¿A DONDE VA TRUMP?

(Ruben D. Souza Batista)
8-3-17

Las palabras del ahora Presidente de EE.UU. en su primer discurso ante el Congreso, sonaron como un rayo en un cielo reluciente y despejado. Dentro de la lógica que debe esperarse de un empresario capitalista de la talla mundial como él, que ha hecho uso de todas las jugadas, propias del sistema que concentra la riqueza social a costa de la explotación de los trabajadores, sus tesis resultan estrafalarias.
Se puede interpretar ese discurso y todas sus declaraciones sucesivas, como un signo del nivel avanzado de la decadencia del sistema capitalista, monopolista, que está provocando un estado de arrebato en los círculos del liderazgo.
Llama poderosamente la atención que desde el país mayor beneficiario del proceso de globalización mundial que se abrió desde la segunda mitad del siglo 19 bajo la bandera de la propiedad privada Capitalista monopolista, ahora Trump, su presidente actual, proclama pomposamente su enclaustramiento económico, siendo el país proclamado el más poderoso del mundo.
Realmente lo que esta expresando Trump en sus exposiciones, independientemente de que sus intenciones sean politiqueras, es una verdad trágica para el sistema capitalista monopolista y ahora neoliberal. Aquí puede suceder a la inversa: de que Trump está haciendo comedia, pero en la realidad, avanza a una tragedia de su sistema decrepito y moribundo. Esta expresando, sin quererlo, el descalabro de la teoría del pensamiento único neoliberal.
La guerra a la globalización contemporánea no es una retracción ni arrepentimiento del imperio mundial que creó el capitalismo y que ungió a estados Unidos como la cúpula de un orden explotador.
Objetivamente, lo que expresan los lamentos de Trump, es la amargura y espanto, ante la decadencia inevitable de ese orden, en el cual, sus intereses y los de su clase se encaminan a la bancarrota irreversible.
La guerra que le declara al globalismo actual, es contra la roca en el camino que ataja la continuación y reconstrucción del reinado que llevó a Estados Unidos a ser el mandamás del mundo
El globalismo actual que se abre paso inconteniblemente, por el contrario, es el globalismo pluralista de las fuerzas progresistas de todos los continentes, donde participan países del sistema socialista, países nacional-liberadores, países atrasados, etc. Esta concurrencia global está impulsada por una ofensiva de la cultura científica y tecnológica que va nivelando a los pueblos en el saber y la innovación y en consecuencia, abriendo la posibilidad de que todos los países pobres y atrasados entren en el camino de progreso social y cultural liberador.
Indudablemente que el encierro de Trump, su proteccionismo, es la decadencia den su viejo globalismo imperialista y la declaración de guerra al nuevo globalismo progresista, de la integración de todos los pueblos por un rumbo común hacia el conocimiento científico, la innovación tecnológica, hacia el bienestar de todos los pueblos y hacia una democracia que exprese la legítima voluntad de las masas y no solo como ahora, de los explotadores encupulados y acaparadores del dinero y las finanzas.