajuste a lxs trabajadores, la nuestra, se anunciaba en los medios hegemónicos con un grado de aceptación mucho mayor que las anteriores. En todos los medios ofrecían análisis de problemáticas relacionadas con femicidios, diferencia salarial de género y acceso a los puestos de poder. Poco hablaban de la cantidad de mujeres jóvenes y pobres que mueren al practicarse un aborto en forma clandestina. Nada hablaban de Milagro Sala y su condena por india, por mujer, por luchadora. Nada de los recortes a los programas de atención a las víctimas de violencia de género, ni de la complicidad de la justicia machista.

Todos se hacían eco de esta marcha, “la marcha correcta”, que ellos vaciaban de contenido político. Los mismos medios que ofrecen una imagen de mujer en venta, los mismos que se escandalizan cuando muere una adolescente de clase media-alta en manos de un femicida pero cuestionan a la víctima, desde su moral patriarcal, cuando se trata de una niña pobre; ayer hablaban del 8M.

Y fue “la marcha correcta” hasta que la calle se llenó con nuestros cuerpos y nuestra presencia, hasta que la imagen de Milago Sala desbordó en los carteles denunciando a Gerardo Morales y su impunidad, hasta que denunciamos el vaciamiento de las políticas de género y la complicidad de la justicia, hasta que exigimos el cumplimiento de las leyes que nos amparan y la ley de Educación Sexual Integral. Hasta que reclamamos que se aplique el protocolo de aborto legal, seguro y gratuito vigente en nuestra Provincia y que la gobernadora Vidal obstaculiza, hasta que denunciamos la violencia policial hacia las compañeras en situación de prostitución, hasta que exigimos el esclarecimiento del crimen de Emilia Uscamayta Curi y denunciamos la complicidad del gobierno de Cambiemos y su principal responsable en el municipio, Julio Garro.

“La marcha correcta” duró poco en el imaginario de los poderosos. Los serviles funcionarios del poder se encargaron teñirla de violencia en CABA desde su ética patriarcal.

En La Plata, cuando volvimos a nuestros hogares, desbordadas de amor y renovando nuestro compromiso y nuestra lucha; nos enteramos que muchas compañeras habían sido víctima de la violencia policial. Que fueron golpeadas, amenazadas, detenidas por luchar. La represión institucional nos condena, porque nos sabe poderosas, porque conoce nuestra fuerza, porque sabe de lo que somos capaces. Porque nos sostiene una red hermosa y diversa de mariposas luchadoras que nunca podrán detener. Porque al final, el amor siempre vence.

Mujer, escucha, únete a la Lucha
Por Paula Di Carlo Periodista feminista, militante del Frente de Mujeres Para la Victoria La Plata y conductora del programa radial Viaje en Escoba.

Voces agudas repartiendo saludos emocionados. Grito de mujer. Voces graves organizando banderas, pintando carteles. Mujeres pidiendo que alguien compre algo para tomar. Mujeres yendo y viniendo, tomando el espacio público, ese que es nuestro, de todxs y un canto que sonó desde temprano y se masificó durante la marcha: “Ole ole ole ola sobran ovarios para marchar, faltan los huevos para el paro general”.

También el lunes y el martes. Y este poderoso miércoles. Porque estas mujeres somos docentes. Somos mujeres estudiantes. Mujeres luchadoras. Mujeres trabajadoras en el día Internacional nuestro. Ni flores. Ni rosas. Ni nada. Mujeres en lucha en el único paro posible, para que escuche Mauricio Macri lo que no quiere escuchar su gobierno patriarcal.

Están las nuevas, las que vienen por primera vez. Las distingo porque fui una de ellas no hace tanto y porque se les nota en los ojos emocionados, en la cabeza que va y viene con esa fascinación de lo que se va viendo, viviendo. Algo pasa adentro cuando nos enredamos con otras y ya no volvemos a ser las mismas nunca más.

En La Plata las mujeres logramos armar la Asamblea Feminista, que tiene un carácter regional y reúne compañeras de La Plata, Berisso y Ensenada. Allí participamos más de 250 mujeres que acordamos marchar bajo la consigna “el ajuste es violencia”. El paro, las actividades y las movilizaciones se dieron en todo el país y en más de 50 países del mundo.

Mujer, cuando sientas o te hagan sentir qué eso que estás atravesando te pasa a vos sola porque lo mereces, volvé a leer este párrafo y acercate.

“El feminismo es un camino de ida”, me dijo una compañera al poco tiempo de sumarme. Sí, claro que es, y encima es una camino hermoso. Porque cuando a las mujeres nos gritan por la calle, nos dejan sin trabajo, nos golpean y nos violan; cuando nos dicen que ponernos o nos condenan a todos los mandatos del deber ser de “lo femenino”, lo primero que una siente es la soledad. Eso también es violencia.

Dejar de sentirme sola fue lo primero que sentí en mi primer brindis feminista con mis compañeras. Romper con la soledad y el aislamiento fue también mi primera victoria feminista. Derrotar el terror, como decía Walsh. Y sentir la enorme satisfacción moral de un acto de libertad. Gracias por eso muchachas, y por todo lo demás también.

Miro a las nuevas e inmediatamente pienso en las que faltan, a esas a las que llamamos cuando cantamos “mujer que escucha únete a la lucha”. Amigas, primas, conocidas, desconocidas. Los hijxs, el trabajo, las responsabilidades, lo lejos que nos queda el centro o el cansancio de tantas tareas, pueden ser algunas de las razones por las que no estén acá esas mujeres que no conozco. Pero sepan que acá estamos para ustedes, para nosotras, para todas. Juntas.
-¿Podés creer que cuando estábamos por arrancar la marcha vino una chica a bardearme?
-¿Y qué le dijiste?
-La abracé y le dije “sororidad compañera, sororidad”.
No supe qué significaba al instante. Volví a casa y la googlée:
La palabra sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres, el percibirse como iguales que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar su realidad debido a que todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión.
Mientras escribo esto mi compañero me manda una frase escrita con aerosol en una pared: “La de al lado no es competencia, es compañera”. Ayer le agradecí a mi vieja por la forma en la que me crío y entre las cosas le mencioné eso de mostrarme que con otra mujer siempre hay que ser compañera.

Si al capitalismo le ganamos siendo solidarixs, al patriarcado le ganamos con la sororidad. La revolución será feminista o no será.

Nuestros Ovarios Están Acá
Por Julia Franceschini, estudiante de Periodismo y Comunicación Social UNLP

En una semana atravesada por tres días de paro consecutivos, el miércoles en todas las ciudades de la Argentina y el mundo, hubo cuerpos que salieron a apropiarse de los espacios públicos. La marcha de las mujeres el 8 de marzo, logró descentralizarse de las tribunas porteñas, para defender a cada trabajadora y acompañar un paro de mujeres colectivo.

En la ciudad de La Plata, ciudad de las madres y abuelas, también de cada hija y cada nieta, de Rosa Bru, Eugenia Curi, Cristina Kirchner y tantas otras, salieron a manifestarse cerca de 30 mil personas que eligieron al día de la mujer trabajadora como un día más de lucha, manifestación y resistencia.

Ya a partir de la 3 de la tarde se escuchaban voces amplificadas en megáfonos, parlantes, micrófonos y cantos, que se acercaban a la plaza Moreno a centralizar una movilización que terminó en Plaza San Martín. La plaza de las históricas rondas de las Madres de Plaza de Mayo. En cada una de esas voces se escuchaban consignas que distinguían el día, pero hubo una que retumbó en todo el país: “Nuestros ovarios ya están acá, pongan los huevos para un parto general”.

En cada presencia sindical se notaba la energía arrastrada del día anterior. No sólo por el cansancio, sino por la adrenalina de gritarle al escándalo promulgado por una dirigencia sindical, que eligió hablarle a sus bases cercados por custodias, atriles y vallas. Huyendo luego, con una mochila cargada de vergüenza y humillación histórica. Las maestras, encabezaban la columna, tomando bien fuerte una bandera que decía: Trabajo digno para todas. Y al lado de otra que consignaba: El ajuste es violencia. Esas mismas maestras venían de tres días de lucha sostenida, que no se agotó ese día, todavía sigue y seguirá hasta que Vidal las escuche.

Frente a estas multitudes presentes en la calle, se acumulaba la bronca. La ira de un gobierno que sintió las cachetadas de un pueblo que salió a gritos a decir basta. El odio acumulado de esos mismos que todavía tienen presa a Milagro Sala, avanzada la noche fueron a buscar a las compañeras de la Capital Federal. Las manosearon, las golpearon, tiraron al suelo e insultaron con ese lenguaje patriarcal que odia al sujeto femenino. Con la cobardía de no hacerlo cuando las multitudes estaban presentes para defender, las tomaron desprevenidas por la noche. Demostrando nuevamente ser una derecha poco original. Que frente al grito reprime, que es tan bruta que piensa y actúa guiada por el odio.

Fueron tres días que señalaron el principio de una historia sin fin. Aquella que se escribe en los cuerpos de una tierra que conoce de resistencias: la de América Latina. Voces que esta vez en Argentina eligieron insistir con: “Macri, pará la mano”. Este grito de mujeres fue el broche de oro de 72 horas de lucha.

Despertares Para Siempre
Por Silvina Perugino, abogada, escritora, militante feminista

Hay despertares que son para siempre. Muchos de ellos tienen que ver con las mujeres. No son intuiciones, no son presagios, ojalá sean cualidades para leer los futuros. Es que hay sangres, como la nuestra, que conoce dolores ancestrales. Puede ser por ello, que en los peores momentos, en los más oscuros, aparecemos, luminosas, planeando algo. Puede ser una ronda, una olla, una escuela popular, un taller de autodefensa, una marcha. Esta vez fue un paro. Internacional.

Mujeres en lucha, gritaban las banderas violetas desde los edificios. Si nuestra vida no vale, produzcan sin nosotras, le escupimos a un sistema que sin nosotras no hubiese podido ni instalarse. Hasta sus esclavos les parimos para que amasen sus riquezas. Como ofrendas. Trabajo invisible, tan invisible que ni nosotras lo veíamos.

Las mujeres surgen salen hasta de las baldosas cuando parece ser necesario, y hoy lo es. En las esquinas, mechones violetas, polleras violetas, banderas violetas, celestes y rojas. Algunos tambores sonando en la plaza. Algunas bailan, o cantan. Liberen a Milagro Sala, en las manos, en los cuerpos, en las paredes, en los zócalos de la plaza, liberen a Milagro Sala. Es que las mujeres, salen cuando suceden cosas importantes. Y es importante vivir un estado de excepción que encarcela por pensar diferente. El ajuste es violencia, dice otra bandera. Eso lo sabemos, porque dentro de los pueblos más pobres, las que sufren más la pobreza siempre son mujeres. Y vivimos, los ajustes en nuestra piel. El estado es responsable. Basta de feminicidios. Basta de travesticidios. Y lo decimos porque la complicidad patriarcal del Poder Judicial, que no investiga estos crímenes también esta en cuestión. Porque salimos a cuestionarlo todo. Porque no salimos a pedir gratitud, porque salimos a organizar nuestra defensa.
Porque comprendimos que juntas somos más fuertes, porque vamos caminando los caminos de la sororidad, porque nos reconocemos en esta lucha tan nuestra, tan sentida, tan necesaria.

Porque nosotras nos ponemos definitivamente de pie, cuando pasan cosas importantes. Y tan de pie nos ponemos, y tan importante es lo que pasa, que salen, como en los momentos más terribles de nuestra patria a buscarnos, a lastimarnos, a callarnos. Pero es tan caro lo que gritamos, es ta duro lo que nos pasa, que los golpes no hacen mella.

Vivas y libres nos queremos, dicen los puños en alto de las chicas en Plaza Moreno, y volvemos a andar, como lo hicimos tantas veces en la historia, sólo ahora somos más, andamos más juntas. Ahora queremos desterrar un sistema sexo/género que nos condenó a una muerte segura, pero estamos convencidas que esto sólo es posible en un mundo donde nadie se quede sin comer.